Resolviendo dudas sobre esta faceta de la mente humana.

La autoestima es uno de los conceptos más trabajados en psicología, y algo que experimentamos constantemente a lo largo de nuestras vidas. Va ligada a nuestra percepción de nosotros mismos, a la noción de que existe un "Yo", y precisamente por eso, está en el núcleo de nuestra manera de ser y de comportarnos. Para saber más sobre ella, le hemos hecho varias preguntas a Adela Lasierra, psicóloga y experta en el tema.

Adela Lasierra: autoestima para seguir avanzando

Adela Lasierra es psicóloga y formadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva, uno de los principales referentes en el ámbito de la Psicología Positiva tanto en formación de profesionales como en terapia. En esta entrevista nos hablará sobre la autoestima: qué es, cómo se desarrolla y cómo nos afecta en el día a día y en los retos a los que hacemos frente.

Muchas personas no distinguen estos dos términos, pero… ¿cuál es la diferencia entre autoestima y autoconfianza? ¿Qué es en realidad nuestra autoestima?

Resulta difícil dar una definición unitaria del concepto de autoestima porque para cada autor o autora que la ha estudiado ampliamente implica unos elementos distintos. Personalmente me gustan mucho los enfoques de Walter Riso, Enrique Rojas Marcos o Silvia Congost.

Aunando todos ellos, podemos definir la autoestima como la “fotografía interna, y por tanto subjetiva, que cada persona tiene de sí misma a nivel físico, psicológico y social”. Hay personas que utilizan la palabra autoconfianza como sinónimo, pero encuentro más acercado asociar autoconfianza a la sensación de capacidad que tenemos para cada una de las áreas de nuestra vida (como profesionales, como amigos/as, como pareja, como hijos/as…), y que en términos de auotestima denominamos auto-eficacia.

¿Por qué es importante el correcto desarrollo de la autoestima durante la infancia? ¿Qué afecta a su desarrollo?

Un conocido psiquiatra afirma que “la infancia es el patio de colegio donde jugamos el resto de nuestra vida”. Pienso que esta frase contesta muy bien a la pregunta puesto que las vivencias de la infancia son una parte de la explicación del nivel de autoestima con que llega una persona a la consulta.

En ese momento, se configura en función del vínculo con las figuras parentales, que puede ser de amor condicionado o de amor incondicional y de las vivencias junto a personas significativas: familiares, más tarde compañeros/as del colegio… Más tarde, influirá la adolescencia y por último el momento actual, en base a los logros personales y la valía interna.

¿La autoestima puede variar a lo largo de nuestra vida?

Sí, puede fluctuar levemente y eso es algo lógico y normal. Mi objetivo en consulta es conseguir una buena línea basal basada no en logros externos sino en un sentimiento interno en el que las vivencias a la persona le afecten pero no le condicionen. Se trata de sentirte una persona válida y capaz todo el tiempo.

¿Qué relación tienen los pensamientos que tenemos con nuestra autoestima?

¡Son lo más importante, la piedra angular! Trabajar la autoestima es trabajar nuestro diálogo interno, es decir, nuestros pensamientos. Porque en muchos casos la persona que está teniendo más muestras de auto-desprecio y más frecuentes seas tú mismo.

¿Y la inteligencia emocional?

Es clave: inteligencia emocional es saber elegir los pensamientos que te convienen. Es coger el camino de los valientes: el trabajar en tu bienestar. La falta de inteligencia emocional nos lleva a coger el camino contrario, que es el fácil, eligiendo por ejemplo la queja pasiva o la crítica constante.

Tener una buena autoestima es clave para superar los obstáculos que pueden aparecer en nuestra vida. ¿Por qué?

Porque la persona que va a sacarte de todos esos obstáculos vas a ser con gran probabilidad tú mismo/a. Se trata de convertir tus pensamientos en tus aliados, no en tu peor enemigo.

¿Cómo podemos cultivar una buena autoestima?

Es un proceso que lleva tiempo y esfuerzo ¡igual que si quisiéramos conseguir un cuerpo tonificado!

El primer paso que recomendaría sería trabajar la atención selectiva, es decir, tomar conciencia de que la mente en ocasiones distorsiona la realidad y nos fijamos solamente en los elementos nuestros que no nos gustan, tanto físicos, como psicológicos como cuando nos relacionamos con las demás personas. Decimos por ejemplo “te has equivocado redactando este informe, qué desastre eres”y pasamos por alto que el resto de la mañana has ido sacando el trabajo satisfactoriamente, sin errores y a tiempo.

Es necesario dejar de hacer zoom en lo que no nos gusta de nosotros/as y ver la imagen completa. Eso no significa negar la realidad y focalizarnos solo en lo bueno, sino, tomando el ejemplo anterior, decir “es verdad, te has equivocado en un dato redactando el informe pero ¿y qué más has hecho el resto de la mañana? Has sacado el trabajo a tiempo y con una calidad excelente”

En IEPP ofrecéis un curso práctico de autoestima y psicología positiva. ¿Qué beneficios tiene para sus participantes?

El curso les dota de un maletín de técnicas y herramientas específicas para mejorar o afianzar la confianza en ellos/as mismas. Trabajamos de manera específica las fortalezas personales, es decir, los elementos que contribuyen al bienestar de las personas, que hacen que su funcionamiento sea óptimo.

Al final del curso, si se han puesto en práctica las dinámicas recomendadas y ha existido un compromiso proactivo con el estudio de las videolecciones, la sensación de capacidad y valía personal aumenta sustancialmente y las personas se deshacen de muchos miedos y dudas que estaban lastrando el que alcanzaran sus potencialidades, eso que Martin Seligman, padre de la psicología positiva definió como la “vida extraordinaria” y que no es otro sino el propósito de estudio en que se centra la psicología positiva.