Son muchos los acontecimeintos históricos, y es muy difícil escoger unos pocos. Aquí vamos a ver varios relatos históricos muy interesantes que nos permitirán conocer con un poco más de profundidad la historia.

¿Qué son los relatos históricos?

Los relatos históricos son narraciones textuales que describen pasajes de la historia, analizándolos, explicándolos en profundidad y mostrando sus hechos, causas y consecuencias.

Son varias las fuentes de donde puede proceder la información de un relato histórico, como pueden ser documentos de todo tipo, libros de contabilidad, periódicos, cartas, memorandos, diarios, cifras e incluso listas de impuestos.

10 relatos históricos

A continuación vamos a ver algunos relatos históricos que toda persona debería conocer.

1. Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto iniciado en 1939 y terminado en 1945 en el que estuvieron implicadas muchas naciones del planeta. Éstas, con el paso de los días del conflicto, conformaron dos alianzas militares opuestas: los Aliados y el Eje. Es la guerra más extendida de la historia, y en la que hubo una movilización militar de hasta 100 millones de soldados.

Las naciones implicadas realizaron un gran esfuerzo, tanto económico como industrial y científico, para garantizar ser vencedores en el conflicto, y siendo necesario hacer grandes sacrificios, aunque eso implicara menos recursos para los civiles.

En el conflicto murieron millones de personas, siendo el Holocausto y el uso de armamento nuclear dos de las mayores desgracias ocurridas a la humanidad. Las cifras de muertos están entre los 50 y 70 millones.

El evento que desencadenó el gran conflicto lo tenemos en la invasión del Führer de Alemania, Adolf Hitler, sobre Polonia en septiembre de 1939. Esto hizo que Gran Bretaña y Francia declarara la guerra a Alemania.

Posteriormente, en abril de 1940, Hitler optaría por invadir Noruega y Dinamarca, iniciando un plan de expansión por toda Europa. En mayo de ese mismo año Bélgica y los Países Bajos serían invadidos.

Francia se vio incapaz de hacer frente a Alemania, que estaba a punto de conquistarla. Esto facilitó a Benito Mussolini, dictador de Italia, a firmar el pacto de Acero con Hitler, y así acordar ambos dictadores declarar e invadir Francia, además de su aliado, Gran Bretaña.

Si bien Francia cayó, Gran Bretaña pudo mantenerse en pie, pese a los constantes bombardeos alemanes sobre Londres. Aún así, Hitler vio que difícilmente podría invadir las Islas Británicas, de momento, optando por posponer sus planes.

Así pues los alemanes optaron por cambiar de dirección, dirigiendo sus invasiones hacia Europa Oriental. A principios de 1941 invadirían Yugoslavia y Grecia, a modo de preparación para atacar el gran objetivo de Hitler: la Unión Soviética. Japón se sumó a la guerra, atacando a finales de 1941 la principal base estadounidense en el Pacífico, Pearl Harbour, en Hawai.

Este ataque fue detonante para que los Estados Unidos no únicamente decidieran contraatacar contra el país del sol naciente, sino que, además, les hizo entrar de lleno en la guerra mundial.

Así es como se conforman los dos bandos del conflicto, siendo Alemania, Italia y Japón se unirían formando el Eje, mientras que sus víctimas, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, junto otros países, formarían el bando aliado.

En 1943 los ataques alemanes en suelo soviético acabaron a causa de sus numerosas bajas, el acercamiento del invierno y la falta de suministros. Ese mismo año, en julio, los aliados conseguían invadir Italia y el gobierno de Mussolini caería.

El 6 de junio de 1944, conocido como el día D, los aliados desembarcaban en Normandía, Francia, para iniciar una invasión masiva en Europa, introduciendo en el viejo continente a 156.000 soldados canadienses, americanos y británicos.

Hitler centró todas sus fuerzas en Europa Occidental, lo cual hizo que perdiera toda su influencia en todo territorio robado a los soviéticos y otras naciones europeas orientales. Polonia, Checoslovaquia, Hungría y Rumania serían ‘liberadas’ por los soviéticos.

Entre diciembre de 1944 y enero de 1945 Hitler conseguiría expulsar a los aliados de Alemania en la Batalla de las Ardenas, pero esta victoria, que sería la última de los nazis, no fue más que un espejismo. Pronto el régimen caería.

