Hace unas décadas, el simple hecho de poseer títulos de formación universitaria era suficiente para ganarse el respeto de todo el mundo y recibir un trato especial. Hoy en día, para bien y para mal, ser profesional cualificado ya no implica estar por encima de los demás, y esto no es solo porque la cantidad de personas que ha concluido estudios en la universidad sea mucho más elevada que antes.

Además, es consecuencia de una nueva manera de funcionar en el mercado laboral: los títulos están bien e indican un mínimo de aptitudes técnicas, pero lo que marca la diferencia en las empresas son las soft skills. En este artículo veremos a qué se debe esto.

¿Qué son las soft skills?

Si algo caracteriza a las empresas, es la división del trabajo: el principio por el cual a cada miembro de la organización se le asigna una serie de responsabilidades específicas de las que se encarga personalmente, con cierta independencia de lo que hagan los demás.

Esta manera de organizarse aparentemente tan sencilla y fácil de entender es lo que permitió la aparición de las primeras civilizaciones, ya que da pie a que cada uno desarrolle habilidades conocimientos que se ajusten a las tareas que debe cumplir, asumiendo que los demás trabajan encargándose de lo demás. De hecho, en las culturas occidentales, las aptitudes técnicas de cada uno pueden ser demostradas a través de títulos y diplomas, que plasman en papel esta realidad.

Sin embargo, en las últimas décadas, las organizaciones han llegado a un nuevo paradigma. Siendo que las empresas más exitosas son aquellas con la capacidad de adaptarse de manera flexibles a los cambios del entorno, el valor que tiene cada profesional ya no puede medirse tan solo a través de títulos. Más allá de las habilidades que estos documentos reflejan, hay otras características muy apreciadas o incluso necesarias en el contexto de las organizaciones. Se trata de lo que hoy en día se conoce como las soft skills.

Las soft skills son habilidades que están entre lo psicológico y lo técnico, lo cual significa que no pueden ser adquiridas simplemente leyendo manuales y estudiando la teoría, y que a la vez están enfocadas a metas específicas, de manera que no son rasgos de personalidad. En concreto, incluyen aptitudes que tienen que ver con la comunicación y con la gestión de las emociones, dos aspectos cruciales en el contexto de la empresa.

Dado que las soft skills son una realidad, las organizaciones a las que les va mejor son aquellas que no niegan en lado emocional e intuitivo del ser humano, sino que se fijan en él para crear equipos que funcionen y rindan bien. Asumir que los trabajadores son como robots que se limitan a ejecutar las tareas que se indican en sus currículums es una trampa de la que los psicólogos organizacionales llevan décadas advirtiendo.

Ejemplos de soft skills fundamentales en la empresa

Estas son algunas soft skills que influyen mucho en las dinámicas de trabajo de las empresas. Muchas de ellas se solapan en determinados aspectos, pero es posible diferenciarlas de muchas maneras.

1. Exposición de ideas

Este es el pilar fundamental de las habilidades comunicativas, y consiste en saber explicar ideas más o menos complejas a los demás, minimizando el riesgo de que surjan malentendidos. Es una aptitud especialmente útil en todo aquello que tiene que ver con la instrucción y la formación de los trabajadores, pero sigue siendo muy importante en prácticamente todas las interacciones sociales en general.

2. Gestión de conflictos

Esta soft skill tiene que ver con encontrar soluciones ante casos en los que hay un choque de intereses. En las empresas esto resulta especialmente importante, dado que todo se basa en la coordinación y la colaboración, y hay que evitar generar mal ambiente laboral.

3. Persuasión

La persuasión implica la capacidad de captar el interés de los demás y de despertar su motivación ante la perspectiva de realizar determinada tarea. Resulta especialmente importante en negociaciones.

4. Creatividad

La creatividad es la facilidad para dejar de razonar a partir de los marcos de pensamiento convencional y de llegar a soluciones originales y adaptadas a una situación específica.

5. Orientación a los objetivos

Esta soft skill incluye la capacidad de tomar decisiones operativas sin quedarse paralizado por la indecisión, asumiendo que el simple hecho de elegir implica correr riesgos pero procurando que estos valgan la pena teniendo en cuenta la meta a la que llegar.

El liderazgo es la unión de todos ellos

Los buenos líderes son aquellos que son capaces de dominar la mayor parte de las soft skills relevantes en el contexto organizacional, ya que en su trabajo todas ellas tienen mucha importancia.

El liderazgo implica, entre otras cosas, inspirar con el ejemplo, hacer que todo el mundo se comprometa con la consecución de una meta, y establecer roles claros manteniendo un flujo de comunicación adecuado. Si esta pieza de la ecuación falla, se corre el riesgo de que lo único que mantenga en su puesto de trabajo a los integrantes de un equipo sea el miedo a la autoridad o la inercia de realizar mecánicamente un determinado trabajo, sin interesarse por el resultado global.

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