Imagen: Nina A. J. G.

Las autolesiones son conductas en las que la persona se daña a sí misma, ya sea mediante cortes, quemaduras o golpes. Las primeras conductas autolíticas suelen aparecer durante la adolescencia, habiendo adultos jóvenes quienes también las presentan.

A continuación vamos a hacer un repaso de lo que son, además de ver los tipos de autolesión que existen, qué características de personalidad presentan las personas quienes las realizan y qué trastornos y eventos traumáticos pueden influir en su aparición.

¿Qué son las autolesiones?

Las autolesiones son cualquier conducta, intencional y autodirigida, que implica algún tipo de daño, destrucción inmediata de tejidos corporales y la formación de heridas.

Puede manifestarse en forma de diferentes tipos de lesiones, como pueden ser cortes, marcas en la piel, quemaduras, mutilaciones o golpes, asociados a una amplia variedad de problemas psicológicos y trastornos mentales. En este tipo de comportamientos no se incluyen la sobreingesta de fármacos o envenenamiento con intención autolítica.

Las autolesiones no pretenden ser un intento de suicidio, aunque esto no quiere decir que la persona quien las comete no haya planteado quitarse la vida en otras ocasiones. Se tratan de formas dañinas y poco adaptativas de enfrentarse al dolor emocional, la rabia y la frustración. Es una forma de sentir que se tiene control de la situación, hiriéndose y sintiendo una calma momentánea y liberación de la tensión. Sin embargo, después de haberse autolesionado, vienen la culpa y la vergüenza, regresando las emociones dolorosas.

Tipos de autolesión

Las autolesiones se pueden clasificar en dos tipos principales. El primero tiene que ver con la acción en sí, es decir, qué tipo de herida provoca. El segundo tiene que ver más con la gravedad y frecuencia de la propia conducta autolítica.

Según el tipo de herida

De tipos de autolesión según la herida que provocan tenemos los siguientes tipos.

1. Cortes

Los cortes se pueden hacer con todo tipo de objeto afilado, como cuchillos, cutters, hilos, agujas, cuchillas de afeitar o, incluso las uñas. Implica hacerse cortes profundos o arañazos en varias partes del cuerpo, como brazos, piernas y la parte delantera del torso, que son los lugares en los que más se suelen hacer autolesiones, dado que son fácilmente ocultables con ropa de manga larga.

Cortarse puede convertirse en un hábito, en forma de conducta compulsiva. Cuántas más veces se haya cortado la persona, más necesidad tendrá de hacerlo cuando aparezca un estímulo estresante o una situación que le causa ansiedad.

El cerebro comienza a conectar la falsa sensación de calma como una buena estrategia para hacer frente a las emociones negativas.

2. Rozaduras y quemaduras

La persona puede rascarse compulsivamente hasta salirle sangre, o frotar objetos como tela, esparadrapo u otros materiales para producirse una quemadura por fricción. También puede hacerse quemaduras con fuego, usando cerillas, cigarrillos encendidos o cuchillos calientes, o tirándose caliente encima.

3. Grabarse palabras o perforarse la piel

El grabarse palabras o símbolos en la piel se hace con cutters u objetos afilados y, al igual que ocurre con los cortes, se suelen hacer en partes que sean fáciles de ocultar, como brazos y piernas.

Dentro de esta categoría se podría incluir el hacerse muchos piercings y tatuajes, dado que podría ser un indicador de estar sufriendo mucho dolor emocional y quererlo sobrellevar con el dolor que produce la aguja de tatuado.

4. Darse golpes, puñetazos o golpearse la cabeza

Pueden darse golpes en el pecho, en el estómago, detrás de la cabeza o incluso embistiéndose contra una pared o una puerta.

5. Tricotilomanía

La tricotilomanía es un impulso por arrancarse cabellos, tanto del cuero cabelludo como cejas, bigote, barba, nariz u otras partes del cuerpo. Puede pasar de un hábito a una adicción, siendo una conducta presente en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Arrancarse el cabello implica que se formen calvas, dado que no le da tiempo a crecer al pelo o, incluso, se haya acelerado la alopecia. Esto hace que las personas quienes tienen esta conducta lleven sombreros, gorras o pelucas.