En febrero de 1945, tras ser Alemania bombardeada por los aliados, el país germano vería como su fuerza iba desvaneciéndose. El 30 de abril de ese mismo año, Hitler, viendo su gran derrota, acabaría con su vida junto con su amada, Eva Braun. El 8 de mayo llegaría la rendición definitiva, tras ver como toda Alemania era invadida por la Unión Soviética.

2. Caída del muro de Berlín

El 13 de agosto de 1961, el gobierno comunista de la República Democrática Alemana, también llamada Alemania Oriental, comenzó a construir un muro con alambre de púas y hormigón entre el este y el oeste de Berlín.

Por aquel entonces Alemania no era un solo país, eran dos, y Berlín se encontraba divida en cuatro secotres: americano, francés, británico y soviético. Los tres primeros sectores pertenecían a Alemania Occidental, pero se encontraban dentro de Alemania Oriental.

El objetivo por el que Alemania Oriental decidió poner este muro era para evitar que los ciudadanos del Berlín capitalista salieran de él y destruyeran el estado socialista que era la República Democrática Alemana.

Sin embargo, la dirección de la migración no era como ellos temían que fuera. Quienes huían de un Berlín a otro eran los que vivían en la parte comunista, dada la pobreza y subdesarrollo que vivía Alemania siendo títere de la Unión Soviética.

Cerca de 5.000 alemanes orientales, incluyendo a 600 guardias fronterizos, consiguieron cruzar la frontera. Se tiene el registro de 171 personas murieron pasando la valla, pero seguramente fueron muchos más.

Los métodos para cruzar el muro eran de los más variopintos: a través de alcantarillas, con globos de aire caliente, arriesgando la vida pasando por terreno minado...

El muro estuvo de pie hasta el 9 de noviembre de 1989, cuando en una entrevista, el jefe del Partido Comunista de Alemania Oriental, anunció que, dado el punto de calma que había adquirido la guerra fría en ese momento, era posible cruzar el muro cuando se quisiera.

Lejos de que esta afirmación fuera interpretada como un comentario exagerado o sacado de contexto, miles de ciudadanos de ambos lados del muro se fueron con sus martillos a acabar con cada uno de los ladrillos de la pared, sin guardias impidiéndolo.

Las dos Alemanias no se unieron de inmediato, pero poco quedaba para que ambas repúblicas oficializaran su reunificación, creando la actual Alemania y transformándola en la gran potencia de Europa.

3. Conquistas de Alejandro Magno

Alejandro Magno ha sido uno de los mayores conquistadores de la historia. Nació en lo que hoy en día es Macedonia del Sur, Grecia, en 356 a.C. y se convirtió en uno de los grandes estrategas militares, creando un vasto imperio en Europa, Asia y África.

Como hijo del rey Filipo II de Macedonia, desde bien pequeño tuvo que aprender sobre las artes militares para poder desempeñar su tarea como futuro rey. Tuvo la suerte de ser educado por una de las grandes mentes de Grecia: Aristóteles.

En el año 336 a.C. Alejandro se convirtió en el rey de Macedonia e inició una de sus grandes conquistas, atacando el Imperio Persa, con un ejército de 40.000 soldados.

Más tarde, ya siendo conocido como Alejandro Magno, lograría unificar los pueblos helénicos en una sola nación, e invadiría lugares tan lejanos como Egipto, Oriente Próximo y Asia Central, llegando hasta la India.

Sus grandes conquistas solo podrían compararse varios siglos después con la de otro gran estratega, el mongol Genghis Khan.

4. Conquista de México

Hernán Cortés, conquistador español, tocó por primera vez las tierras de lo que hoy en día es México en 1519 y, tan solo dos años después, conseguiría tener el control por completo de la región, incorporándolas al Imperio Español.

Lo primero que conquistó fueron los territorios de la península de Yucatán y, una vez hubo sido su poder consolidado, los españoles se atrevieron a ir más allá, atacando a los aztecas en su capital, Tenochtitlán.

El contacto no fue conflictivo al principio, incluso hubo actos de diplomacia. El rey Moctezuma de los aztecas llegó a invitar a Cortés a dormir en uno de sus palacios más importantes como acto de amabilidad e interés por los curiosos extranjeros.

