Varias pautas sobre cómo saber elegir bien la opción adecuada para formarse. Unsplash.

Una empresa no está definida simplemente por ser una suma de personas que trabajan para llegar a un objetivo. En ella, el conjunto de sus integrantes es más que la suma de cada uno de ellos por separado. Para bien y para mal, los procesos que ocurren entre los miembros de una organización de este tipo hacen que la empresa sea un entorno complejo, en el que pequeños cambios pueden producir cambios cualitativos en todo su sistema de funcionamiento.

El coaching aplicado a la empresa es uno de los recursos importantes que puede precipitar cambios cualitativos a mejor en la manera en la que se trabaja y en cómo se relacionan las partes de la organización. Por eso, haber pasado por programas de formación en Coaching Empresarial y Ejecutivo de calidad aporta una ventaja competitiva a tener en cuenta.

Cambios estratégicos para mejorar la empresa

Casi cualquier empresa que funcione a partir de un equipo mediano o grande de personas necesita, a la práctica, contar con cargos de tipo estratégico que permitan regular el modo en el que trabajan e interactúan los trabajadores. Si cada trabajador va haciendo sus tareas de manera individual, esto conllevará un alto coste de oportunidad, ya que quedará anulada cualquier posibilidad de mejorar la productividad conjunta del equipo, y por otro lado probablemente aparecerán problemas como la desmotivación, los solapamientos de funciones por falta de comunicación, el burnout laboral, etc.

En definitiva, las empresas que cuentan con equipos de personas necesitan ser entendidas en su totalidad, no desde el análisis de cada uno de sus componentes.

El Coaching Empresarial y ejecutivo es la parcela del coaching que se aplica a este tipo de contextos para no solo prevenir problemas, sino facilitar que tanto el funcionamiento del conjunto como el bienestar de cada uno de los trabajadores encajen entre sí del mejor modo posible, y siempre teniendo en cuenta los procesos estudiados desde la psicología.

Tener claro que el funcionamiento de una organización no depende solo de los incentivos formales y que el clima laboral influye mucho es clave para no caer en una visión demasiado mecanicista de las dinámicas de trabajo de una empresa. Esta forma de Coaching ayuda a interiorizar esta visión global necesaria para aprovechar las potencialidades de una organización.

Así pues, desarrollarse en estas competencias implica ver oportunidades de mejora organizacional en lo que ante solo se veía un grupo de trabajadores tratando de seguir las normas en su día a día. Formación en Coaching Empresarial y Ejecutivo: ¿a dónde acudir?

Un ejemplo de posgrado

A medida que se ve desarrollando el coaching como ámbito de investigación e intervención, van surgiendo también programas para formar a profesionales orientados a este rol empresarial tan versátil y adaptable a diferentes organizaciones.

Normalmente, se trata de iniciativas que buscan entrenar tanto en la teoría como en la práctica, siendo esta última parte un aspecto imprescindible y fundamental, dada la naturaleza flexible y adaptable del Coaching Ejecutivo y Empresarial. Si solo se aprenden los aspectos teóricos, esa rigidez no permite ni desarrollar las habilidades necesarias para aplicar el conocimiento obtenido, ni llegar a la verdadera comprensión de lo que es una empresa, sistema dinámico y cambiante por definición.

Entre los ejemplos más destacados de opciones para formarse en Coaching Empresarial y Ejecutivo encontramos la Maestría en Coaching Empresarial de OBS Business School, de carácter presencial y que se lleva a cabo en centros de México D.F., Quito y Bogotá, muy basado en el acompañamiento individualizado.

En este caso encontramos las características que solemos encontrar en los programas de formación en Coaching Ejecutivo y Empresarial de última generación: mucho énfasis en el carácter aplicado de la actividad, desarrollo de competencias que van más allá de la concepción del ser humano como animal puramente racional, y búsqueda de la adaptación de las habilidades adquiridas a contextos cambiantes. Son estos los elementos de los que depende en gran parte si lo aprendido va a ser de utilidad real o no en el ámbito laboral.

En conclusión

El coaching es una disciplina cada vez más consolidada y que se está convirtiendo en una herramienta de cambio organizacional. Esto último es muy importante, dado que incluso aunque una empresa sea mediana o grande, lo normal es que con el paso del tiempo aparezcan dinámicas disfuncionales que se enquistan y ralentizan el progreso obtenido por los equipos. Incluso las organizaciones con un plan de negocio ambicioso arrastran estos defectos hasta que llega alguien para detectarlos y revertir sus efectos mediante una transformación global de la organización.