La frenología fue una pseudociencia que defendía que la forma del cráneo daba información sobre las facultades y rasgos mentales de las personas. Este movimiento se popularizó en el siglo XVIII de la mano del médico Franz Gall y contó con un gran número de seguidores, aunque perdió relevancia tras pocas décadas.

En este artículo describiremos la historia de la frenología, los postulados básicos de esta disciplina y la concepción del cerebro que tenían los discípulos de Gall. Para finalizar hablaremos del legado de la frenología en la neuroanatomía moderna.

Historia de la frenología

Las hipótesis frenológicas no surgieron en el vacío, sino que se derivaron de concepciones que existían previamente. En particular, durante el siglo XVIII gozó de cierta popularidad la fisiognomía, que proponía que la apariencia física de las personas podía utilizarse como base para analizar su psicología, y Charles Bonnet influyó en el localizacionismo cerebral.

El médico alemán Franz Joseph Gall (1758-1828) empezó a dar conferencias sobre la frenología en 1796. Fue su colaborador Johann Gaspar Spurzheim, también una figura clave, quien difundió la palabra “frenología”, de la que Gall renegaba puesto que se veía a él mismo principalmente como un fisiólogo y neuroanatomista.

Como el mesmerismo, la frenología se extendió como una probable verdad científica entre las clases bajas y medias de la Europa del siglo XVIII, muy abiertas a los avances en distintos campos a causa de la influencia de la Revolución Francesa y de la Ilustración. Edimburgo se convirtió en el núcleo de la frenología, y allí se fundó la primera sociedad frenológica.

En la década de 1840, apenas 40 años después de su surgimiento, las hipótesis de la frenología habían sido desacreditadas por la comunidad científica. No obstante, el interés por estas prácticas se extendió a América y a África con la colonización europea, y en muchos lugares han resurgido en momentos puntuales, sobre todo como herramienta de dominación racial.

Postulados básicos de Franz Joseph Gall

Gall publicó en 1819 su obra clave: “Anatomía y fisiología del sistema nervioso en general, y del cerebro en particular, con observaciones sobre la posibilidad de reconocer muchas disposiciones intelectuales y morales del hombre y de los animales por la configuración de sus cabezas”. 

En este texto Gall describió los seis postulados básicos de la frenología.

1. El cerebro es el órgano de la mente

Para los frenólogos la mente se situaba en el cerebro; hoy en día esta idea, que tampoco era novedosa en los tiempos de Gall, goza de una gran popularidad. Este planteamiento se oponía a la concepción de mente como manifestación del alma, más extendida en el siglo XVIII que en la actualidad.

2. La mente se compone de facultades

La mente no es una entidad unitaria, sino que está compuesta por múltiples facultades. En la frenología el concepto “facultad” hace referencia a las distintas especializaciones o tendencias de la mente, como la ambición, la perseverancia o la benevolencia. Más adelante haremos un listado de las facultades descritas por Gall.

3. Cada facultad se localiza en un órgano

Gall consideraba que, ya que las facultades mentales son diferentes y únicas, debían necesariamente localizarse en “órganos” separados del cerebro. Este postulado convierte a la frenología en un antecedente de las teorías localizacionistas sobre las funciones del sistema nervioso central.

4. El tamaño de un órgano indica su poder

El tamaño relativo de cada órgano en comparación con el resto del cerebro puede tomarse como un signo del desarrollo de una facultad determinada, según la frenología. Asimismo un órgano puede ser más grande en uno de los hemisferios cerebrales que en el otro.

5. Los órganos determinan la forma del cráneo

Gall afirmaba que durante el desarrollo infantil los huesos del cráneo adoptan su forma según el tamaño de los órganos cerebrales. Estas idiosincrasias estructurales, y las psicológicas que se derivan de ellas, se mantienen durante el resto de la vida una vez ha finalizado el crecimiento del cerebro.

6. La superficie del cráneo revela la mente

Probablemente éste sea el principio más célebre de la frenología: dado que el desarrollo de los órganos (y por tanto de las facultades) influye en la forma del cráneo, el análisis de su superficie permite determinar la personalidad y el resto de rasgos mentales de una persona.

Gall y la mayoría de frenólogos examinaban el cráneo con los dedos y con las palmas de las manos para detectar peculiaridades, como hendiduras o regiones superdesarrolladas. También utilizaban cintas métricas y, ocasionalmente, un calibrador especial al que se daba el nombre de “craneómetro”.

Órganos frenológicos y facultades mentales

Gall propuso 27 facultades asociadas a órganos cerebrales concretos. Aunque su propuesta es la más conocida en este campo, nunca existió un verdadero consenso entre los frenólogos en relación al número y características de estas regiones.

  • 1. Impulso de propagación (reproductivo)
  • 2. Amor parental
  • 3. Apego amistoso y fidelidad
  • 4. Valor y autoprotección
  • 5. Asesinato y carnivorismo
  • 6. Astucia
  • 7. Robo y sentido de la propiedad
  • 8. Orgullo, arrogancia y amor a la autoridad
  • 9. Ambición y vanidad
  • 10. Prudencia
  • 11. Aptitud para el aprendizaje y la educación
  • 12. Sentido de ubicación
  • 13. Recuerdo de personas
  • 14. Sentido y memoria verbales
  • 15. Facultad lingüística, talento para las palabras
  • 16. Preferencia por el color
  • 17. Sentido para los sonidos y talento musical
  • 18. Sentido numérico y temporal
  • 19. Aptitud mecánica
  • 20. Agudeza comparativa
  • 21. Agudeza metafísica
  • 22. Ingenio, sentido de causalidad y de inferencia
  • 23. Talento poético
  • 24. Benevolencia, compasión y sentido moral
  • 25. Mímica, capacidad de imitar
  • 26. Teosofía, sentimiento religioso
  • 27. Perseverancia y firmeza

La frenología en la actualidad

Aunque sus métodos eran erróneos, algunas de las afirmaciones de Gall han sido confirmadas con el paso del tiempo y el progreso científico. Así, se sabe que efectivamente existen estructuras cerebrales relevantes para funciones determinadas, y que algunas de ellas se desarrollan con el uso, como sucede con el hipocampo, implicado en la memoria.

No obstante, los planteamientos frenológicos eran muy reduccionistas y rígidos en comparación con lo que se sabe en la actualidad sobre la distribución de la actividad cerebral en torno a regiones y vías. Asimismo, los “órganos” identificados por Gall no se corresponden con las facultades a las que los asoció.

La excepción la constituye la región a la que atribuyó la facultad para el lenguaje y la memoria verbal, que se sitúa cerca de las áreas de Broca y de Wernicke. Estas estructuras, localizadas en los lóbulos frontaltemporal respectivamente, se han relacionado con la comprensión y la producción del lenguaje.

Las aportaciones de la frenología y otras posturas localizacionistas sobre las facultades cerebrales han perdido relevancia en la actualidad, pero han permitido la extensión del conocimiento científico. Son especialmente conocidas las áreas cerebrales descritas por Korbinian Brodmann, que pueden considerarse una versión más seria de la propuesta de Gall.