El tratamiento de los diferentes trastornos mentales puede realizarse a través de diversas vías. Una de ellas tiene que ver con la modificación de la química cerebral mediante el uso de psicofármacos, generando a través de dicha modificación que los síntomas se reduzcan. 

La mayor parte de psicofármacos se han sintetizado pensando un una problemática específica, pero a menudo sus mecanismos de acción se muestran eficaces para más de un problema. La atomoxetina es uno de estos productos, del cual encontrarás una breve descripción en este artículo.

¿Qué es la atomoxetina?

La atomoxetina es un psicofármaco creado como antidepresivo el cual actúa como inhibidor específico de la recaptación de noradrenalina. Se trata de una sustancia derivada de la metilfenoxi-bencenopropanamina que tiene efectos semejantes a los propios de la noradrenalinaadrenalina.

Los efectos de esta sustancia se traducen en un aumento de la capacidad de control de la conducta impulsiva y mayor capacidad de concentración. También parece generar mejoras en la capacidad de memoria de trabajo y la de inhibición de respuesta, presentando efectos positivos en las funciones ejecutivas.

También tiene efecto nootrópico, contribuyendo a mantener la concentración y a dar una mejor respuesta a nivel cognitivo, genera efectos positivos en la memoria y en la elaboración de estrategias.

Mecanismo de acción

Como hemos dicho anteriormente, la atomoxetina es un ISRN o inhibidor específico de la recaptación de la noradrenalina o norepinefrina. Ello implica que impide que la noradrenalina sea reabsorvida por la neurona presináptica tras emitirse, de manera que dicho neurotransmisor permanece disponible en el espacio sináptico y puede ser empleado por la neurona postsináptica. En definitiva, el efecto principal de la atomoxetina es el incremento de los niveles de noradrenalina, como agonista parcial.

La actuación de la atomoxetina se produce a nivel del conjunto del encéfalo, observándose efectos en zonas como el hipotálamo, el hipocampo, el cerebelo y el prefrontal. Este bloqueo de la recaptación es muy específico de la noradrenalina y no afecta prácticamente a la serotonina ni la dopamina, aunque en este último caso sí que se observa un aumento en el prefrontal. También parece aumentar los niveles de acetilcolina.

Principales usos de la atomoxetina

A pesar de que como antidepresivo se diseñó con el propósito de actuar en personas con trastornos depresivos, la atomoxetina no suele emplearse en este tipo de problemática debido a la mayor eficacia de otras sustancias.

Su uso principal, y para el que mayor efectividad ha demostrado, es para el tratamiento farmacológico de pacientes con TDAH. A pesar de ello no es un fármaco cuyo efecto sea psicoestimulante, como la mayor parte de medicaciones que tratan este problema. De hecho, se trata del primer psicofármaco no estimulante aprobado e indicado para el tratamiento de del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Ello resulta positivo, ya que los pacientes de este trastorno pueden presentar de forma comórbida trastornos por tics, los cuales pueden empeorar si se emplea medicación estimulante (la cual es el principal tratamiento farmacológico que se aplica en sujetos con TDAH). Por ello, la atomoxetina puede resultar un tratamiento muy eficaz que, al no ser de tipo estimulante, no exacerba la sintomatología de los trastornos por tics. Los efectos beneficiosos se observan tanto en menores como en adultos.

Asimismo también está indicada en casos de narcolepsia.

Efectos secundarios

Como todos los medicamentos, la atomoxetina puede generar diversos efectos secundarios indeseables. La gravedad de estos síntomas secundarios puede variar, pero por lo general suele tratarse de síntomas leves.

Algunos de los más frecuentes son la anorexia (entendida como ausencia de apetito), cierta pérdida de peso vinculada a lo anterior, problemas gastrointestinales como náuseas y vómito, irritabilidad y somnolencia. En adultos también puede causar sudoración y pérdida del deseo sexual, así como retención urinaria y fecal.

A nivel cardiovascular también puede generar alteraciones, aumentando la presión sanguínea y la tasa cardíaca. Por ello resulta contraindicado en personas con alteraciones cardíacas. Tampoco es recomendable durante el embarazo o la lactancia.

Sin embargo, el efecto secundario más preocupante y que se comparte con otros antidepresivos es el aumento de la ideación suicida en menores, así como agresividad, ansiedad o alteraciones conductuales o del estado del ánimo. Es necesario extremar las precauciones especialmente cuando se inicia el tratamiento o se cambia la dosis.

Referencias bibliográficas:

  • De Lucas, M.T. y Montañés, F. (2007). Atomoxetina: luces y sombras. Psiquiatría Biológica, 14; 13-23. Elsevier. Madrid.