Desde VillaRamadas consideramos que debemos afrontar varios principios para poder tener una vida plena. Aquí hablaremos del primero; la verdad.

La búsqueda de la verdad como principio vital

La búsqueda de la verdad es una de las grandes demandas del ser humano. Quien vive en la verdad está bien consigo mismo y tiene la libertad como guía para la acción. Quien vive en la verdad, nada teme, aumenta su autoconfianza, credibilidad e integridad, elevando la autenticidad del ser.

Tenemos la capacidad natural para cambiar y crecer. Tenemos miedo de castigos y represiones, decimos pequeñas mentiras, aquí y allá. Juzgamos que, sólo así, podemos tener libertad para explorar el mundo por nuestros ojos y con comportamientos que nos permitan aprender, hacer y estar.

Estas pequeñas "no verdades", creadas por miedo a alguna consecuencia, crean un hábito, el de hacer y no decir. La gran pregunta es que no hay pequeñas o grandes mentiras, sino simplemente mentiras.

Vivir en mentira es vivir muerto

La mentira corroe, usa y mata por dentro. Es la desesperación de mantener una fachada para los demás y utilizar máscaras para encubrir lo que pensamos, sentimos o cómo nos comportamos.

Es el cansancio de estar siempre recordando lo que se ha dicho y a quién, para no ser pillado. La mentira obliga la mayor utilización de la memoria y más atención a las palabras. Obliga a la vigilia constante y a un estado permanente de alerta. Cansa, destruye, arruina lo íntimo, los valores y los principios, llevando a la locura mental.

Los individuos quedan atrapados, desgastados, encadenados, tristes e incompletos, siempre que se alimentan de mentiras.

Vivir en la verdad es vivir en toda plenitud

Vivir en verdad es estar completo, alegre, libre, sin preocupación de recordar lo que ha dicho y a quién. No es posible vivir de los dos lados, como tanta gente intenta durante años. Es como estar abstinente del alcohol y las drogas, pero tener comportamientos autodestructivos; o afirmarse como independiente y depender financieramente de los padres.

La verdad nos encamina hacia un crecimiento emocional sano y que genera éxito: "Intenta ser una persona de valor, en vez de ser una persona de éxito", decía Albert Einstein.

Antes de obtener algo, sea éxito financiero, profesional o cualquier otra cosa, la persona necesita Ser. Antes de Tener, tenemos que Ser. Es necesario tener verdades bien claras dentro de ti, para que el desarrollo del equilibrio emocional sea constante, evolutivo.

La gestión emocional se debe hacer regularmente, ya que todos los días hay desencadenantes externos que disparan nuestras emociones a niveles que pueden ser asfixiantes. Por ejemplo, si llegas al trabajo y te despedimos, eso provoca rabia, miedo e inseguridad. Si el mismo día, discutías con tu novio o novia, te quedas aún peor, tal vez cerca del límite. Estos sentimientos tienen que ser procesados para no llevarte a la desesperación, la depresión, la locura o la muerte.

La importancia del equilibrio emocional

La mente es misteriosa y compleja. Siendo así, necesita cuidados y una buena dosis de equilibrio, de lo contrario, pueden surgir serios problemas psicológicos. Es muy importante desarrollar el equilibrio cognitivo por los parámetros de la verdad, porque muchos problemas psicológicos provienen de traumas, frustraciones del pasado, creencias negativas. Ejemplo de ello es el caso de la patología depresiva, que ha alcanzado a millones de personas en los cuatro rincones del mundo.

Una vida centrada en el pasado, bloqueada temporalmente, desencadena el descontrol mental. Es necesario pensar correctamente sobre las verdades que nos rodean, evaluar si son o no nuestras propias verdades y definir objetivos para el futuro.

Es necesario aprender a anticipar todas las actitudes o comportamientos que te hagan sentir culpa, como por ejemplo la mentira. Debes vivir la verdad, para evitar situaciones incómodas. Y debes evitar comportamientos que jamás recibirán apoyo de quien sea. El comportamiento es algo que expresa todo lo que tienes dentro de ti. Si se exprime un tomate, no sale zumo de naranja.

De la misma forma, dentro de ti saldrá siempre lo que hay dentro de ti. Como tal, tu comportamiento es el espejo de tu interior. Si sientes rabia, culpa o frustración y si no has aprendido a procesar esos sentimientos, esos estados de ánimo afectarán a tu comportamiento.

La verdad es externamente importante en el desarrollo del equilibrio de los sentimientos, los pensamientos, los comportamientos y la espiritualidad, porque sólo es posible superar un problema, enfermedad o crisis, si no vivimos en negación. Negar nuestra realidad actual, lo que tenemos, lo que somos, lo que sentimos, lo que vivimos, bloqueará totalmente nuestro cambio y crecimiento.

Un ejemplo

La decisión de optar por la verdad y, consecuentemente, recuperar libertad de elección, me recuerda a un paciente español; fue un hombre al que me gustó mucho aconsejar en mis primeros años como terapeuta, en Inglaterra.

Todavía recuerdo las inquietudes de él mostraba. Un día, me cuestionó más o menos en estos términos:

  • "Pero... Después de vivir más de 12 años en la mentira, ¿cómo voy a poder cambiar? Sabes, yo inventaba mentiras espontáneamente para decírselas mi madre y las decía con tanta convicción que hasta yo mismo creo en ellas.

Él mentía con la misma facilidad con que decía la verdad. Lo hacía en "piloto automático". Él, como la mayoría de los adictos con quienes trabajaba, respiraba mentira. La mayoría de las veces ni siquiera era consciente de ello. Era simplemente la forma de alimentar su enfermedad.

Fingir, disimular, engañar a los demás era la forma de ocultar su verdadero Ser. Vivía una doble vida, orientada hacia las apariencias y la ilusión.

Ayudar a este paciente a reconocer, identificar y cambiar el procesamiento mental fue desafiante y muy estimulante. Es una enorme satisfacción haberlo ayudado a reconquistar la confianza de la madre en cinco meses. Él optó por la verdad y fue recompensado.

Años después de haber aconsejado a este hombre, recibí una carta con sello de correos de Marbella, con una fotografía dentro y una pequeña carta de pocos párrafos. Y decía así:

Desde que estuvimos juntos, hace más de 7 años, mucho cambió en mi vida, en parte con tu ayuda. Conquisté amor propio, autoestima, integridad y dignidad. Casado. Recuperé la confianza de mis padres, mujer y mis hermanas. Acabo de terminar el curso de electricista, monté una pequeña empresa de montajes eléctricos, que tiene mucho éxito gracias a nuestro empeño, dedicación, sinceridad, responsabilidad y principalmente autenticidad. Pero además sucedió un milagro durante estos siete años: soy padre. Nació ella, llenando nuestro corazón de amor, alegría y alegría la felicidad.

¡Es verdad, soy padre! Y estoy adorando cada segundo de mi verdadera vida en compañía de mi mujer e hija. La sonrisa de ella, sus ojillos azules claros, puros, la textura suave y fina de la piel, el olor ... Mi corazón baila de tanta emoción en cada momento que vivo con y para ella.

Gracias por haber creído en mí, cuando yo ya no creía. Hoy vivo en la verdad y siento amor. Amor verdadero.