Repasamos las claves esenciales del éxito. Unsplash.

Seamos honestos, todos queremos lograr éxito en lo que hacemos. Hay cantidad de libros que nos aconsejan como hacerlo. Sin embargo, a pesar de tanta información que hay ahí afuera… seguimos buscando la receta perfecta que nos permita llegar allá tan rápido como sea posible y quizá sin mucho esfuerzo. Nos obsesiona obtener los resultados, y nos enfocamos poco en el proceso. Pero para saborear los dulces frutos de ver realizados nuestros objetivos más importantes se requiere mucho más que la intención y el deseo, es necesario el esfuerzo.

En este artículo, quiero compartir lo que he leído acerca de la investigación de Angela Duckworth, destacada profesora de Psicología de la Universidad de Pensilvania, sobre la psicología del éxito.

Esta investigadora ha entrevistado a líderes del mundo de los negocios, ventas, el arte, el deporte, el periodismo, la medicina, el ámbito militar, educativo y el derecho para intentar descubrir qué hace que destaquen en su profesión, y aunque ciertamente existen características particulares en cada ámbito, cualidades y ventajas específicas, ha encontrado que la pasión y la perseverancia es lo que distingue a los grandes triunfadores. A la combinación de estos dos elementos la denomina grit.

¿Qué es el grit? Estos son sus componentes

La pasión, más que intensidad y algo pasajero, se refiere a seguir con nuestros objetivos con el paso del tiempo. Tener compromiso y dedicación constante a ellos, no cambiar de intereses con tanta facilidad. Es tener una filosofía clara y definida de vida. Duckworth explica que es tener una meta principal que es un fin en sí mismo. Esta meta actúa como una brújula que guía nuestra vida y da sentido a las otras metas de niveles medios e inferiores que nos ponemos para lograr la meta superior.

Cuando nos falta grit, esto puede deberse en parte a que las metas que nos hemos puesto en niveles inferiores no son tan coherentes con nuestro interés principal. Podemos desear lograr algo, pero a la hora de la verdad perseguir metas que no tienen relación y que por consecuencia nos alejan de nuestro objetivo.

Por otro lado, la perseverancia es la tendencia de no rendirse fácilmente con los objetivos cuando se presentan reveses en el camino. Implica determinación y fuerza de voluntad.

El talento no es tan relevante como creemos

En nuestra cultura, tendemos a dar demasiada importancia al talento “innato” por encima del esfuerzo, suponiendo muchas veces que, si poseemos poco talento, esto no nos va a permitir llegar muy lejos. Duckworth, considera que sobrevalorar el talento puede ser perjudicial ya que “estamos transmitiendo que otros factores como el grit no son tan importantes como en realidad lo son”. Si pensamos sobre ello, podemos ver que el talento no es suficiente para explicar los logros.

Una persona puede tener talento y aun así desaprovecharlo, no mostrarlo, no usarlo. Por otro lado, el talento no garantiza necesariamente que la persona cuente con la pasión y la perseverancia para terminar lo que empezó, que pueda seguir adelante cuando las cosas se pongan difíciles. Hay personas que pueden pensar que con el talento que tienen ya basta y que compensa más no esforzarse por pulirlo y expandir sus límites. Además, cuando ponemos demasiado énfasis en el talento, corremos el riesgo de excluir muy temprano a otras personas cuyo potencial también es valioso.

Duckworth señala que, aunque el talento es importante, el esfuerzo cuenta el doble. Sin embargo, cuando vemos a un deportista o a cualquier otra persona que se desempeña con gran excelencia y nos asombra, solemos atribuirlo a que esa persona posee un don natural y especial. No solemos ver la suma de los actos cotidianos; el proceso de entrenamiento, la dedicación, las horas de esfuerzo, práctica, experiencia y aprendizaje que lo han llevado a tener un alto rendimiento.

Desarrollo del Grit

El grit se puede desarrollar. La investigación ha revelado cuatro cualidades psicológicas que las personas con grit tienen en común; el interés, la práctica, el propósito y la esperanza.

1. Interés

Se refiere a trabajar en lo que nos atrae y motiva. La investigación ha mostrado que las personas que tienen una ocupación que coincide con sus intereses personales son en general más felices con su vida, rinden más, son más serviciales con sus compañeros y conservan el trabajo más tiempo.

Sin embargo, la pasión no es algo que se descubre de repente, sin más, como solemos creer. Toma tiempo y requiere en principio de explorar diversos intereses con una actitud relajada y divertida, sin ejercer demasiada presión, porque es una etapa de descubrimiento. Una vez vamos descubriendo nuevos intereses, necesitamos estimularlos, cultivarlos y desarrollarlos activamente a lo largo del tiempo.

Duckworth explica que “sentir un interés por algo requiere tiempo y energía, pero también una cierta disciplina y sacrificio”. Para desarrollar nuestros intereses, es necesario trabajar con empeño, estudiar, practicar y esforzarse. Puedes tener una pasión, pero si no te esfuerzas, no destacarás ni la desarrollarás. Pero también es cierto que, si no te apasiona o interesa lo que haces, va a costarte mucho más perseverar en ello.