Pero los españoles no iban ahí para hacer aliados. Iban ahí para conquistar, y ya fuera porque se enfrentaron a los aztecas o porque lograron capturar a Moctezuma, surgió tensión entre colonizadores e indígenas.

Tras varios meses de luchas, Moctezuma fue finalmente asesinado, y lanzado su cadáver al río. Esto, obviamente, no sintió muy bien a los aztecas, quienes se enfurecieron y lograron expulsar, en 1520, a los invasores españoles. Pero esto no acabó aquí.

Tan solo un mes de esta victoria de los aztecas, los españoles volvieron y llevaron a cabo un asedio todavía más importante, con el cual consiguieron asfixiar el abastecimiento del Imperio. A causa de esto, muertos de hambres, los aztecas se rindieron finalmente.

Es en este momento cuando se inicia el virreinato de Nueva España, la instalación definitiva de los españoles en el virreinato más grande del imperio y el surgimiento de la actual cultura mexicana, la cual combina lo azteca con las importaciones europeas de los ibéricos.

5. Expedición Magallanes-Elcano

La primera vuelta al mundo se inició el 15 de novimebre de 1519, y sus principales protagonistas fueron el portugués Fernando de Magallanes y el español Juan Sebastián Elcano. Partiendo de Sanlúcar de Barrameda y con destino a las islas Molucas, en Indonesia, zarparon con cerca de 250 hombres. Muy pocos de ellos lograrían volver, tan sólo 18.

Magallanes creía haber descubierto la manera más rápida de llegar a Indonesia, además de demostrar de forma definitiva que la tierra era redonda. El rey de su país no le dio apoyo, así que se fue a pedirle ayuda al rey de España en ese momento, Carlos V, quien aceptó.

Pese a la buena voluntad y las ganas, solo bastaron dos meses tras haber zarpado para que se dieran las primeras complicaciones. Magallanes se había equivocado al calcular las coordenadas y no fue posible conseguir la ruta correcta. Además, la moral de sus hombres no era muy alta, habiendo motines cada dos por tres y siendo la escasez de alimentos, algo que no ayuda en altamar.

No obstante, consiguieron llegar hasta muy lejos, pero lamentablemente las desgracias vinieron. Justo cuando creían que no iban a ver tierra, lograron encontrar las islas Filipinas, en donde intentaron conquistar a los habitantes. Pero el tiro les salió por la culata, siendo en este lugar el último que llegaría ver Magallanes, pues fue asesinado por sus habitantes.

Así pues tomó el mando Elcano, quien logró arribar a las islas Molucas. Los dos barcos cargaron sus bodegas con productos de las islas y decidieron volver por dos vías: una lo hizo por el Pacífico, siendo capturada por los portugueses, la otra lo hizo por el índico.

No obstante, más tarde, la que había esquivado a los portugueses se vio obligada a ir a terriotorio perteneciente a Portugal, dadas las condiciones del navío. Allí fueron apresados, pero 18 navegantes lograron escapar.

El 6 de septiembre de 1522 llegó a España el barco al mando de Elcano, cerrando así la primera vuelta al mundo y permitiendo dar a conocer a Europa como de grande era el globo terráqueo, además de desmitificar la existencia de criaturas mitológicas que vivían en él.

6. Inicio y disolución de Austria-Hungría

En 1867, luego de la derrota de Austria en la Guerra de las Siete Semanas de 1866, en la que perdió ante Prusia e Italia, los húngaros, quienes habían sido sometidos por los austríacos, empezaron a revolucionarse, viendo que Austria no era la potencia que era.

El emperador austríaco, Francisco José I, no tuvo más remedio que aceptar darles cierta autonomía a los húngaros y, así, en 1867 se llegó al Compromiso, también conocido como ‘Ausgleich’, un pacto en el que se dividía el imperior en dos partes. La parte al oeste del río Leitha formaría parte del reino de Austria, mientras que el este sería el reino de Hungría.

Ambas partes tendrían su propio gobierno y parlamento, con amplia autonomía, pero teniendo el mismo monarca, quien sería emperador en Austria y rey en Hungría, además de unos cuantos ministerios en común.

Se acordó que el acuerdo de unión del Imperio Austrohúngaro sería revisados cada diez años, y renovado en caso de que ambas partes así lo consideraran oportuno.

