No es nada fuera de lo común escuchar a menudo las asociaciones que se hacen entre ser árabe y musulmán, como si de algo indivisible se tratara, como si ambas fueran variables dependientes una de la otra o, directamente, sinónimos. Esto es, en parte, por los siglos que eruditos orientalistas que (erróneamente) identificaran la etnia árabe con la religión de Mahoma.

La ignorancia es el gran problema al confundir estos términos. En España, concretamente, se utiliza el concepto “moro” para referirse a cualquier persona que profesa la religión musulmana o pertenece a los países que forman parte de Oriente Medio. En este artículo repasaremos justamente cuáles son las diferencias entre ser árabe y ser musulmán para que quede claro que ambos conceptos hacen referencia a cosas muy distintas. Empecemos con un par de definiciones básicas.

¿Qué significa ser árabe?

Por muy paradójico que parezca, el hecho de ser árabe responde a una causa fundamentalmente lingüística y geográfica. Geográficamente, los árabes se extienden desde el Norte de África hasta el Asia Occidental, donde curiosamente quedan excluidos de esta categoría algunos de los países con más musulmanes en su haber, con aproximadamente el 90% de la población.

Y aquí es donde llega la sorpresa: en Turquía, rondando prácticamente el cien por cien de ciudadanos de fe musulmana, no son árabes. Indonesia, otro exagerado ejemplo del mismo carácter, cuenta con un 97% de musulmanes que residen en el país. Pakistán o Irán son otros de los ejemplos más claros de diferenciación entre musulmán y árabe.

¿Y ser musulmán?

La historia es muy distinta en cuanto a la religión se refiere. El mismo profeta Mahoma predicó un Islam sin fronteras, como si de una organización transnacional se tratara, de allí nace el término “Ummah” que significa el englobe de toda la comunidad islámica a nivel mundial, independientemente del sexo, origen, nacionalidad o etnia, entre otros.

Tampoco hay que confundir ser musulmán con ser islámico. En este artículo de diferencias entre islam, musulmán, islámico e yihadista categorizamos ya lo que supone cada caso concreto.

Diferencias entre árabe y musulmán, en 6 puntos

Estas son las 6 diferencias básicas que existen entre ser musulmán y ser árabe.

1. Territorio

Es quizás el elemento más distintivo de todo el resto. El Islam no concibe fronteras, no reconoce el sistema moderno de los Estados y sus seguidores no rinden pleitesía a ninguna bandera ni ideología política. El árabe, en cambio, está bien delimitado geográficamente.

2. Cultura

La cultura es otra razón para desmarcar árabe con musulmán. En sí mismo, el Islam ofrece patrones de comportamiento para aspectos de la vida muy concretos, que se ciñen estrictamente a los parámetros que rigen en el Corán, como evitar representar figuras humanas al desnudo, o la prohibición de dibujar Santos y Profetas. Sin embargo, a la largo y ancho del planeta, los musulmanes viven de acuerdo a toda una serie de matices y variaciones culturales que hacen de ellos una comunidad diversa.

3. Música

Existe mucha controversia en referencia a la música en la comunidad islámica. Para algunos puristas expertos en interpretación del Islam, la música está prohibida. Distrae del rezo y de las obligaciones de recitar el Corán. Sin embargo, este no es un punto de vista compartido por todos los musulmanes.

4. Diferencias culinarias

La prohibición limita el gusto culinario de los musulmanes. Como puede suceder con los veganos, por ejemplo, los musulmanes tienen terminantemente restringida la ingesta de carne porcina, así como de otros productos derivados del mismo animal (golosinas, gelatinas, bollería artesanal). Pero además de esta característica, la cultura árabe tiene asociado un tipo de dieta y de cocina que no agota todas las posibilidades gastronómicas a las que opta una persona musulmana.

5. Idioma

Tal y como apuntamos en la introducción, el hecho de ser árabe prácticamente obliga al sujeto a ser conocedor y practicante del idioma árabe para reconocerle dicha identidad e integrarse en los países que forman parte de este grupo. Sin él, por ejemplo, es muy difícil encontrar trabajo, del mismo modo en el que alguien que no sepa castellano tendrá dificultades en España. En cambio, a un musulmán no se le puede exigir que sepa árabe.

6. Política

En cuanto a regulación política se refiere, los musulmanes o países musulmanes suelen regirse por la Sharia, una manera muy estricta de aplicar la política dentro de la sociedad. No obstante, los árabes en general, incluso dentro de los países islámicos, suelen desmarcarse de esta tendencia abogando por la integridad cultural, la laicidad del Estado y una mayor igualdad entre sexos. 

7. Religión

Es otra de las grandes diferencias entre los musulmanes y los árabes. El musulmán, por definición, sigue los preceptos del Corán, pero no todos los habitantes de los países árabes son musulmanes. Los coptos, los drusos, los judíos magrebíes y las comunidades cristianas en general que viven en los países árabes también forman parte de este tipo de sociedades.