Un repaso a los efectos psicológicos que esta droga tiene en el organismo.

El hachís procede mayormente de las flores de la planta del cannabis. Al igual que en la marihuana, su principal componente activo es el delta-9-tetrahydrocannabinol o THC, no obstante, su concentración es más alta en comparación con la marihuana, especialmente cuando se habla de algunos productos derivados, como el aceite de hachís.

Sus efectos psicotrópicos son similares a los producidos por la marihuana, produciendo emociones como euforia y satisfacción, pero también afectación a la esfera de lo cognitivo.

En este artículo veremos cuáles son los principales efectos del hachís, en qué grado es perjudicial y qué produce a corto y largo plazo su consumo.

¿El hachís es perjudicial?

El producto extraído de la planta del cannabis es considerado una droga la cual puede inducir a un trastorno por abuso de su consumo, por tanto, sus derivados también reciben esta categoría.

Aunque en los últimos años se ha ido generando un poderoso movimiento que está a favor de legalizar estas sustancias, defendiendo sus beneficios médicos y psicológicos, lo cierto es que la investigación apunta a que se trata de una sustancia claramente perjudicial en la mayoría de los contextos, cuyo abuso puede suponer un auténtico peligro para la vida y resultar seriamente dañina para el estado cognitivo.

Dentro del movimiento mencionado, hay quienes creen que esta sustancia puede ser administrada a menores; sin embargo, la investigación sobre el tema ha mostrado que dar hachís u otros derivados del cannabis a niños y adolescentes puede generar daños en la materia blanca del cerebro, afectando al aprendizaje y a la memoria. El consumo de hachís durante el embarazo puede suponer problemas de tipo intelectual en el bebé.

El consumo de hachís ha sido relacionado con el abuso de otras sustancias. Si bien esto no significa que sea el causante de, por ejemplo, de alcoholemia, lo cierto es que en los contextos sociales en los que se consumen sustancias derivadas del cannabis es frecuente que se encuentren otras drogas, y el entorno favorece a probarlas.

El abuso de hachís a largo plazo ha sido relacionado con el desarrollo de trastornos mentales, como la esquizofrenia paranoide y trastornos psicóticos en general.

Efectos del hachís

A continuación daremos un repaso de los principales efectos que produce en hachís en el organismo, ya sea su consumo puntual o de forma abusiva.

El objetivo de este artículo es el de informar, no demonizar el consumo de esta sustancia en todos los contextos y en cualquier cantidad y frecuencia. Por este motivo veremos tanto los efectos positivos como los negativos que produce el hachís.

1. Efectos a corto plazo positivos

Estos son varios de los efectos de aparición a corto plazo que pueden ser considerados positivos en algunos contextos.

  • Relajación.
  • Emociones experimentadas de forma más viva.
  • Mayor sensibilidad en los sentidos: se oye mejor, se ve con más claridad…
  • Sentimientos positivos, como felicidad y satisfacción.
  • Percepción de que el tiempo pasa de forma más lenta.
  • Pasividad.
  • Mayor asertividad y sociabilidad.
  • Menor miedo.

2. Efectos a corto plazo negativos

A continuación repasamos los efectos del hachís que acostumbran a ser negativos en prácticamente todos los contextos.

  • Distorsiones sensoriales.
  • Peor coordinación.
  • Problemas gastrointestinales: náusea, vómitos y dolores en el estómago.
  • Alteración respiratoria.
  • Ansiedad, ataques de pánico y confusión.
  • Pérdida de control.
  • Depresión.
  • Somnolencia extrema.
  • Taquicardia.
  • Problemas de corazón y subida de la presión sanguínea.
  • Mayores posibilidades de sufrir un accidente de tráfico, debido a pérdida de reflejos y de coordinación.

3. Efectos a largo plazo

Estos se dan sobre todo cuando la persona consume de forma frecuente hachís, especialmente cuando cumple los criterios para ser diagnosticada de un trastorno por abuso de cannabis.

  • Menor resistencia ante enfermedades comunes, como resfriados y otros problemas respiratorios.
  • Problemas de desarrollo durante la adolescencia.
  • Menor producción de testosterona y afectación de la vida sexual.
  • Irregularidades en la estructura de la célula y su reproducción.
  • Problemas emocionales, como apatía, falta de motivación, tristeza y brotes de ira.
  • Trastornos psicológicos: esquizofrenia, depresión, psicosis…
  • Cambios en el estado anímico.
  • Problemas cognitivos: fallos de memoria, problemas de aprendizaje, dificultades en el pensamiento.

Dependencia a esta sustancia

El consumo prolongado de hachís puede implicar cambios a nivel fisiológico. El cuerpo se acostumbra a esta sustancia, haciendo que abandonar el consumo de forma abrupta pueda ocasionar lo que coloquialmente se llama mono.

El cannabis y sus derivados son sustancias potencialmente adictivas. Además, las personas que luchan contra esta adicción se ven frustradas, dado que por mucho que intentan dejar de consumir hachís o cualquier otras sustancia de la misma familia, pueden sentir presiones por parte del círculo de amigos que las iniciaron en el consumo de esta sustancia.

En muchos lugares los derivados del cannabis son ilegales, y su posesión implica sanciones económicas o incluso la cárcel.

También, debido a que el abuso del hachís suele generar afectación emocional y cognitiva, aspectos como el empleo, el entorno familiar y los estudios se pueden ver afectados de forma significativa por la dependencia a esta droga. La persona puede sufrir problemas de control de ira cuando deja de consumir, haciendo que esté extremadamente irascible ante familiares o en el entorno de trabajo, y se pueden generar situaciones que impliquen el abandono de los seres queridos o el despido.

A medida que se va prolongando el consumo de esta sustancia, se va produciendo el proceso de tolerancia. A mayor tolerancia, más grave serán los síntomas que manifieste la persona adicta cuando decida abandonar el consumo de hachís. Esto puede generar una situación que solo puede ir a peor si no se busca ayuda profesional, como un psicólogo especializado en adicciones o ingresar en una clínica de rehabilitación.

De entre los síntomas más comunes cuando se interrumpe el consumo de hachís podemos mencionar irritabilidad, ansiedad, problemas de sueño, como por ejemplo insomnio y pesadillas extremadamente perturbadoras, problemas de alimentación, como pérdida de apetito o atracones y consecuente ganancia de peso, además de tener la sensación constante de necesitar consumir.

Referencias bibliográficas:

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