Sin embargo dentro de la unión no solo había austríacos y húngaros. Los checos, los croatas, los serbios y otros pueblos habían sido incorporados en una de las dos mitades del imperio, sin preguntarles qué opinaban o si querían su propia autonomía.

Es por ello, y en previsión de tensiones que pudieran debilitar a ambas partes, en 1868 se llegó a otro acuerdo en el que se concedió cierta autonomía a Croacia.

El Imperio llegó a durar más de cuarenta años. En 1908 se anexó Bosnia y Herzegovina, haciendo que su rivalidad con Rusia y países cercanos creciera, en especial con Serbia, quien deseaba anexionarse ese mismo territorio.

Esto hizo que, además, el resto de territorios europeos se pusieran en contra del Imperio, siendo su único aliado Alemania. Pero el inicio del fin vino pocos años después. En 1914, en la ciudad de Sarajevo, el archiduque Francisco Fernando y su esposa, la condesa Sofía Chotek, son asesinados estando de visita por Bosnia y Herzegovina.

Austria-Hngría le declaró la guerra a Serbia, quien estaba detrás del asesinato y, con este acontecimiento, se dio inicio a una serie de alianzas de poder a nivel europeo que acabarían materializándose en la Primera Guerra Mundial.

La triple alianza, que hasta entonces estaba conformada por Alemania, Austria-Hungría e Italia, se rompía a causa de que Italia decidía pasarse al bando contrario. Esto hacía que el Imperio dependiera todavía más de Alemania. Se alió con otros imperios, entre ellos Turquía, además de Bulgaria.

En 1916 el emperador Francisco José I fallece, sucediéndole su sobrino-nieto Carlos I. Su gestión no dio buenos resultados, impidiendo al imperio alcanzar la paz y depender, todavía más, de su vecina Alemania, antaño enemiga bajo el nombre de Prusia.

La derrota militar estaba al caer y, pronto, la unión se quebrantaría. Croacia proclamaría la independencia, haciendo lo mismo Eslovenia y Bosnia-Herzegovina, formando la República de Macedonia y los Reinos de Serbia y Montenegro.

Posteriormente surgiría una gran unión producto de esos pueblos recién independizados: el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos el cual en 1929 pasaría a llamarse Reino de Yugoslavia. Bohemia se independizaría, pasándose a llamar Chequia y, uniéndose con Eslovaquia, formarían otra gran unión: la República de Checoslovaquia. Este territorio logró quedarse con los Sudetes, una región de cultura alemana.

Italia se quedaría con la costa de Dalmacia, la parte marítima de los Balcanes cuando el Imperio todavía existía. Rumanía y Polonia también se repartírian un importante botín tras la caída de Austria-Hungría.

Austria proclamó la independencia y se transformó en una república y se planteó unirse a Alemania como una sola nación. Sin embargo, los aliados, quienes habían ganado la Guerra Mundial, así lo evitaron con el tratado de Saint Germain en Laye en 1919.

En ese tratado, además del de la Paz de Versalles, se prohibió la unión entre Alemania y Austria, además de cualquier cambio de nombre que inspirara una motivación germánica en Austria.

Hungría también se independizó y se convirtió en república, pero después fue ocupada por fuerzas comunistas, transformándola en un estado títere de la Unión Soviética.

El reino de Hungría volvió a proclamarse, pero sin rey. Carlos I intentó en dos ocasiones ocupar el trono, pero no tuvo éxito. Miklos Horthy se convirtió en el regente del país hasta finales de la Segunda Guerra Mundial.

Estos eventos fueron especialmente traumáticos para Austria, dado que pasó de ser una gran potencia, quien llegó a ocupar casi media Europa, a ser un país débil que, pocos años después, sería invadida por Alemania.

7. La caída de Bolívar

En 1826, cuando se convocó el congreso del Istmo de Panamá, las Provincias Unidas del Río de la Plata estaban desilusionadas por el hecho de que Simón Bolívar rehusara tomar parte en la guerra contra Brasil. Para colmo, Venezuela estaba dando sus primeros intentos secesionistas, en el que le mismo Bolívar se encontraba implicado.

