Palacio de la memoria: ¿en qué consiste esta técnica de memorización?

El palacio de la memoria es un recurso muy útil a la hora de almacenar recuerdos. Veamos por qué.

Luis Martínez-Casasola Hernández

Luis Martínez-Casasola Hernández

Palacio de la memoria

No todo el mundo tiene la misma capacidad de retención de conocimiento. Sin embargo, existen formas de mejorar la memoria.

Una de las técnicas más conocidas para lograr este propósito es la que se conoce como el palacio de la memoria. Vamos a dedicar este artículo a analizar dicho método, conociendo las características que lo hacen diferente al resto y donde aparentemente radica su eficacia.

Qué es el palacio de la memoria. Definición e historia

El palacio de la memoria, también conocido como el método de loci, la técnica del palacio de la mente o incluso el viaje de la memoria, es un recurso para aumentar la capacidad de retentiva, cuya base es la generación mental de un escenario espacial conocido por el sujeto, el cual actuará como guía para facilitar el recuerdo.

Aunque puede parecer un método moderno y puntero, lo cierto es que este sistema es uno de los métodos mnemotécnicos más antiguos que se conocen. Su origen data de entre el siglo VI y el siglo V a.C. La persona que lo dio a conocer fue nada menos que Cicerón, jurista, escritor y personalidad en general del Imperio Romano.

Cicerón aprendió el sistema del palacio de la memoria de otro autor, Simónides de Ceos, un poeta de la Grecia clásica, que fue el que, sin saberlo, desarrolló un método de recuerdo a través de un suceso fortuito. Simónides se encontraba en casa de Scopas, un hombre pudiente que le había encontrado para que le escribiera un poema en su honor y lo relatara delante de sus invitados.

Sin embargo, cuando Simónides terminó, Scopas no quedó satisfecho, pues alegó que en el texto se citaba más a otras personalidades (mitológicas) que a él mismo, que era el protagonista, por lo que decidió pagarle solo la mitad de lo acordado, emplazando a Simónides a conseguir el resto del dinero en los hogares de los otros personajes citados en el poema.

Pero, nada más abandonar el lugar, tuvo lugar un temblor de la tierra, que redujo ese y otras casas de la zona, a escombros. Cuando se trató de averiguar quién había fallecido en la casa de Scopas, la labor de Simónides fue de un gran valor, gracias al palacio de la memoria. ¿Cómo fue esto posible? Gracias a la forma en la que Simónides almacenó los recuerdos.

Este hombre fue capaz de identificar todos los cuerpos encontrados, porque recordaba la posición exacta que ocupaba cada uno de los presentes en la casa de Scopas. Por lo tanto, haciendo uso del palacio de la memoria, tan solo tuvo que hacer un recorrido mental a través de la estancia en la que había estado un tiempo antes, y ubicar uno por uno a todos los presentes.

Este es el origen del llamado método de loci, que recibe también este nombre ya que, en latín, el término loci significa “de los lugares”, y hace referencia al uso de la referencia espacial, es decir, al lugar en concreto, como sistema para lograr recordar de una manera más sencilla y con más detalle.

Recuperación del método en la Edad Media

Pero ese no ha sido el único momento histórico en el que se ha utilizado el palacio de la memoria. Varios siglos después, situándonos ya en la Edad Media, fueron varios grupos de monjes, cuya tarea era retener diferentes partes de la Biblia con el objetivo de narrar dichas escrituras después sin necesidad de leerlas.

Incluso el teólogo y filósofo, Tomás de Aquino, mencionó esta metodología y la recomendó como uno de los medios para estudiar, meditar y lograr el objetivo que los cristianos tenían en la piedad. No fue el único que revitalizó el uso del método de Loci. Matteo Ricci, misionero jesuíta, se valió de este sistema para tratar de trasladar los conocimientos del cristianismo a los países de Oriente.

De hecho, fue el propio Ricci el que bautizó a esta metodología con la expresión de palacio de la memoria. Más tarde, hacia finales del siglo XV, el astrónomo Giordano Bruno trató de utilizar las constelaciones zodiacales como regiones espaciales con las que memorizar conceptos.

Sin embargo, no todo el mundo aprobaba el uso del palacio de la memoria. Para algunas autoridades, esta forma de crear conocimiento no se adecuaba a lo que los mandatos divinos ordenaban. Era el caso de los extremistas protestantes de Inglaterra, conocidos como puritanos, cuyos argumentos fueron apoyados por Erasmo de Rotterdam.

Durante otra larga temporada, el palacio de la memoria quedó en desuso. Pero fue en el siglo XIX cuando se recuperó y se comenzó a aplicar de manera progresiva, alcanzando su máxima popularidad en Estados Unidos, a lo largo del siglo XX. De hecho, esta fue la metodología utilizada por los ganadores del Campeonato de Memoria de EEUU, realizado en 1997.

