Las células gliales son fundamentales para el funcionamiento del sistema nervioso ya que aportan estructura, nutrientes y protección a las neuronas, además de llevar a cabo otras tareas relevantes.

En este artículo hablaremos de los astrocitos, uno de los tipos de glía más comunes. Describiremos su morfología y sus funciones principales y diferenciaremos los tres tipos de astrocito que se han identificado.

¿Qué son los astrocitos?

Los astrocitos son un tipo de célula glial que se localiza en el sistema nervioso central, esto es, en el encéfalo y en la médula espinal. Como el resto de la glía, los astrocitos cumplen roles de soporte en relación a las neuronas, las principales células del sistema nervioso desde un punto de vista funcional.

Estas células gliales tienen una forma que recuerda ligeramente a la de una estrella; su nombre se deriva de este hecho, puesto que las palabras griegas y latinas “astron” y “astrum” se traducen como “estrella” o “cuerpo celeste”. Tal estructura se debe a que tienen muchas prolongaciones (“pies”) que conectan el soma con otras células cercanas.

Los astrocitos se forman a partir de células del ectodermo, la capa del disco embrionario de las que surgen el sistema nervioso y la epidermis, durante el desarrollo temprano del organismo. Como la mayor parte de la glía, los astrocitos parten de células indiferenciadas similares a las que dan lugar a las neuronas.

Las células gliales o glía

Como sabemos, las neuronas se especializan en la transmisión de impulsos nerviosos. Por ello resultan muy eficaces en esta tarea, pero necesitan el apoyo de otros tipos de célula para que el sistema nervioso pueda funcionar correctamente; es aquí donde interviene la glía o neuroglía, es decir, el conjunto de las células gliales, que supone el 50% de la masa nerviosa.

Los roles específicos de estas células dependen del tipo de glía al que nos refiramos. A modo general podemos decir que sirven principalmente para dar soporte físico y estructural a las neuronas, para aislar unas de otras, para proveerlas de nutrientes y oxígeno y para eliminar productos de deshecho y agentes patógenos.

Otras células gliales especialmente relevantes son la microglía, que cumple funciones defensivas e inmunológicas en el encéfalo y la médula espinal, los oligodendrocitos y las células de Schwann, que forman las vainas de mielina que rodean a los axones y aceleran la transmisión neuronal en el sistema nervioso central y en el periférico, respectivamente.

Funciones de los astrocitos

Durante mucho tiempo se creyó que la función de los astrocitos era básicamente estructural: “llenar los huecos” dejados por las neuronas en el sistema nervioso. 

Sin embargo, las investigaciones de las últimas décadas han demostrado que su papel, como el del resto de células gliales, es mucho más complejo.

1. Estructura nerviosa

Los astrocitos y la glía en general cumplen el importante rol de proporcionar soporte físico a las neuronas, de modo que se mantengan en el lugar en el que se encuentran, además de regular la transmisión de impulsos eléctricos. Los astrocitos son la glía más abundante en el cerebro, de forma que su papel estructural tiene especial relevancia en este órgano.

2. Barrera hematoencefálica

Estas células gliales actúan como intermediarios entre las neuronas y el sistema circulatorio, concretamente los vasos sanguíneos. En este sentido cumplen una función de filtrado, de modo que constituyen una parte de la barrera hematoencefálica, formada por células endoteliales cerebrales estrechamente unidas.

3. Aporte de nutrientes

La conexión de los astrocitos con el sistema vascular permite que obtengan nutrientes, como la glucosa o el ácido láctico, de la sangre y puedan proporcionárselos a las neuronas.

4. Fagocitación y eliminación de residuos

De modo similar, los astrocitos recogen los productos de deshecho de las neuronas y los transportan a la sangre para que puedan ser eliminados. Además, cuando se produce una lesión en el sistema nervioso los astrocitos se desplazan hacia ésta para fagocitar o eliminar las neuronas muertas, formando cicatrices en el área dañada al acumularse en ésta.

5. Reserva de glucógeno

Es posible que la astroglía tenga también la función de almacenar glucógeno, que sirve como depósito energético, con el objetivo de que las neuronas puedan acceder a estas reservas en momentos de necesidad.

6. Regulación del espacio extracelular

Los astrocitos ayudan a mantener el equilibrio iónico en el espacio extracelular; en concreto, revierten la acumulación excesiva de potasio porque son muy permeables a estas moléculas.

Tipos de astrocito

Existen tres tipos de astrocito que se diferencian por el linaje celular del que provienen, es decir, del tipo de células neuroepiteliales a partir del cual se originan. Así, podemos distinguir entre astrocitos fibrosos, protoplasmáticos y radiales.

1. Fibrosos

Estos astrocitos se localizan en la sustancia blanca del sistema nervioso, es decir, en las zonas formadas predominantemente por axones mielinizados. Se caracterizan por su bajo número de orgánulos (subunidades celulares con funciones diferenciadas).

2. Protoplasmáticos

Los protoplasmáticos contienen muchos orgánulos y son el tipo de astrocito más numeroso. Se sitúan sobre todo en la sustancia gris del cerebro, compuesta principalmente por cuerpos celulares.

3. Radiales

La glía radial juega un papel determinante durante el proceso de migración celular, ya que las neuronas “viajan” por el sistema nervioso apoyándose en este tipo de astrocitos. No obstante, también hay células gliales radiales activas en la edad adulta, como las células de Bergmann localizadas en el cerebelo.

Referencias bibliográficas:

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