La constitución de la recién creada República de Bolivia demostró no adecuarse a la realidad de la nueva nación, siendo finalmente desechada cuando su primer presidente, el mariscal Antonio José de Sucre renunció a dicho cargo en 1828.

En 1827 estalla la guerra entre Perú y la Gran Colombia, motivada por la ocupación de las tropas peruanas en Guayaquil. Guayaquil fue finalmente liberada en 1828, pero esto demostró la tensión entre Perú y Bolívar.

La vida de Bolívar peligraba, siendo atacado en 1928 y salvándose de milagro. Bolívar suprimió la vicepresidencia, y se enemistó con General Francisco de Paula Santander a quien le atribuyó el intento de asesinato.

Bolívar renuncia a la presidencia en 1830, enfermo de tuberculosis, dejando como encargado al vicepresidente Domingo Caycedo. Bolívar era consciente de que ya no vivía en sus años dorados, preparándose para un exilio voluntario en la ciudad de Londres.

En su viaje visitó varios lugares de América, entre ellos el Caribe y México. En México aceptó como protector al Capitán Agustín de Iturbide, hijo del primer Emperador de México, lo cual le hizo vivir un episodio diplomático tenso.

Este capitán deseaba volver a adquirir el trono de la nación mexicana, por ello, cuando fue depuesto de su puesto, acabó siendo fusilado por sus compatriotas. Además, México puso el foco en Bolívar, quien consideraba que le había ayudado en su intento de volver a reinar. Venezuela oficialmente se independizaba, el vicepresidente Caycedo caía cuando el general Rafael Urdaneta consiguió deponerle de su puesto, y Bolívar recibía las misivas con tensión desde el extranjero.

Todavía de viaje, llegando a Cartagena de las Indias, el gobernador general Mariano Montilla lo instó a aceptar de nuevo el poder, pero esta vez siendo monarca en vez de presidente, de la nación que él mismo había construido.

Bolívar lo rechazó, dado que pese a que quería poder tener el poder sobre una vasta nación, era republicano. Quería que América Latina fuera una gran federación republicana, no un gran imperio monárquico. Sin embargo, el continente americano es demasiado grande como para que pueda ser gobernado por un solo hombre.

La Gran Colombia, la nación que él había ideado, se derrumbó poco tiempo después de su fallecimiento, el 17 de diciembre de 1830. El 31 de enero 1831 la Gran Colombia dejaba de existir formalmente.

8. La muerte de Julio César

Julio César no quería ser un gran emperador, y de hecho, no lo fue, a pesar de lo que muchos crean. De lo que no hay duda es que fue un gran líder, quien emuló el poder del mismísimo Alejandro Magno.

No obstante, la idea de convertirse en el rey de todos los romanos era suculenta. Teniendo como potencial esposa a la mismísima Cleopatra, de quien había reconocido tener un hijo, la idea de gobernar Egipto y Roma como reyes estaba en el ambiente. Incluso se barajó la posibilidad de hacer de Alejandría la nueva capital del imperio, haciendo de Roma una simple capital provincial.

Estas ideas no sentaron bien entre los romanos, y fue entonces cuando se empezó a orquestrar el plan para acabar con Julio César. 60 hombres, entre los cuales se encontraban amigos del mismo César planearon la conjura.

Casio y Bruto habían luchado contra César en Farsalia, pero tras la derrota se reconciliaron con él, quien se mostró benevolente. César había sido como un padre para Bruto, de hecho hay quienes dicen que podría haber sido su auténtico progenitor.

La conjura se acordó hacerla en la sesión del senado en los idus de marzo, el 15 de ese mes del 44 a.C. César, pese a que uno de sus videntes le advirtió que ese día era malo para acudir al senado, le hizo caso omiso y fue para reunirse allí con los magistrados.

Apenas se había sentado cuando notó la fría cuchilla del primer puñal. Fueron varios los puñales clavados, pero el más conocido es el de Bruto, a quien César le dijo, sorprendido, la fatídica frase al ver que su hijo adoptivo era partícipe de su final: ¿Tú también, hijo mío? Veintitrés puñaladas fueron las que acabaron con la vida del más grande de los dirigentes romanos de la época clásica.

Los partícipes de la conjura estaban convencidos de que, tarde o temprano, Roma volvería a ser una República esplendorosa, pero nada más lejos de la realidad. El país hacía aguas y la administración republicana estaba en las últimas.

