La terapia interpersonal de Klerman: qué es y cómo funciona

Este tipo de terapia psicológica fue diseñada sobre todo para ayudar a pacientes con depresión.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

La terapia interpersonal de Klerman

La terapia interpersonal de Klerman es un procedimiento terapéutico que, pese a que originalmente era para la depresión, se ha mostrado eficaz para varios trastornos.

Su abordaje es principalmente interpersonal, centrándose en las relaciones del paciente. Veamos más a fondo cómo consigue mejorar el bienestar de las personas y a qué corriente se la puede relacionar.

La terapia interpersonal de Klerman ¿qué es?

La terapia interpersonal de Klerman es un tratamiento breve, originalmente diseñado para tratar la depresión, que se centra en los problemas psicosociales e interpersonales del paciente quien demanda tratamiento, tomando aspectos del modelo médico. Esta terapia fue desarrollada en 1969 en la Universidad de Yale por Gerald Klerman y Myrna Weissman, quienes estaban realizando un estudio sobre la eficacia de los antidepresivos en los pacientes en función de si recibían o no tratamiento psicológico además del farmacológico.

La terapia interpersonal, como su propio nombre indica, se concentra en analizar las relaciones entre la patología del paciente y el contexto psicosocial que vive, es decir, cómo se relaciona con otras personas. Este tratamiento da mayor importancia a cómo vive el presente el paciente en vez de centrarse en su pasado, aunque no ignorándolo. Tiene en cuenta cómo el entorno social actúa como red de apoyo y recuperación del paciente.

Como es una terapia que se basa en el modelo médico, adaptándolo en el ámbito de la psicología clínica, permite ser combinada con el abordaje psicofarmacológico de trastornos, en especial depresión mayor. También es indicada para pacientes quienes no han recibido ningún tratamiento con anterioridad.

Enfoque psicológico

El enfoque detrás de esta terapia es ecléctico, es decir, se basa en postulados de varias corrientes, como el psicoanálisis, la terapia cognitivo-conductual y humanismo, sin englobarse totalmente dentro de ninguna de ellas. También cabe decir que al ser un enfoque pluralista del que parte también es aplicable en infinidad de contextos socioeconómicos y culturales.

Toma aspectos psicoanalíticos de la teoría interpersonal de Stack Sullivan, además de aspectos procedentes de la teoría del apego de Bowlby, quien también era psicoanalista. La teoría del apego permite entender los problemas relacionales del paciente, teniendo en cuenta su estilo de apego formado en la infancia y cómo este le afecta en su funcionamiento diario.

Pese a todos estos puntos, la terapia interpersonal de Klerman se aleja de las teorías de la personalidad psicoanalíticas, y no pretende formular ninguna que relacione los rasgos de personalidad del paciente con su sintomatología. Tampoco, y relacionado con la terapia cognitivo-conductual, pretende hacer frente a esquemas negativos de pensamiento, falsas atribuciones y distorsiones cognitivas.

El propósito de la terapia interpersonal de Klerman es la de conseguir mejorar las habilidades comunicativas del paciente, tanto a nivel interpersonal como intrapersonal, y desarrollar una red de apoyo social con expectativas realistas de la forma en cómo se va a hacer frente al distrés que padece el paciente.

Abordaje de los trastornos

Durante el proceso, el terapeuta toma un rol activo, esperanzador y de apoyo, pero que no es neutral. Se abordan los trastornos de acuerdo a los siguientes tres niveles.

  • Síntomas
  • Relaciones sociales e interpersonales del paciente
  • Conflictos explícitos

Cabe decir que esto está mayormente pensado para aquellas personas quienes padecen de un trastorno depresivo más que de cualquier otro tipo, aunque las adaptaciones realizadas a la terapia interpersonal de Klerman permiten adaptar este método a otras etiquetas diagnósticas.

En la terapia se trabajan con algunas cogniciones del paciente, pero no con la intención de extinguirlas por completo. Tampoco se aborda este aspecto de forma estructurada, es decir, no se utilizan protocolos detallados ni autorregistros a modo de ‘deberes’ para hacer en casa. Si bien se pueden añadir algunas técnicas propiamente conductistas, como son la desensibilización sistemática o la terapia de exposición, estas no se utilizan como regla general.

En cuanto a la vida de la persona, la terapia interpersonal de Klerman se centra en cuatro áreas que pueden estar detrás de sus problemas relacionales:

  • Duelo tras perder a un ser querido.
  • Conflictos en relaciones significativas, incluyendo relaciones con uno mismo.
  • Dificultades para adaptarse a cambios en la vida.
  • Dificultades para salir del aislamiento social.

Así, una vez detectadas las principales dificultades del paciente que se relacionen con sus problemas psicológicos, es posible fomentar el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas.

Duración y fases del tratamiento

Como ya se ha comentado, la terapia interpersonal de Klerman es un tratamiento breve, es decir, significa que se lleva a cabo el proceso terapéutico en un número reducido de sesiones. Este tipo de tratamiento implica un alto grado de estructuración de las sesiones, las cuales se pretenden realizar en término medio de entre 12 y 16 semanas, y suelen durar en torno a 40 a 50 minutos. Estas sesiones se realizan de forma individual.

Normalmente, la terapia se desarrolla siguiendo las tres fases siguientes.

1. Fase inicial o diagnóstica

Conforma las tres primeras sesiones de la terapia, en la que el paciente explica su sintomatología y problemáticas sociales que pueden, o no, ser el factor desencadenante y de mantenimiento de tales problemas.

El terapeuta realiza un diagnóstico provisional, que le permitirá enfocar el transcurso de la terapia y ver sobre qué se debe incidir para mejorar el bienestar del paciente.

2. Fase intermedia o focalizada

Va de la cuarta a la décima sesión. En este período, el terapeuta aborda con mayor profundidad los problemas de los que se aqueja el paciente.

Es en este momento que el terapeuta valor la necesidad de si el paciente debe ser sometido a un tratamiento farmacológico, además de evaluar la respuesta que esté dando en relación al propio tratamiento psicológico que se le está aplicando.

3. Última fase o concluyente

Son las sesiones 11 y 12, o más en caso de que se haya estirado un poco el tratamiento. Consiste básicamente en educar al paciente para lograr mantener la mejoría obtenida durante la terapia.

Aplicaciones clínicas

La terapia interpersonal de Klerman se ha mostrado efectiva especialmente para lo que fue elaborada en un principio: la depresión. A partir de entonces, ha ido siendo modificada para ser utilizada en otros trastornos mentales, como adicciones o trastornos de la conducta alimentaria.

Cabe decir que, pese a que mayormente en clínica esta terapia es usada con la intención de que sea breve, no durando más de 16 semanas, a veces se opta por aplicarla como terapia de mantenimiento que tienen depresión recurrente.

Sea como sea, esta terapia se ha mostrado efectiva en varios trastornos psicológicos, a parte de la depresión mayor:

  • Bulimia nerviosa.
  • Trastorno bipolar.
  • Depresión postparto.
  • Ciclotimia.

Cabe decir que, pese a que en un principio fue diseñada para ser aplicada en personas adultas, se han hecho adaptaciones para personas de avanzada edad y adolescente. Aplicada en niños parte de la premisa de que trastornos como la depresión ocurren en contextos en los que el niño mantiene una relación disfuncional con los adultos de referencia o cuidadores.

Referencias bibliográficas:

  • Heerlein, A. (2002). Psicoterapia interpersonal en el tratamiento de la depresión mayor. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 40(1), PP. 63 - 76.

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