6. Dermatilomanía

La dermatilomanía es la conducta autolesiva de reabrirse las heridas, arrancándose la costra o la piel nueva, quitándose los puntos o las tiritas.

Según la gravedad de la herida

En función de lo grave y ocultable que sean las conductas autolesivas tenemos los siguientes tipos de lesiones.

1. Comportamientos autolesivos estereotipados

Actos que se realizan en cualquier lugar, y que varían desde lesiones leves a graves.

2. Comportamientos autolesivos mayores

Implican algún tipo de amputación. Están asociados a psicopatología grave y psicótica.

3. Comportamientos autolesivos compulsivos

Comportamientos repetitivos, en forma de ritual, que se dan múltiples veces al día, como morderse las uñas (oncofagia), tirarse del cabello y comérselo (tricotilomanía) o darse golpes en la parte trasera de la cabeza.

4. Comportamientos autolesivos impulsivos

Existe la preocupación por dañarse a sí mismo. Se trata de un impulso difícil de resistir, que produce ansiedad, con sensación de alivio posterior y sin intento de suicidio.

¿Qué características tienen las personas que se autolesionan?

Existe una serie de rasgos de personalidad comunes en las personas quienes se autolesionan, aunque también hay que tener en cuenta que el haber vivido una situación traumática y estar pasando por una de estresante son factores que influyen en la aparición de estas conductas.

No es para nada raro observar que las personas quienes realizan este tipo de conductas presentan claros déficits en habilidades emocionales. Es decir, tienen problemas con la toma de conciencia y la expresión de sus emociones, y al no saber cómo hacerles frente ni tampoco saben por qué se sienten así recurren a conductas autolíticas.

Un rasgo bastante llamativo es la autocrítica, la inseguridad y el perfeccionismo. Son personas que tienden a ser muy estrictas consigo mismas, que demuestran su disconformidad ante cómo son o qué no han conseguido con explosiones de rabia y aversión autodirigida. Las autolesiones son una especie de autocastigo, y no es difícil encontrar que de fondo hay un claro problema de baja autoestima, además de emocionalidad negativa.

¿Por qué se autolesionan?

Hacerse cortes, quemarse o agredirse de cualquier forma es una de control del dolor emocional, aunque ineficiente. La persona puede estar pasando por una situación muy estresante, y no sabe cómo hacerle frente de forma adaptativa, básicamente porque no sabe identificar el origen de lo que le hace daño psicológico.

Cuando se autolesiona, al herirse, el dolor se vuelve algo específico y localizado, sabe dónde está. Transforma algo psíquico en físico, dirigiendo su atención a la reciente herida que tiene en la piel, al moretón que se ha causado o a la quemadura que se ha producido.

Problemas y trastornos psicológicos

Las autolesiones no tienen por qué durar toda la vida. A veces se dan en épocas, en donde la persona está pasando por una situación tensa. Sin embargo, hay trastornos mentales en los que este tipo de conductas son un síntoma. También aparecen incluso cuando la persona está siendo víctima de alguna agresión, como sucede en el acoso escolar o en el maltrato de pareja.

  • Los principales trastornos psiquiátricos en los que pueden aparecer son:
  • Trastorno límite de personalidad
  • Depresión mayor.
  • Trastornos de la ansiedad, como el TEPT
  • Trastorno bipolar.
  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • TDAH
  • Abuso del alcohol
  • Drogodependencias

Además de haber sido víctima de:

  • Abusos sexuales y físicos.
  • Bullying y cyberbullying.
  • Familia disfuncional.

Referencias bibliográficas:

  • Muehlenkamp, J. J., & Kerr, P. L. (2010). Untangling a complex web: how non-suicidal self-injury and suicide attempts differ. The Prevention Researcher, 17(1), 8+.
  • Washburn, J.J., Richardt, S.L., Styer, D.M. et al (2012) Psychotherapeutic approaches to non-suicidal self-injury in adolescents. Child Adolesc Psychiatry Ment Health 6, 14. https://doi.org/10.1186/1753-2000-6-14