Una alteración del desarrollo neurológico que puede causar mucho daño. Unsplash.

Todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra propia forma de ver el mundo, percibirlo e interactuar con él. Pensamos, nos relacionamos, nos expresamos, hablamos o incluso nos movemos de formas diferentes. Ello se debe a que nuestro ser e identidad surge principalmente de la interacción entre nuestra biología y nuestras experiencias y aprendizajes.

Ahora bien, no dejamos de ser miembros de una misma especie, de tal manera que a nivel biológico estamos sometidos y compartimos un genoma y una misma estructura básica, teniendo un proceso de crecimiento que resulta muy semejante en la mayoría de personas. Entre los múltiples sistemas que surgen de este desarrollo se encuentra nuestro cerebro.

Sin embargo, en ocasiones pueden producirse alteraciones o problemas durante dicho desarrollo, capaces de alterar aspectos tales como la capacidad de realizar o inhibir nuestros propios movimientos. Un ejemplo de ello lo encontramos en el trastorno de movimientos estereotipados, un problema del neurodesarrollo del que vamos a hablar a continuación.

Trastorno de movimientos estereotipados

Se conoce como trastorno de movimientos estereotipados a uno de los trastornos motores del desarrollo neurológico o neurodesarrollo, el cual se caracteriza por la presencia de manera habitual comportamientos y conductas motoras de tipo repetitivo, sin objetivo y aparentemente guiados que surge en las primeras fases del desarrollo y que provoca una interferencia en la vida del menor que lo sufre, en un período que debe comprender al menos cuatro semanas.

Algunos movimientos habituales son cabeceos, sacudir manos y brazos o mecerse, pero también es posible que la estereotipia en cuestión sea un acto de autolesión como golpearse a sí mismo o darse cabezazos. Es por ello que algunas estereotipias pueden resultar peligrosas y dar lugar a lesiones, que incluso podrían llegar a incapacitar o provocar la muerte. En este sentido al realizar el diagnóstico se tiene que especificar si se da con o sin autolesiones, y si se requieren de medidas de protección para prevenir lesiones.

Tal y como hemos visto, el trastorno de movimientos estereotipados es de uno de los trastornos del neurodesarrollo, los cuales se caracterizan por tener origen en un desarrollo nervioso distinto al habitual o por la presencia de problemas, enlentecimiento o alteraciones en la maduración del sistema nervioso durante el crecimiento.

Estos problemas tienen inicio en la infancia (en el caso que nos ocupa suele aparecer antes de los tres años de edad), y pueden provocar limitaciones o dificultades en la funcionalidad o adaptación del sujeto en comparación con sus semejantes. Es habitual que los movimientos perduren durante la infancia y alcancen su máximo pico en la adolescencia. También puede afectar a la socialización y al aprendizaje, al dificultarlos o poder generar rechazo social.

Síntomas: las estereotipias

Estos movimientos reciben el nombre de estereotipias, y se conocen como un tipo de movimiento hipercinético o por exceso de este. Se trata de movimientos parcialmente involuntarios que aparece de manera coordinada y generalmente rítmica. Este semiinvoluntariadad implica que aunque no se llevan a cabo con un propósito determinado a nivel consciente sino que surgen de manera espontánea y no controlada, de manera voluntaria pueden llegar a pararse.

Aparecen generalmente de manera impulsiva y aunque puede dificultar el seguimiento de acciones no impide la realización de movimientos complejos. Su finalidad no es clara, si bien se sugiere que pueden tener como objetivo gestionar y regular la tensión interna del niño. Asimismo, únicamente se dan durante la vigilia y en la mayoría de los casos la distracción o la iniciación de una actividad puede detener la realización de los movimientos.

Diagnóstico diferencial

Es importante tener en cuenta que el diagnóstico de trastorno de movimientos estereotipados no puede realizarse si existe otro trastorno del neurodesarrollo que explique estos comportamientos, o bien una intoxicación o enfermedad neurológica diagnosticada.