En su investigación, Duckworth también ha encontrado que los modelos del grit, además de descubrir algo que les gusta y de desarrollar ese interés, aprenden a profundizar en él. Poseen un interés duradero, en el cual siguen encontrando novedad en lo que hacen, siempre hay algo más que aprender y conocer dentro de su actividad. No saltan de un proyecto o actividad a otra completamente diferente, sin decantarse por nada en particular.

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2. Práctica

Los estudios muestran que las personas con más grit son las que suelen perseverar en algo más que el resto. Dedican mayor tiempo a una tarea y ese tiempo es de más calidad. Aspiran mejorar y progresar desde un estado mental positivo, que no está basado en la insatisfacción. Anders Ericsson, psicólogo cognitivo, ha estudiado durante un largo tiempo cómo los expertos en varios campos profesionales adquieren sus habilidades excepcionales, y ha encontrado que se requieren miles y miles de horas de práctica deliberada a lo largo de muchos años.

Este tipo de práctica consiste en plantearse un objetivo de mejora o auto superación que sea claro y definido y que conlleve reto. Luego se requiere emplear una atención absoluta y un gran esfuerzo para intentar lograr ese objetivo. La práctica debe permitirle a la persona obtener retroalimentación e información inmediata acerca de su progreso para así concentrarse en sus puntos débiles y superar su grado de destreza.

Finalmente se requiere repetición y perfeccionamiento de la habilidad, sin olvidar los periodos de descanso. Cuando se consigue el objetivo, empieza de nuevo la persecución de otra meta. Es importante convertir la práctica deliberada en un hábito, estableciendo una misma hora y lugar para practicar diariamente.

3. Propósito

Es la intención de que lo que hagamos contribuya al bienestar de otras personas. Duckworth menciona que la mayoría de la gente empieza sintiendo interés por algo por puro placer, lo aprende a practicar con disciplina y luego es que llega a plantearse el sentido y propósito de lo que hace. En sus estudios ha encontrado que, aunque el placer tiene cierta importancia en la vida de las personas con más grit, estas están mucho más motivadas que el resto para buscar una vida significativa centrada en los demás. Tanto el interés por algo, como el deseo de conectar con los demás son cruciales para que una pasión dure.

De igual manera aquellas personas que ven su trabajo como una vocación, en lugar de como una ocupación o carrera profesional, tienen más grit y están más satisfechos con su trabajo y su vida en general. Algunas recomendaciones para cultivar la sensación de propósito conllevan pensar acerca de cómo nuestro trabajo puede contribuir positivamente a los demás y en cómo podemos modificarlo, aunque sea de pequeñas maneras, para que coincida con nuestros valores esenciales y sea más significativo.

4. Esperanza

Es la confianza en la propia capacidad y control para lograr que las cosas salgan mejor en el futuro, a base del propio esfuerzo. Este es el tipo de esperanza de las personas con grit. No se trata de una esperanza, en la cual la responsabilidad de que las cosas mejoren recaiga en fuerzas externas como el universo, o la suerte.

No se trata de esperar a que las cosas mejoren por sí solas. Lo que lleva a la desesperanza, es el sufrimiento que creemos no poder controlar. Es cuando llegamos a la conclusión de que no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación. En sus estudios, Duckworth, ha encontrado que los modelos del grit interpretan las adversidades con optimismo. Atribuyen causas temporales a las adversidades, en lugar de causas permanentes, como ocurre en el caso de las personas pesimistas.

También ha descubierto tanto en estudios con jóvenes como en adultos que el grit va de la mano con una mentalidad de crecimiento. Según Carol Dweck, profesora de la Universidad de Stanford, las personas con este tipo de mentalidad creen que la inteligencia, los talentos, las habilidades, las cualidades y la personalidad se pueden desarrollar y cultivar mediante el esfuerzo y que se puede crecer a partir de la disciplina y la experiencia. Por tanto, son personas que tienden a aceptar nuevos retos, disfrutan el proceso de aprendizaje, persisten ante los obstáculos y alcanzan un alto nivel de desempeño y logro.

En resumen…

Las personas con grit son aquellas que saben lo que quieren lograr en su vida, porque se han puesto en la tarea de descubrir, desarrollar y profundizar sus intereses. Han aprendido a perseverar ante los obstáculos y dedican mayor tiempo de calidad y práctica deliberada a sus intereses, ven sentido y propósito en su trabajo (no importa cuál sea éste), y confían en que a base de su propio esfuerzo las cosas mejorarán.

Referencias bibliográficas:

  • Duckworth, A. (2016). Grit: El Poder de la Pasión y la Perseverancia. Barcelona-España; Urano.
  • Dweck, C. S. (2008). Mindset: The New Psychology of Success. Random House; New York.
  • K. Anders Ericsson, Ralf Th. Krampe, and Clemens Tesch-Romer (1993). The Role of Deliberate Practice in the Acquisition of Expert Performance. Psychological Review, Vol. 100, pags. 363-406.