Una alteración del comportamiento con causas neurológicas. Unsplash.

El cerebro humano es un órgano complejo que es susceptible de sufrir daños y lesiones. A veces estos daños pueden provocar alteraciones en la personalidad.

Una demencia o la lesión de una zona muy concreta, la zona prefrontal (ubicada en el lóbulo frontal), puede ocasionar una pseudopsicopatía. Estamos hablando de un trastorno orgánico de la personalidad cuyo nombre nace de las similitudes que puede mostrar con una psicopatía o un trastorno antisocial. ¿Quieres conocer más sobre este cuadro clínico? Sigue leyendo.

La importancia del lóbulo frontal

En el cerebro humano sabemos que existen diferentes lóbulos, cada uno con funciones diferentes. El lóbulo frontal es el encargado de las funciones ejecutivas, de la planificación y la toma de decisiones. El lóbulo prefrontal es otra zona aún más específica del lóbulo frontal, y se divide en tres zonas más: dorsolateral, medial y orbitofrontal.

Las lesiones prefrontales provocan alteraciones en las funciones ejecutivas, en la memoria de trabajo y en la memoria prospectiva, y pueden desembocar en una pseudopsicopatía.

Por otro lado, según la zona lesionada, aparecen diferentes síntomas y síndromes:

Zona dorsolateral

Su lesión implica la aparición del síndrome disejecutivo. Este consiste, a grandes rasgos, en un comportamiento robótico del sujeto.

Zona medial

Al quedar dañada puede aparecer pseudodepresión. Implica el déficit de ciertas funciones.

Zona orbitofrontal

Está asociada a la pseudopsicopatía. Implica el exceso de ciertas funciones psicológicas. Veremos ahora con más detalle en qué consiste este cuadro clínico.

Pseudopsicopatía: ¿qué la causa?

La pseudopsicopatía puede originarse por diversas causas:

  • Traumatismo craneoencefálico (TCE) con lesiones extensas basales mediales.
  • Lesión en la zona orbitofrontal del lóbulo prefrontal.
  • Demencia.

Síntomas

Los síntomas de la pseudopsicopatía son: alteraciones de la personalidad y las emociones, desinhibición, impulsividad, irritabilidad, ecopraxia, euforia, hipercinesia, alteración del juicio social, moria (por ejemplo, sonrisa inmotivada), falta de control emocional, inadecuación social, obsesiones, falta de responsabilidad, distractibilidad, infantilismo e hiperreactividad. Además, pueden aparecer conductas delictivas y adictivas.

Es decir, la pseudopsicopatía se trata de un síndrome “de exceso” y sobre todo de desinhibición, como si la parte racional del sujeto estuviera anulada, y este no tuviera filtros en cuanto a “qué conductas son adecuadas a nivel social”.

Cuando la demencia es la causa de la pseudopsicopatía, existen además existen otros dos patrones que originan otras dos alteraciones, como veremos a continuación.

Alteraciones de la personalidad en pacientes con demencia

Existen tres patrones fundamentales de alteración de la personalidad en pacientes con demencia. Son los siguientes.

Patrón pasivo - apático

El paciente parece “inerte”, muestra indiferencia absoluta a lo que le rodea. No le interesa nada del entorno y muestra ausencia total de iniciativa.

Patrón desinhibido - pseudopsicopatía:

El paciente se muestra desagradable, desinhibido y grosero. Se mete con los demás, no sigue las normas sociales y descuida su higiene.

Este patrón aparece incluso en personas que previamente eran sumamente educadas y amables.

Patrón celotípico - paranoide (“desconfiado”):

El paciente se vuelve desconfiado y paranoico. Empieza a creer que su pareja le es infiel, que su familia le quiere engañar, que todo el mundo está en contra de él, que le esconden cosas, etc.

Tratamiento

Para tratar la pseudopsicopatía, existen diversas alternativas. La psicoterapia individual y familiar, así como un enfoque cognitivo-conductual junto al tratamiento farmacológico, pueden ser opciones recomendables para este tipo de pacientes.

El objetivo con la psicoterapia será ofrecer un clima de confianza para el paciente, y un espacio donde pueda expresar sus inquietudes y plantear sus dificultades. Trabajar la alianza terapéutica será de vital importancia.

A nivel farmacológico se han empleado neurolépticos, estabilizadores del ánimo y anticonvulsivantes. Los resultados han sido variables.

Debemos tener en cuenta, que al ser pacientes con una baja autocrítica, es probable que adquieran cierta dependencia a los fármacos. Por ello es importante trabajar la adherencia al tratamiento farmacológico y la correcta administración de la dosis recomendada.

Referencias bibliográficas:

  • Junqué, C. (1999). Secuelas neuropsicológicas de los traumatismos craneoencefálicos. Revista de neurología, 28(4), 423-429.
  • Rosenweig, M., Breedlove, S., Watson, N. (2005). Psicobiología: una introducción a la neurociencia conductual, cognitiva y clínica. Barcelona: Ariel.
  • Olivera, J. (2011). Demencia y personalidad: un camino de ida y vuelta. Informaciones psiquiátricas, 204(2), 77-198.
  • Quiroga, F. (2013). Trastornos psiquiátricos comunes en enfermedades neurológicas. Guías Neurológicas Colombianas de la Asociación Colombiana de Neurología.