¿Qué significa hacer mewing? ¿Tiene respaldo científico?

Una práctica para definir la mandíbula que ha ganado gran relevancia en redes sociales.

Qué significa mewing

En los últimos años, el mewing ha ganado popularidad en redes sociales como TikTok y YouTube, donde se presenta como una técnica capaz de redefinir la estructura facial con solo cambiar la postura de la lengua. Sus defensores afirman que puede afilar la mandíbula, mejorar la simetría del rostro e incluso favorecer la respiración nasal. Pero, ¿qué tan cierto es esto? ¿Tiene un respaldo científico sólido o es solo una moda más?

El término mewing proviene del ortodoncista británico John Mew, quien propuso que la posición de la lengua juega un papel clave en el desarrollo óseo del rostro, la mandíbula y el cuello. Según su teoría, mantener la lengua correctamente apoyada en el paladar y adoptar una postura adecuada puede modificar la forma de la mandíbula y mejorar la apariencia facial con el tiempo.

Sin embargo, el mewing ha generado controversia entre especialistas, quienes advierten que sus efectos pueden estar sobreestimados y sin una base científica sólida. En este artículo, exploraremos en qué consiste exactamente esta técnica, sus supuestos beneficios, la evidencia científica detrás de ella y los mitos que la rodean.

¿En qué consiste el mewing?

El mewing es una técnica que consiste en colocar la lengua en una posición específica dentro de la boca con el objetivo de mejorar la estructura facial, fortalecer la musculatura de la zona y mantener la salud bucodental. Su nombre proviene del ortodoncista John Mew, aunque no ha sido popularizado hasta los últimos años por su hijo Mike New. El mewing defiende que esta postura de la lengua tiene influencia en el desarrollo de los huesos maxilofaciales, especialmente la mandíbula y el maxilar superior.

La técnica del mewing se basa en tres principios fundamentales. Por un lado, la postura de lengua, que debe mantenerse pegada completamente al paladar, desde la punta hasta la base, evitando tocar los dientes. Esto incluye aplicar una ligera presión con la lengua contra el techo de la boca de forma constante. Por otro lado, se recomienda evitar la respiración por la boca, ya que esta puede contribuir a un desarrollo inadecuado del rostro y problemas en la alineación de la mandíbula. En su lugar, se debe fomentar la respiración exclusivamente por la nariz. Finalmente, la boca debe permanecer cerrada, con los dientes en una posición de contacto suave, sin apretar. Además, se promueve una postura erguida del cuello y la cabeza para complementar el efecto del mewing.

Existen dos formas de practicar el mewing. Existe el mewing consciente, que busca corregir activamente la postura de la lengua y la mandíbula durante el día, encontrando momentos en la rutina diaria para ponerlo en práctica. Además, existe también el mewing inconsciente, que se da cuando la técnica se convierte en un hábito automático con el tiempo e interiorizado en la cotidianidad de quienes la practican.

Aunque muchas personas afirman notar cambios en su rostro con la práctica prolongada del mewing, los expertos advierten que sus efectos pueden depender de la edad, la constancia y la genética de cada individuo.

Beneficios que se le atribuyen

El mewing ha ganado popularidad en los últimos años debido a las redes sociales, promoviendo los supuestos beneficios que ofrece tanto a nivel estético como funcional. Aunque no existe un consenso científico absoluto en torno a su efectividad, quienes lo practican afirman notar mejoras significativas con el tiempo.

1. Beneficios estéticos

Uno de los principales motivos por los que las personas prueban el mewing es la promesa de una transformación facial. Se dice que esta técnica puede definir la línea de la mandíbula y hacer que el rostro luzca más anguloso. Además, se dice que puede promover un crecimiento más equilibrado del maxilar superior e inferior y corregir una postura facial caída o una mandíbula retraída. En definitiva, el beneficio estético principal es mejorar la simetría facial, especialmente en personas con una mordida desalineada.

Sin embargo, los cambios más notorios parecen darse sobre todo en niños y adolescentes, cuyos huesos aún se encuentran en desarrollo. En adultos, las modificaciones pueden ser más sutiles y dependen de la constancia y la genética de cada persona.

2. Beneficios funcionales

Más allá de la estética, algunos defensores del mewing sostienen que también puede tener efectos positivos para la salud. Estos se darían facilitando la respiración nasal, lo que puede reducir problemas como la apnea del sueño. Además, se dice que ayuda a evitar el hábito de la respiración bucal, relacionado con problemas posturales y ortodóncicos y favorece una correcta deglución y alineación de la mandíbula. En definitiva, se dice que puede reducir la tensión existente en los músculos de la cara, la mandíbula y el cuello.

Aunque muchas personas aseguran haber experimentado estos beneficios, es importante tener en mente que el mewing no debe reemplazar tratamientos ortodóncicos o médicos en casos de problemas estructurales más serios.