En este sentido cabe remarcar que es habitual que aparezcan estereotipias en personas con discapacidad intelectual o autismo, en niños con problemas de tipo psicótico o en algunos casos de trastorno obsesivo compulsivo infantil, si bien en estos casos no se consideraría el diagnóstico de trastorno de movimientos estereotipados.

También hay que tener en cuenta que este trastorno se diferencia del de tics motores complejos, con el que puede confundirse pero en el que los movimientos son menos rítmicos y más involuntarios e incontrolables. Otro problema con el que puede confundirse es con la tricotilomanía, en la que el afectado se arranca el cabello compulsivamente como método de gestión de la ansiedad.

Teorías sobre sus causas

Aún hoy en día no se conocen por completo los mecanismos que originan este trastorno. Ahora bien, como trastorno del neurodesarrollo que es su presencia obedece a un problema derivado del proceso de maduración y desarrollo del cerebro del niño. Existen diferentes teorías respecto a cómo ocurre.

Una de ellas establece una posible alteración a nivel de neurotransmisores, existiendo un posible exceso de dopamina y otras catecolaminas. A nivel cerebral también puede existir algún tipo de degeneración o alteración en áreas temporales.

A nivel psicológico también se habla de un posible propósito inconsciente de estos movimientos, siendo resultado de un intento de descarga de energía provocada por la tensión. En ocasiones algunas teorías han vinculado a la existencia de demandas excesivas por parte del entorno o en la búsqueda de placer y reducción del dolor al provocar mediante la autolesión el uso de sustancias que inhiben temporalmente el dolor (algo que hace que en la naturaleza podamos no sentir el dolor en toda su intensidad hasta poder ponernos a salvo).

Asimismo se ha observado que parecen más frecuentes en ambientes en los que ha existido una estimulación pobre del menor a nivel físico o social o, por el contrario, una sobreestimulación que les hace buscar un equilibrio a través del movimiento. Resulta más habitual en personas con discapacidad sensorial o institucionalizados.

Tratamiento

El trastorno de movimientos estereotipados puede ser tratado con un abordaje multidisciplinar, de tal modo que las estereotipias puedan reducirse y reducir la posible afectación en la funcionalidad y la participación en sociedad de los sujetos afectados. El tratamiento empleado en cada caso dependerá de los síntomas concretos, la edad y momento del desarrollo y las posibles causas.

En algunos casos las estereotipias pueden acabar desapareciendo conforme el niño vaya creciendo, si bien en otros casos permanecen de por vida. En cualquier caso, más allá de la posible dificultad que pueden suponer las estereotipias no son peligrosas (a menos que sean de tipo autolesivo) y en muchas ocasiones no llega a realizarse un tratamiento.

Fundamentalmente se utiliza terapia psicológica de tipo cognitivo conductual. Algunas estrategias empleadas pueden ser la de reforzamiento diferencial de otras conductas y la inversión del hábito. Se puede trabajar para intentar disminuir el potencial auto-estimulador de la estereotipia intentando que el paciente consiga estimularse de otra manera. En casos de pacientes infra-estimulados será recomendable aproximar al sujeto a un ambiente con mayor nivel de estimulación, mientras que en algunos con exceso podría ser beneficioso reducirlo.

En el caso de pacientes con movimientos de tipo autolesivo, será necesario también modificar el ambiente de tal modo que se impidan lesiones y se pueda proteger la integridad del afectado. Este tipo de alteración puede suponer un gran motivo de angustia para los padres y entorno, con lo que estos se beneficiaran de psicoeducación y de contacto con familias con niños que padecen el mismo problema.

En ocasiones también pueden llegar a emplearse fármacos, por lo general benzodiacepinas y otros fármacos que rebajan el nivel de activación fisiológica. También se suelen emplear antidepresivos.

Por último, a nivel educativo se tendrá que tener en cuenta la posibilidad de que algunos aprendizajes puedan resultarles más complejos, debiendo realizarse ajustes que permitan un buen desarrollo.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • NIH. (2018). Trastorno de movimientos estereotípicos. MedlinePlus. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001548.htm