La tricotilomanía es un trastorno extraño caracterizado por la necesidad irresistible de tirarse del pelo, normalmente del cuero cabelludo, las cejas y las pestañas.

A pesar de que los individuos que sufren esta patología son conscientes del daño que pueden hacerse actuando de esta manera, son incapaces de parar o controlar este impulso. Además, es habitual que en momentos de estrés estos individuos se intenten arrancar cabello como manera de calmarse, por lo que se produce un círculo vicioso que puede causar daños mayores, tanto a nivel físico como psicológico.

¿Qué es la Tricotilomanía?

Esta condición suele aparecer hacia los 13 años de edad y está oficialmente clasificada como un trastorno del control de impulsos, igual que la piromanía, la cleptomanía o el juego patológico. Está también estrechamente vinculada con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, ya que comparten gran parte de los síntomas y mecanismos psicológicos desajustados.

Tiene una prevalencia del 1% de la población y afecta a hombres como a mujeres, aunque estas últimas buscan más frecuentemente un tratamiento.

Síntomas

La tricotilomanía se caracteriza por la presencia de los siguientes síntomas:

  • Arrancarse el pelo de forma recurrente causando una pérdida notable de éste (tal como se puede apreciar en la fotografía).
  • Un incremento de la percepción de tensión justo antes de tirarse del cabello o al resistirse a este acto.
  • Placer, gratificación o liberación al tirar del pelo.
  • La alteración no se explica por otro trastorno mental o condición médica.
  • La alteración provoca malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad. Por ejemplo, una pérdida de autoestima como consecuencia de la alopecia parcial causada por arrancarse el cabello.

Señales de alerta

El inicio de este trastorno ocurre alrededor de los 13 años, aunque en algunos casos puede iniciarse antes. Frecuentemente, un evento estresante puede estar asociado a esta patología, por ejemplo, cambiar de colegio, los abusos, conflictos familiares o la muerte de alguien cercano pueden generar ansiedad y nerviosismo y provocar el debut de este trastorno. 

Algunos expertos afirman que los síntomas pueden ser provocados, o por lo menos influidos fuertemente, por los cambios hormonales propios de la pubertad.

Causas más probables

La adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo de la autoestima, la imagen corporal, la confianza en uno mismo, o las relaciones íntimas. Durante este periodo, las personas que sufren esta patología pueden ser ridiculizadas por la propia familia, los amigos o los compañeros de clase. Pero, además, estas personas pueden sentir una gran culpa o vergüenza por no poder parar este tipo comportamiento. Incluso, un pequeño parche sin pelo puede provocar problemas emocionales serios para la persona que padece esta condición.

En muchos casos, las personas que sufren tricotilomanía consiguen hacer una vida normal: casarse, tener hijos… Pero en algunos casos, hay individuos que evitan las relaciones íntimas por miedo a exponer su trastorno.

No hay una causa específica para la tricotilomanía. Aunque algunos investigadores piensan que es posible que a nivel biológico exista un desajuste neuroquímico a nivel cerebral, principalmente un déficit de serotonina. Puede haber también una combinación de factores tales como la predisposición genética y una tensión o circunstancia agravante. Por ejemplo, un evento traumático.

Comorbilidad (trastornos asociados)

Es frecuente que las personas con tricotilomanía muestren síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) como contar o lavarse las manos. De hecho, existen muchos similitudes entre la tricotilomanía y el TOC, por lo que algunos expertos lo consideran un subtipo del Trastorno Obsesivo Compulsivo.

El trastorno depresivo también es frecuente que ocurra junto con la tricotilomanía. Puede haber una relación directa entre los neurotransmisores implicados en la depresión y esta condición (y también el TOC), pues ambas patologías se asocian a niveles bajos de serotonina. Aunque también podría existir relación entre la depresión y la baja autoestima provocada por la tricotilomanía, porque arrancarse el cabello puede ser desmoralizador. Por otro lado, al arrancarse el cabello pueden surgir heridas que causen dolor físico y emocional.

Tratamiento

La tricotilomanía puede tratarse desde dos vías, según afirman las investigaciones dirigidas en este campo.

1. Psicoterapia

Por un lado, la terapia cognitivo conductual se muestra muy efectiva. Por otro lado, y en algunos casos graves, es necesaria la administración de fármacos. No obstante, lo ideal es la combinación de ambos tratamientos.

Con la terapia cognitivo conductual, los pacientes aprenden a identificar y manejar los síntomas y emplean estrategias que les ayudan a mejorar su calidad de vida. Puedes saber más sobre este tipo de terapia en nuestro artículo: "Terapia Cognitivo Conductual: ¿qué es y en qué principios se basa?".

2. Farmacología

La medicación también puede ser efectiva para tratar los síntomas, aunque, para obtener resultados a largo plazo, la terapia cognitivo conductual es necesaria. Algunos medicamentos (antidepresivos o estabilizadores del estado de ánimo) empleados para el tratamiento de esta patología son:

  • Fluoxetina (Prozac)
  • Fluvoxamina (Luvox)
  • Sertralina (Zoloft)
  • Paroxetina (Paxil)
  • Clomipramina (Anafranil)
  • Valproato (Depakote)
  • Litio (Lithobid, Eskalith)

Referencias bibliográficas:

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