A día de hoy, la palabra ictus no es ninguna desconocida para la mayoría de la población. Los accidentes cerebrovasculares o ictus son una de las principales causas de muerte en el mundo, siendo en nuestro país la segunda mayor causa de deceso y la primera en mujeres mayores de 75 años además de la principal causa de discapacidad.

Este fenómeno es debido a una obstrucción en el sistema circulatorio en el cerebro, que provoca la muerte por asfixia de parte del encéfalo. Pero no todos los ictus ocurren de igual manera ni por las mismas causas. De cara a comprender mejor este fenómeno, en este artículo vamos a analizar los diferentes tipos de ictus que existen.

El ictus o accidente cerebrovascular

Entendemos por ictus o accidente cerebrovascular a la muerte o alteración de tejido cerebral producido por obstrucciones o roturas de los vasos sanguíneos encargados de irrigarlos. Los efectos de estos fenómenos van a variar en gran medida dependiendo de la zona que resulte afectada, pudiendo provocar desde la muerte hasta la pérdida de habilidades como la vista o del movimiento de parte del cuerpo.

Por lo general los factores que llevan al surgimiento del ictus son silentes (hay que tener especial precaución con la hipertensión y la diabetes, así como el consumo de tabaco y alcohol) y la persona que lo padece no suele percatarse de la posibilidad de sufrirlo.

Además una gran parte de la población no conoce los principales signos de alarma que podrían estar avisando de la existencia de un accidente cerebrovascular. Existen tres síntomas muy relevantes cuya presencia conjunta suele vincularse al padecimiento de un ictus: la existencia de hemiparesia o paralización súbita de uno de los lados de la cara (es frecuente poder verlo en la sonrisa), la existencia de alteraciones del habla súbitas (habla descoordinada, ilógica, ininteligible o estrambótica) y la debilidad o hipotonía (incluso parálisis) de una o más extremidades de un hemicuerpo.

Es imprescindible acudir a los servicios médicos con la máxima celeridad posible, dado que una atención temprana impedirá o reducirá la muerte de tejido cerebral. Aún si no genera el fallecimiento del paciente es probable que generen algún tipo de discapacidad (si bien en muchos casos las habilidades perdidas podrían llegar a recuperarse).

Tipos de ictus

Como hemos dicho, no todos los ictus presentan las mismas características, ocurren de igual forma o se deben a las mismas causas. Es por ello que disponemos de diferentes clasificaciones respecto a los tipos de ictus. 

Por lo general, se han considerado la existencia de dos grandes grupos, dentro de los cuales podemos encontrar diversas tipologías.

1. Ictus hemorrágico

El ictus hemorrágico o hemorragia cerebral es aquel tipo de accidente cerebrovascular que se produce ante la rotura de uno o varios vasos sanguíneos, anegando la sangre el tejido cerebral y provocando su asfixia. Y a este daño hay que añadirle la presión que la acumulación de sangre dentro del cráneo puede provocar. No solo pueden ocurrir en el cerebro sino también a nivel de meninges y dentro de los ventrículos cerebrales.

Pueden encontrarse diferentes tipos de ictus hemorrágicos, que pueden ser causados en diferentes circunstancias.

1.1. Ictus por traumatismo craneoencefálico

Un traumatismo craneoencefálico puede provocar a su vez que aparezca un ictus en forma de hemorragia cerebral, al romperse los vasos sanguíneos del cerebro.

1.2. Ictus por aneurisma

Otra de la causas frecuentes de hemorragia cerebral es la presencia de aneurismas, ensanchamientos localizados de los vasos sanguíneos que se generan debido a la debilidad de los vasos sanguíneos. Se trata de protusiones llenas de sangre que, dado que poseen una pared debilitada, tienen una gran facilidad para romperse ante la presión ejercida por el flujo sanguíneo.

1.3. Ictus debidos por MAV y otras malformaciones

Existen diferentes trastornos y síndromes de origen genético que provocan que los vasos sanguíneos del cerebro no se desarrollen correctamente o presenten gran fragilidad, como ocurre en la síndrome de malformación arteriovenosa, con lo que puede resultar sencillo que se rompan.

2. Ictus isquémico

También llamado infarto cerebral, el ictus isquémico se produce cuando una de las arterias del cerebro se ve obstruida, con lo que interrumpe el flujo de sangre a parte del cerebro. Ello genera que el tejido cerebral no tenga el oxígeno y nutrientes necesarios para sobrevivir, muriendo en poco tiempo. Por lo general, cuando hablamos de ictus solemos hacer referencia a los de este tipo, siendo el más frecuente de los grandes tipos.

Dentro de los ictus isquémicos podemos encontrar varios tipos.

2.1. Ictus por embolia cerebral

En la embolia, el elemento que hace que la arteria sea obstruida proviene del exterior del sistema nervioso, viajado por la sangre hasta llegar a dicho sistema y provocar la isquémia si es de mayor tamaño que el vaso sanguíneo por el que pasa. Suele tratarse de un coágulo de sangre que se desprende de su lugar de origen.

2.2. Ictus por trombosis cerebral o aterotrombótico

En este tipo de ictus isquémico la obstrucción se produce dentro de las vasos sanguíneos del propio cerebro. Suele ser frecuente en personas con arteriosclerosis.

2.3. Ictus lacunar o de pequeño vaso

El ictus lacunar es un subtipo de ictus isquémico en el que el vaso sanguíneo obstruido es una arteriola, parte de las ramificaciones de las arterias que llegan a los distintos puntos del cerebro. La cantidad de tejido que muere suele ser pequeña, pero puede tener también graves efectos dependiendo de la zona en que se produzca. Asimismo también es posible que no se manifieste ningún tipo de síntoma, pudiendo permanecer la lesión silente.

2.4. Accidente isquémico transitorio

Este tipo de ictus isquémico se produce cuando se produce el taponamiento de uno de los vasos sanguíneos que irrigan una parte del cerebro, pero el propio sistema es capaz de vencerlo de manera que los síntomas se dan en un corto período de tiempo que puede durar hasta 24 horas.

Sin embargo, aunque se resuelve por sí solo suele ser indicativo de la posibilidad de desarrollar un ictus más severo y permanente, siendo necesario que el afectado realice estrategias de prevención y controles de su estado de salud. Sería semejante a la relación entre una angina de pecho y un infarto.

2.5. Ictus hemodinámico

Se trata de un tipo de ictus en el que se produce una disminución del nivel de presión sanguínea que provoca que la sangre no llegue con la suficiente fuerza como para irrigar correctamente la totalidad del cerebro. Aunque puede no haber una obstrucción como tal, es considerado dentro de los ictus isquémicos.