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Leer no es simplemente un pequeño gran placer cotidiano; actualmente existen estudios que muestran los beneficios que esta actividad tiene para nuestro cerebro.

Y es que no hay actividad que no deje una huella en nuestro sistema nervioso, y la lectura no es una excepción. Además, como es un hábito que puede ser incorporado a nuestro día a día y que involucra muchas partes de nuestro cerebro, sus efectos pueden hacerse notar con rapidez.

De modo que aficionarse al mundo de los libros de ficción y de no ficción no solo nos hace parecer más cultos; también es una manera de conseguir beneficios que disfrutaremos mucho más allá de la imagen pública que proyectemos.

Los beneficios que los libros le aportan al cerebro

Estos son algunos de los efectos positivos que la lectura tiene sobre nuestra mente, aunque no tienen por qué ser los únicos; con el tiempo podrían descubrirse más. La ciencia lo dirá.

1. Hace que el cerebro esté más interconectado

Existen pruebas de que el hábito de leer libros hace que varios grupos de neuronas del cerebro estén más y mejor conectadas entre sí. Esto ocurre, por lo menos, con las células nerviosas del lóbulo temporal izquierdo, muy relacionadas con la gestión del lenguaje.

Es decir, que gracias a la lectura, neuronas de nuestro encéfalo tenderán a comunicarse más entre ellas, estableciendo vínculos más sólidos entre sí. ¿Y por qué esto es beneficioso? Pues, entre otras cosas, porque se sabe que un cerebro más interconectado hace que los síntomas de la demencia queden aplacados.

Esto significa que aunque el paso del tiempo puede hacer que muchas neuronas mueran, al haber creado muchas rutas de comunicación disponible, nuestro cerebro aprende a "esquivar" rutas dañada recurriendo a otras.

2. Hace que empaticemos más y mejor

También se ha observado que leer libros de ficción, que tienen uno o varios protagonistas, hace que las neuronas de la zona sensorial motora del surco central queden mejor comunicadas, lo cual está vinculado a una mayor capacidad para ponerse en la piel de otras personas. Uno de los beneficios de leer más insospechados.

De algún modo, leer libros hace que nos sintamos identificados con lo que hacen los personajes, llegando a imaginarnos a nosotros mismos haciendo lo que ellos hacen. Este hecho hace que las lecturas se conviertan en un potenciador de empatía.

3. Ayuda a vencer al estrés

Existen evidencias de que leer de manera habitual permite introducir un pequeño oasis de paz en nuestras vidas, unos momentos de calma en los que experimentamos sensaciones similares a las que produce la meditación.

De hecho, existen motivos para pensar que, en lo que respecta a su poder de reducción del estrés, leer es incluso más eficaz que salir a caminar o escuchar música. Una interesante conclusión que nos incita a desconectar con el clásico placer de la lectura.

4. Nos permite dormir mejor

Asumir la lectura como un ritual para antes de irse a dormir puede hacer que conciliar el sueño sea más fácil y que, por consiguiente, nuestro cerebro tenga una mejor salud y tiempo para repararse.

Lo que explica esto es que leer ficción es una manera de desconectar de nuestras preocupaciones diarias, y eso significa que permite que nuestra atención se desenganche de obligaciones, problemas con el trabajo, etc.

Leer es, en definitiva, una buena manera de detener la rumiación, y nos vuelve más capaces de evitar caer todo el rato en esos pensamientos que nos ponen en estado de alerta. Esto hace que sea menos probable que nuestro cerebro se mantenga activo al intentar buscar soluciones a lo que nos preocupa, algo que teóricamente suena bien pero que a la práctica no nos deja dormir, haciendo que cada vez estemos más cansados y tengamos mayores dificultades para mantener la concentración.

5. Los libros nos ayudan a ejercitar la memoria

La lectura habitual de poesía ha mostrado tener un efecto sobre nuestra capacidad para recordar elementos, algo que también ocurre con la música. La clave está en que nos ayuda a vincular informaciones con un cierto tipo de estado emocional generado por la lectura de los versos, y eso nos permite recordar mejor.

Es decir, que las emociones actúan como pistas que nos llevan a cierta clase de recuerdos asociados con ellas, algo que está muy relacionado con los descubrimientos sobre la memoria que hace unas décadas descubrió el psicólogo Gordon Bower.

Referencias bibliográficas:

  • Rayner, K.: «Eye movements in reading and information processing: 20 years of research.» Psychological Bulletin. 
  • The Wall Street Journal: Bibliotherapy: Reading Your Way To Mental Health.