¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y para qué sirve? Es una terapia psicológica de tercera generación que ayuda a la persona a dejar de luchar contra los pensamientos y emociones difíciles para actuar según lo que valora, y se ha estudiado en ansiedad, depresión, dolor crónico o adicciones, entre otros problemas.
Imagina que conduces un autobús lleno de pasajeros ruidosos que te gritan por dónde ir: «gira aquí», «no vas a ser capaz», «para, que da miedo». Puedes pasarte el viaje discutiendo con ellos, o detenerte cada vez que levantan la voz. O puedes seguir conduciendo hacia donde quieres ir, aunque sigan hablando. Esta metáfora, una de las más conocidas de la ACT (se pronuncia como la palabra inglesa act, actuar), resume bien su propuesta: el malestar no siempre se puede apagar, pero no tiene por qué decidir el rumbo.
De dónde viene
La ACT fue desarrollada por el psicólogo estadounidense Steven C. Hayes y sus colaboradores entre finales de los años 80 y los 90. Forma parte de las llamadas terapias de tercera generación o tercera ola de las terapias de conducta, junto a otras como la terapia dialéctica conductual o la terapia cognitiva basada en mindfulness.
Su base teórica es la teoría de los marcos relacionales, un modelo sobre cómo el lenguaje y el pensamiento humanos nos permiten relacionar cosas entre sí. Esa capacidad es muy útil para resolver problemas, pero también explica por qué podemos sufrir por un recuerdo o por algo que todavía no ha ocurrido. La Asociación de Ciencia Conductual Contextual, que agrupa a investigadores y terapeutas de este enfoque, ofrece en su web una presentación de la ACT y sus fundamentos.

¿En qué se diferencia de la terapia cognitivo-conductual clásica?
La terapia cognitivo-conductual tradicional trabaja, entre otras cosas, en identificar los pensamientos distorsionados y sustituirlos por otros más ajustados a la realidad. La ACT parte de otra idea: intentar controlar o eliminar el malestar a menudo lo mantiene, porque la persona acaba organizando su vida en torno a evitarlo.
Por eso, en lugar de discutir si un pensamiento es verdadero o falso, la ACT se pregunta si sirve. Ante el pensamiento «voy a quedar en ridículo», no se busca demostrar que no ocurrirá, sino aprender a notarlo sin obedecerlo y decidir si, aun así, merece la pena hablar en esa reunión. Ambos enfoques comparten muchas técnicas, como la exposición o las tareas entre sesiones, y en la práctica muchos profesionales combinan elementos de los dos.
Seis procesos, un objetivo
La ACT persigue lo que llama flexibilidad psicológica: la capacidad de estar en contacto con el presente, incluso cuando es incómodo, y de seguir actuando de acuerdo con los propios valores. Para ello trabaja seis procesos:
- Aceptación: hacer espacio a las emociones difíciles en lugar de pelear con ellas.
- Defusión cognitiva: ver los pensamientos como lo que son, palabras e imágenes, y no como órdenes.
- Contacto con el momento presente: prestar atención a lo que ocurre ahora, en la línea del mindfulness.
- El yo como contexto: notar que eres quien observa tus pensamientos, no esos pensamientos.
- Valores: aclarar qué es importante para ti y qué tipo de persona quieres ser.
- Acción comprometida: dar pasos concretos en esa dirección.
Si quieres profundizar en cada uno, aquí se explican los seis pilares de la Terapia de Aceptación y Compromiso, y en este otro artículo, por qué la flexibilidad psicológica es la clave de la ACT.
- Te recomendamos leer: "¿Qué son las terapias de tercera generación?"
Cómo es una sesión
Una sesión de ACT se parece en muchos aspectos a otras formas de acompañamiento psicológico: se habla de lo que preocupa a la persona que consulta, de cómo afecta a su día a día y de qué le gustaría cambiar. Lo característico es el tipo de herramientas que se usan.
Metáforas y ejercicios experienciales
Además del autobús, son habituales metáforas como la de las arenas movedizas, donde forcejear hace que te hundas más. Los ejercicios se viven en la consulta, además de explicarse: por ejemplo, repetir una palabra cargada de emoción hasta que pierde su fuerza, o imaginar que los pensamientos pasan como hojas que lleva un río.
Trabajo con valores
Una parte importante del proceso consiste en identificar qué importa de verdad en distintas áreas de la vida, como la familia, el trabajo, la salud o las amistades. Los valores no son metas que se cumplen y se tachan, sino direcciones; cuidar de tus relaciones es un valor, llamar a una amiga esta semana es una acción comprometida con él.
Tareas entre sesiones
Es frecuente acordar pequeños pasos para la semana, como retomar una actividad que se había abandonado por miedo, y revisar después qué ocurrió, qué pensamientos aparecieron y cómo se gestionaron.
¿Qué dice la investigación?
La ACT cuenta con un volumen considerable de estudios. Un metaanálisis publicado en 2015 por A-Tjak y su equipo, reunió 39 ensayos controlados con 1.821 participantes y concluyó que la ACT era más eficaz que la lista de espera, el placebo psicológico o la atención habitual en problemas de ansiedad, depresión, adicciones y salud física. Frente a tratamientos ya establecidos, como la terapia cognitivo-conductual, no mostró diferencias claras.
Una revisión de 2020 dirigida por Andrew Gloster analizó 20 metaanálisis, con 133 estudios y 12.477 participantes, y encontró resultados favorables en un amplio abanico de problemas, entre ellos el dolor crónico. Basándose en este enfoque, la Organización Mundial de la Salud publicó en 2020 una guía de autoayuda para el manejo del estrés.
Aun así, conviene leer estos datos con prudencia. La calidad de los estudios es desigual, el resultado depende mucho del problema concreto y de cada persona, y ninguna terapia funciona igual para todo el mundo. La ACT es una opción con respaldo, no una garantía.
- Te recomendamos leer: "Terapia Cognitiva basada en Mindfulness: ¿qué es y para qué sirve?"
Cómo encontrar un profesional
Si te interesa este enfoque, puedes preguntar directamente a un profesional de la psicología si trabaja con ACT y cómo la aplicaría a tu caso. Es recomendable que tenga formación específica y que te explique con claridad los objetivos y la duración aproximada del proceso. En el directorio de Psicología y Mente puedes buscar psicólogos en México, España o Colombia.
Si estás pasando por un momento muy difícil o has tenido pensamientos de hacerte daño, no esperes a empezar una terapia para pedir ayuda: en España tienes el 024 y el 112; en México, la Línea de la Vida (800 911 2000) y el 911; en Colombia, el 123, y desde otros países, findahelpline.com.
Cierre del recorrido
Con este artículo termina el recorrido sobre mindfulness, meditación y terapias de aceptación. Empezó con una pregunta sencilla sobre qué es la atención plena y llega aquí, a una terapia que usa esa misma atención como herramienta para vivir de acuerdo con lo que cada persona considera importante.
Este contenido es educativo y no sustituye terapia ni la valoración de un profesional de la salud mental.


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