Uno de los aspectos que vuelven más compleja la crisis del COVID-19 es el conjunto de medidas a adoptar ante la vuelta a los centros educativos. Se sabe que el coronavirus se transmite con mayor facilidad en espacios cerrados en los que hay mucha gente, y estas son características que se dan en las aulas de la mayoría de escuelas, institutos y universidades.

Es por ello que este año, la vuelta al cole es mucho más complicada que en otras ocasiones, y esto tiene implicaciones psicológicas que afectan a os más pequeños. En esta entrevista hablamos de ello con la psicóloga Paz Holguín, experta en terapia infanto-juvenil.

Paz Holguín: la vuelta al colegio en la nueva normalidad, vista desde la Psicología

Paz Holguín es psicóloga especializada en servicios de psicoterapia para niños, adolescentes y adultos, y atiende en su consulta ubicada en Madrid. En esta entrevista nos habla acerca del modo en el que los más pequeños viven la vuelta al colegio en el contexto de la crisis del coronavirus, un problema que aún está afectando mucho a una amplia variedad de países, entre ellos España.

Como psicóloga que trata de manera habitual con los más pequeños, ¿qué aspecto de la vuelta al colegio en el contexto de la pandemia de coronavirus crees que les supondrá un reto mayor a los niños y las niñas?

Paz Holguín

Bueno, en general, va a depender de la edad. Para los que se inician en el cole este año los retos son prácticamente los mismos a los que nos hemos enfrentado todos, ya que lo que para nosotros es la nueva normalidad para ellos es la normalidad porque no han conocido otra manera de funcionar.

Quizás el reto a estas edades lo vayan a encontrar cuando todo pase y tengan que adaptarse, ahora sí, a trabajar más en equipo, al contacto físico con sus compañeros, etc.

Para los que ya se habían iniciado en la etapa escolar el contexto es diferente, porque ellos ya conocen el cole y saben cuál es el funcionamiento normal. Lo que más les va a costar es la adaptación del comportamiento social, los más pequeños tienen la necesidad de empezar a integrar juegos motores cooperativos y empiezan a preferir el contacto con sus compañeros más que con los adultos. Para los preadolescentes y los adolescentes también el reto va a pasar, sobre todo, por el ámbito social.

¿Es habitual que los niños y niñas salgan de casa con una percepción del riesgo de ser contagiados similar a la de los adultos?

Sí. Siempre les explico a los padres que es importante analizar qué tipo de modelo de afrontamiento queremos ser para nuestros hijos. Los padres dirigen, en las primeras etapas del desarrollo, la interpretación de la realidad de los niños.

Así que si somos, o hemos sido, padres que hemos estado asustados, con las noticias todo el rato, haciendo patentes nuestros miedos delante de los niños sin explicárselos ni darles o mostrarles herramientas para que los gestionen, tendremos a un niño con una sensación de seguridad muy baja en casi cualquier contexto que no sea su hogar.

¿Puede un niño o niña llegar a obsesionarse con evitar a toda cosa exponerse al coronavirus?

Como he comentado antes, es posible... Puede ser si un niño ha tenido casos cercanos o ha estado expuesto mucho tiempo a noticias o comentarios acerca del virus.

También es frecuente que, aunque no hayan estado expuestos a las situaciones anteriores, sientan temor a contagiarse no tanto por su salud sino por no contagiar a los papás, abuelos o personas que tengan en casa que sean muy apreciadas.

Pero no olvidemos que los niños tienen una capacidad de adaptación casi mayor a la de los adultos, así que si les dotamos de recursos y espacios con los que pueda gestionar lo que siente estaremos ayudándole a afrontar la situación.

Teniendo en cuanta que los más pequeños no comprenden del todo cómo funciona el mundo que les rodea, y que en ciertos ámbitos de la vida creen que la magia existe, ¿son vulnerables a desarrollar supersticiones sobre cómo el coronavirus pasa de persona en persona?

Sí, por eso es importante explicar de forma adecuada para su edad cómo funciona la transmisión y cómo podemos mantenernos protegidos con las medidas de seguridad. No hay que darles una cantidad excesiva de información, ya que no pueden procesarla como nosotros pero sí informarles adaptando la comunicación a su edad.

En Internet y en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid hay recursos multimedia fantásticos para niños pequeños que nos pueden ayudar a que entiendan cómo se transmite el virus.

En estos meses, ¿cuáles crees que deben ser los principales “preparativos extra” a adoptar por parte de la comunidad educativa para cubrir las necesidades de desarrollo de los alumnos más jóvenes?

Sin duda esta pregunta es compleja de responder y para ello, creo, debemos ir a los principios que sustentan la escolarización: la socialización, la igualdad de oportunidades, el desarrollo intelectual, cognitivo y emocional, etc.

Lo principal es que los niños puedan tener un espacio en el que se sientan seguros. Si van con miedo al colegio puede haber alteraciones en el comportamiento y en el rendimiento académico. Estos espacios deben preservar ante todo las interacciones de socialización de la manera más segura posible.

La socialización y la igualdad de oportunidades, en mi opinión, deben guiar esos preparativos extras para de los colegios. Como ya he dicho los espacios bien diseñados en los que se facilite la comunicación y el juego de los niños.

Por parte de los profesores calmar miedos y dar espacios y recursos emocionales de afrontamiento a los más pequeños se añade a la tarea de fomentar el desarrollo cognitivo e intelectual de los niños.

¿Y de qué manera pueden ayudar los padres y madres?

Bueno, la idea es no convertir este tiempo en un drama para los niños. Algunas pautas que podemos seguir son: ejercer de buenos y calmados modelos de afrontamiento para ellos, confiar en el centro educativo evitando hacer críticas o plantear dudas delante de los niños, asegurarnos de que conoce las medidas que debe tomar y recordándole aquellas que le cuesten un poco más, normalizar las emocione que pueda sentir y ayudarle a ponerles nombre para que puedan conocerlas, gestionarlas y compartirlas con nosotros y sobre todo, estar pendiente de cualquier cambio en los niños que nos indique que algo no va bien (negarse a ir al colegio, dormir mal, comer menos o más, dolores de estómago o de cabeza, irritabilidad, etc.).