9. Cristóbal Colón

Aunque poco se sabe de la infancia de Cristóbal Colón, y ni siquiera hoy en día se sabe dónde nació de verdad, se conoce que sus padres le enseñaron el oficio de tejedor, pero ya desde pequeño quería ser navegante.

Desde muy joven formó parte de expediciones y su ansia por conocer a otras culturas le hizo adquirir destrezas lingüísticas, siendo capaz de entender el griego de Ptolomeo. Gracias a varios escritos griegos que tuvo la oportunidad de leer empezó a tener una capacidad reflexiva y bien documentada, que le llevó a comulgar con la idea de que la Tierra era redonda.

En 1453 los otomanos iniciaron el fin del Imperio Bizantino, conquistando la ciudad de Constantinopla, la cual había sido un punto fundamental del comercio para europeos y árabes hacia la India.

Dado que los cristianos ya no podían pasar por ahí, porque los turcos se lo impedían, se vieron obligados a optar por otras vías para ir a Asia, siendo el Occidente la única opción marítima.

Portugal dio el primer paso, desplegando una amplia vía marítima para rodear África y llegar a la India, China y la parte más lejana de Asia.

Fue entonces cuando Colón, convencido de que debía haber una vía más directa hacia la India, fue a hablar con el rey de Portugal, Juan II, para que le sufragara los viajes hacia esa dirección, pero el monarca se negó.

Entonces, como segunda opción, Colón se fue a la Corona Española, conformada por los reinos de Aragón y Castilla, a ver si le daban apoyo. Tras unos intentos fallidos, los reyes católicos, Isabel y Fernando le dieron el visto bueno. Así pues, en 1492, Cristóbal Colón partiría del Puerto de Palos con tres naves: la Pinta, la Niña y la Santa María.

En su viaje creyeron que llegaría a la India y, de hecho, siempre creyeron que fue así, pero realmente descubrieron un nuevo continente para los europeos, que más tarde sería bautizado como América.

Toda tierra pisada por Colón en la que no se viera a soberano propio alguno fue reclamado para la Corona de Castilla, iniciándose así el inicio de lo que posteriormente sería el gran Imperio Español.

Pero el descubrimiento de nueva tierra no sería algo del todo bueno. Colón, al igual que era un gran navegante, era un gran maltratador. Toda población indígena con la que se topó la esclavizó de forma muy poco cristiana. De hecho, los mismísimos reyes de España se vieron obligados a encarcelar a Cristóbal Colón varios años después al ser conocedores de esto.

Pese a que Isabel y Fernando no eran conocidos por ser piadosos, especialmente con musulmanes y judíos, dieron la orden explícita de que ningún habitante de los nuevos territorios fuera maltratado.

10. La reforma

La reforma, ocurrida entre los años 1517 y 1648, fue uno de los grandes eventos en la historia europea. Antes de este acontecimiento, la Iglesia Romana tenía el total control sobre las gentes y gobiernos de la cristiandad.

Muchas personas, quienes poseían conocimientos y un sentido crítico, vieron que la Iglesia no se comportaba como decía que se debían comportar todos los buenos creyentes, siendo una organización corrupta hasta los cimientos.

El objetivo de la reforma era conseguir que la Iglesia volviera a sus raíces, sin embargo, esto no supuso más que una escisión entre dos sectas católicas principales: los católicos y los protestantes.

Los protestantes acercaron los textos bíblicos a las manos de los creyentes, haciéndoles entender qué decía exactamente la palabra de Dios, en vez de basarse en las interpretaciones de curas quienes a duras penas entendían el complicado latín bíblico.

El cisma se convirtió en una sangrienta guerra religiosa. Muchos protestantes huyeron hacia el recién descubierto continente americano, además de personas del renacimiento quienes huían de la persecución anticientífica de la Iglesia Católica.

Es gracias a estos acontecimientos que en Europa, hoy en día, disfrutamos de una amplia libertad de religión, especialmente en los países germánicos, en donde la visión de la fe de cada quien es mejor aceptada y tolerada como un aspecto íntimo.

Referencias bibliográficas:

  • Beevor A. The Second World War (2012). London: Weidenfeld & Nicolson.
  • Carrard P. History and narrative: an overview (2015). Vermont: Narrative Works.