Cómo funciona el palacio de la memoria

Ya conocemos la historia del palacio de la memoria o método de loci. Ahora vamos a profundizar en los elementos en los que basa su eficacia como regla mnemotécnica. El sistema es el siguiente: la persona que desea recordar una serie de elementos, lo primero que debe hacer es elegir un lugar espacial que conozca bien, por ejemplo una casa o la sala de algún edificio.

Esas imágenes están alojadas en la memoria a largo plazo, por lo que se trata de recuerdos de calidad. La persona realizará un recorrido mental por este lugar estableciendo una serie de hitos, o locis, es decir, de lugares. En cada uno de estos puntos, tratará de visualizar uno de los elementos que pretende recordar, viéndolo físicamente allí.

El siguiente paso será, cómo no, el de la recuperación del recuerdo. Para ello, el sujeto volverá a realizar el recorrido por las imágenes mentales del lugar que había utilizado como guía. Mientras “camina” por la estancia o el espacio evocado, se parará frente a cada uno de los locis. En cada uno de estos lugares, “observará” el elemento que había memorizado.

Es así como se aprovecha todo el potencial que ofrece el sistema del palacio de la memoria. Si se entrena lo suficiente, puede ser utilizado para recordar largas cadenas de elementos. Obviamente, las capacidades individuales que cada sujeto tenga de base también marcarán una diferencia.

En ese sentido, encontramos a campeones mundiales de memoria como Clemens Mayer, que llegó a utilizar un recorrido mental con 300 paradas en las que repartió 1040 números para poder recuperarlos tras 30 minutos de memorización. Dominic O’Brien se ha valido de esta técnica para proclamarse campeón del mundo de memoria nada menos que en ocho ocasiones.

Otro maestro de la mnemotecnia, Gary Shang, fue capaz de memorizar más de 65.000 decimales del número pi, llevando al extremo las virtudes del palacio de la memoria. Esta hazaña, lógicamente, está al alcance de muy pocos, por mucho que se llegue a dominar el método de loci.

Entrenamiento del palacio de la memoria en seis semanas

En el estudio de 2021 del equipo de investigadores dirigido por Wagner, se utiliza el palacio de la memoria para comprobar el rendimiento que podrían llegar a experimentar un grupo de personas frente a individuos especializados en la utilización de diferentes reglas mnemotécnicas.

En una primera fase, los autores se centraron en el grupo de atletas mentales, estudiando los métodos utilizados por estos individuos, que en algunos casos se encontraban entre las 50 personas del mundo mejor clasificadas en los registros de capacidad memorística, por lo que estamos hablando de los individuos con las más altas habilidades en dicha disciplina.

Respecto a los individuos con capacidades de memorización media, se establecieron dos grupos, uno al que se le aplicó un entrenamiento de seis semanas en diferentes métodos para facilitar el recuerdo a través de imágenes, entre los que se encontraba el palacio de la memoria. El otro fue el grupo control, que no recibió dicho entrenamiento.

El interés del estudio recayó en la aplicación de la técnica de resonancia magnética, para observar qué sucedía en el cerebro de estas personas cuando recuperaban los recuerdos que habían codificado mediante esta metodología. La activación de la corteza prefrontal lateral fue disminuyendo a lo largo del proceso.

Por otra parte, se observó actividad especialmente en la zona del hipocampo y el neocórtex a lo largo de la fase de consolidación de los recuerdos mediante el palacio de la memoria. El estudio se alargó durante 4 meses para poder revisar los resultados a largo plazo. La investigación permite conocer gráficamente los procesos cerebrales subyacentes a este método memorístico.

Referencias bibliográficas:

  • Hale-Evans, R. (2006). Mind performance hacks: Tips & tools for overclocking your brain. O'Reilly.
  • Legge, E.L.G., Madan, C.R., Ng, E.T., Caplan, J.B. (2012). Building a memory palace in minutes: Equivalent memory performance using virtual versus conventional environments with the Method of Loci. Acta psychologica. Elsevier.
  • López, M., Jústiz, M., Cuenca, M. (2013). Métodos, procedimientos y estrategias para memorizar: reflexiones necesarias para la actividad de estudio eficiente. Humanidades Médicas.
  • López, M. (2016). El palacio de la memoria. Círculo de Escritores. Universidad Iberoamericana Puebla.
  • Wagner, I.C., Konrad, B.N., Schuster, P., Weisig, S., Repantis, D., Ohla, K., Kühn, S., Fernández, G., Steiger, A., Lamm, C., Czisch, M., Dresler, M. (2021). Durable memories and efficient neural coding through mnemonic training using the method of loci. Science.

Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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