Un anciano con una demencia o enfermedad neurodegenerativa, un adulto drogodependiente o un niño con una discapacidad intelectual profunda. En muchos de estos casos va a ser preciso que se enseñe a estas personas a poner en práctica diversas actitudes y habilidades que son necesarias para el correcto funcionamiento personal o que permiten mantener dichas habilidades conservadas el máximo tiempo posible. 

Uno de los medios para realizar este aprendizaje es el uso de la terapia ocupacional, un ámbito de la salud que cuenta con su propio Grado universitario en muchos países de habla hispana. En este artículo conoceremos cómo funciona y qué métodos emplea.

El concepto de terapia ocupacional

La terapia ocupacional es un conjunto de técnicas terapéuticas, métodos y tratamientos que, a través de la realización de una serie de actividades o ocupaciones, la persona tratada sea estimulada de manera que pueda desarrollar las capacidades básicas necesarias para su vida diaria, prevenir la enfermedad o la discapacidad, recuperar o mantener facultades, aprender nuevas formas de actuar y/o adaptarse a su situación. El objetivo es lograr que el paciente mejore sustancialmente su calidad de vida y fortalecer su autonomía.

Las diferentes actividades a realizar pueden trabajar tanto lo físico como lo psíquico: la motricidad fina, la memoria, la cognición o las funciones ejecutivas suelen ser los elementos más trabajados en la terapia ocupacional. La terapia ocupacional se emplea generalmente con un fin rehabilitador, pero también puede dedicarse a aprender a disfrutar o bien a crear una serie de habilidades que permitan la realización de un futuro oficio.

Las actividades a realizar pueden ser muy variadas, dependiendo del tipo de problemáticas con las que se esté trabajando y el objetivo a alcanzar. Las formas de aplicar dichas actividades también pueden variar en gran medida: se pueden aplicar juegos físicos, ejercicios mentales, baile o musicoterapia, por ejemplo. En cualquier caso, se procura que hagan referencia directamente a las actividades del día a día del paciente y que sean interesantes y significativas para éste.

Otras necesidades y usos de este tipo de terapia

Deben diseñarse de manera que pueda evaluarse el estado del sujeto, su desempeño y evolución, y además se tienen en cuenta las prioridades y necesidades del sujeto en cuestión. 

Es frecuente que entre las diversas tareas se encuentren ejercicios mentales que fuercen a recordar, planificar y organizarse, así como llevar a cabo el cuidado personal básico y permitir el aprendizaje de las habilidades motoras y conductuales imprescindibles para mantener el bienestar. No se trata de un mero entretenimiento o algo para pasar el tiempo: todas las actividades que se llevan a cabo (aun si lo que se pretende es que el sujeto aprenda a disfrutar de su ocio) tienen el propósito de estimular al paciente y ayudarle a hacer frente a sus dificultades, teniendo orientación terapéutica.

Es frecuente que este tipo de terapia se lleve a cabo en un formato grupal, juntando a diversos sujetos con el mismo problema o bien con perfiles semejantes que precisen trabajar una misma área o actividad básica en la misma sesión. A pesar de ello también puede emplearse de forma individual cuando lo que se pretende es enseñar una habilidad.

Tipo de pacientes que la requieren

Existe una gran cantidad de personas que pueden requerir del uso de la terapia ocupacional, habiéndose mencionado varios casos típicos en la introducción de este artículo.

Así la terapia ocupacional resulta muy conocida y aplicada en el mundo de la geriatría, en personas mayores y ancianos. Esto es debido a las limitaciones funcionales que va provocando el envejecimiento del organismo. Y es especialmente común en pacientes que presentan enfermedades neurodegenerativas como las demencias, en las cuales se pretende mantener y optimizar el funcionamiento autónomo del sujeto en la medida de lo posible.

Otro grupo de los que ya hemos mencionado tiene que ver con la población con discapacidad intelectual, que en algunos casos (especialmente cuando la discapacidad es moderada, severa o profunda) puede requerir de la estimulación y el aprendizaje de actividades básicas a través de este formato de terapia. Lo mismo ocurre con otros trastornos del neurodesarrollo como el autismo.

Por último, todas aquellas personas que han sufrido algún tipo de enfermedad (sea congénita o adquirida) o trastorno invalidantes van a beneficiarse en gran medida de este tipo de terapia. Ejemplos de ello los podemos encontrar en personas que presentan parálisis cerebral. También en pacientes con cáncer, déficits o discapacidades sensoriales, dependencias a sustancias o trastornos psicológicos.

Beneficios de esta intervención

La realización de terapia ocupacional resulta muy beneficiosa para el mantenimiento del estado de salud mental y la prolongación de la funcionalidad básica en pacientes con diferentes enfermedades. En sujetos que presentan una degeneración progresiva de funciones puede prolongar el funcionamiento normal y enlentecer el proceso de degeneración.

Tanto en estos casos como en aquellos en que no existe una pérdida de funciones, permite la estimulación física, psíquica y sensorial, la potenciación de habilidades y en ocasiones el aprendizaje de actividades y habilidades imprescindibles. También permite que el paciente conserve y en ocasiones vea aumentada su autoestima e independencia. Asimismo, también pueden conducir a la inclusión social y laboral al desarrollar conductas que permitan su consecución.

Por último, el hecho de observar a otros pacientes en situaciones semejantes permite tanto la socialización como que el sujeto no se sienta distinto, pudiendo además expresar sus emociones y dudas ante personas en condiciones paralelas a la propia.

A pesar de lo anterior, es importante tener en cuenta una cosa: la terapia ocupacional no es un tratamiento curativo, sino un apoyo y una manera de paliar la discapacidad que pueden suponer diversas condiciones.