¿Tiene respaldo científico?

El mewing ha generado un intenso debate en la comunidad científica y médica. Mientras que algunos defensores afirman que puede mejorar la estructura facial y la salud bucodental, muchos especialistas en ortodoncia y cirugía maxilofacial advierten que la evidencia científica que respalda estos efectos es limitada.

1. Lo que dice la ciencia

Existen estudios que sugieren que la posición de la lengua y la respiración nasal pueden influir en el desarrollo del rostro, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Se ha comprobado que respirar por la boca puede afectar la estructura del maxilar superior, generando una cara más alargada y una mandíbula menos desarrollada. Por otro lado, una correcta postura lingual puede favorecer un crecimiento armonioso del rostro en niños.

Sin embargo, en adultos, los huesos de la cara ya están completamente formados, lo que hace poco probable que el mewing cause cambios estructurales significativos. Si bien la postura lingual puede influir en la tonicidad muscular y dar una apariencia más definida a la mandíbula, no hay pruebas concluyentes de que pueda modificar el hueso de manera permanente.

2. Limitaciones y controversias

Muchos ortodoncistas y cirujanos advierten que el mewing no es un sustituto de los tratamientos médicos convencionales. Problemas como la mordida incorrecta, el retrognatismo (mandíbula retraída) o el apiñamiento dental requieren ortodoncia o cirugía para corregirse.

Además, la popularidad del mewing en redes sociales ha generado expectativas poco realistas, promoviendo la idea de que cualquier persona puede remodelar su rostro con esta técnica. Si bien la postura lingual es importante para la salud bucodental, no existen estudios concluyentes que respalden las transformaciones drásticas que algunas personas muestran en Internet.

Mitos y realidades sobre el mewing

El mewing se ha convertido en una tendencia viral en redes sociales, en la que muchas personas afirman haber cambiado drásticamente su apariencia solo con esta técnica. Sin embargo, hay varios mitos y exageraciones en torno a sus efectos. A continuación, separamos la realidad de la ficción:

1. El mewing puede transformar cualquier rostro

La postura de la lengua puede influir en la musculatura facial y mejorar la definición de la mandíbula en ciertos casos. Sin embargo, en adultos, los huesos del rostro ya están desarrollados, por lo que es poco probable que el mewing cause cambios estructurales profundos. En niños y adolescentes, en los que el crecimiento óseo aún está en marcha, puede tener un mayor impacto.

2. Los resultados se ven en pocas semanas o meses

Algunos cambios sutiles, como una mayor tonicidad en los músculos de la cara y el cuello, pueden notarse con el tiempo. Sin embargo, las transformaciones drásticas que se ven en redes sociales suelen ser exageradas o pueden deberse a otros factores, como pérdida de peso o cirugía estética.

3. Cualquier persona puede obtener una mandíbula más definida como mewing

La genética juega un papel fundamental en la estructura facial. Aunque una mejor postura de la lengua puede mejorar la apariencia en algunos casos, no todas las personas verán cambios significativos.

4. El mewing puede reemplazar la ortodoncia o la cirugía maxilofacial

Si bien puede ser un complemento a una buena salud bucodental, el mewing no corrige problemas severos de mordida, alineación dental o retrognatismo. En estos casos, es necesario acudir a un especialista.

Conclusiones

El mewing ha ganado popularidad como una técnica sencilla para mejorar la estética facial y la salud bucodental. Aunque algunos estudios respaldan la importancia de la postura lingual en el desarrollo del rostro, especialmente en niños y adolescentes, la evidencia científica sobre su efectividad en adultos sigue siendo limitada. Si bien practicar el mewing puede ayudar a mejorar la tonicidad muscular y fomenta una respiración nasal adecuada, no es una solución milagrosa ni un sustituto de tratamientos ortodóncicos o cirugías maxilofaciales en casos de problemas estructurales.

Es importante tener expectativas realistas y consultar con un especialista antes de buscar cambios en la forma del rostro. Las redes sociales pueden exagerar sus efectos, por lo que conviene abordar esta técnica con un enfoque crítico. En definitiva, mantener una buena postura de la lengua puede ser beneficioso, pero los resultados dependen de múltiples factores, como la edad, la genética y la constancia.

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Javi Soriano. (2025, febrero 28). ¿Qué significa hacer mewing? ¿Tiene respaldo científico?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/miscelanea/que-significa-hacer-mewing

Psicólogo

Javi Soriano es graduado en Psicología por la Universidad de Valencia y está acabando un Máster en Investigación Psicosocial. Le interesa todo lo que tiene que ver con las personas y la sociedad, pero le encanta leer y escribir sobre temas relacionados con el género, la sexualidad y las minorías. Es una persona muy curiosa a la que le encantan los debates y aprender de los demás.

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