Una parte intangible de las organizaciones. Pixabay.

El ámbito empresarial es tremendamente competitivo. Continuamente nacen y mueren miles de empresas, permaneciendo y destacando solo un porcentaje relativamente pequeño de ellas. Los motivos para que unas sobrevivan y otras no pueden ser muy variados, pasando por la presencia de un capital inicial insuficiente, una proyección a muy pequeña escala o la ausencia de un valor añadido que permita que el propio producto destaque de entre los de la competencia.

Otro de los aspectos que puede hacer que una empresa se mantenga es que sea una organización coherente, con una estructura y unos objetivos claros y que proyecte una imagen positiva y apetecible para su público objetivo. Y uno de los requisitos imprescindibles para ello es tener una identidad corporativa clara.

¿Qué es la identidad corporativa?

Entendemos por identidad corporativa el conjunto de características que proporcionan a una empresa o compañía su propia personalidad diferenciada de la del resto de compañías.

Se trata de uno de los elementos más importantes a la hora de generar una empresa coherente, ya que recoge el conjunto de elementos que permiten a los empleados formar parte de un todo, hacer claros los objetivos de la empresa y generar una estructura y una jerarquía organizativa clara.

Entre otras cosas, la identidad corporativa proporciona un marco en el que los miembros de la empresa llevan a cabo su actividad, con un plan de acción determinado y de una manera concorde con lo que es y hace la institución. Dicho de otro modo, define el qué y el cómo se hacen las cosas en la compañía, así como la manera en que se proyectan al exterior.

Otro de los aspectos más relevantes de cara al exterior, y que de hecho a menudo pasa a identificar a la marca sin tener en cuenta otros factores, es el conjunto de elementos visuales y físicos que resultan identificativos y perceptibles por el cliente o usuario.

Sin embargo en este caso estaríamos hablando de la identidad visual, que aunque es parte importante de la identidad corporativa no es su totalidad: dentro de la identidad corporativa también se incluyen el conjunto de elementos que estructuran y definen el funcionamiento de la corporación.

Elementos principales

El concepto de identidad corporativa es relativamente sencillo de comprender, pero crear dicha identidad supone tener en cuenta y generar la gran cantidad de elementos que la conforman.

Concretamente, los principales aspectos y elementos que forman parte de la identidad corporativa son los siguientes.

1. Filosofía corporativa

La filosofía corporativa se entiende como la manera de ver y entender la realidad por parte de la empresa en relación a lo esperado: es decir de su orientación hacia el futuro, así como el cómo se relaciona con el mundo. Incluye también los principales valores defendidos por la empresa y el tipo de objetivos a largo plazo que busca alcanzar.

2. Cultura corporativa

La cultura corporativa es el conjunto de elementos no tangibles que explican cómo funciona la corporación en la actualidad. Normas, creencias rectoras de la actividad y valores presentes en el día a día son algunos de los elementos principales de la cultura de la empresa.

3. Clima organizacional

Este aspecto hace referencia al tipo de ambiente presente en la empresa. A los elementos emocionales, motivacionales y relacionales. No hablamos ya de la cultura o como se rige la empresa sino de aspectos como la sensación de pertenencia, el tipo de vinculación y relación entre empleados y la percepción de los trabajadores con respecto a su papel en la compañía.

4. Plan de trabajo

El plan de trabajo es la realización de una planificación de las actividades a realizar por parte de la empresa y cómo hacerlos. Incluye objetivos, métodos, maneras de observar el progreso y las tareas a realizar.

5. Identidad visual

La identidad visual hace referencia al conjunto de elementos visuales y físicos, tangibles, que permiten identificar la marca o empresa en cuestión. Dentro de la identidad visual podemos encontrar elementos como el nombre de la empresa o marca, el logotipo y el eslogan, los colores o incluso la organización y decoración de las instalaciones o los uniformes de los empleados. Aunque parezca algo accesorio, lo cierto es que este aspecto debe ser cuidadosamente planificado.

6. Estrategias de comunicación

Un aspecto de gran importancia es el tipo de estrategias de comunicación que tenga la empresa. Es decir, cómo se comunica o se proyecta hacia el exterior. En este sentido debemos incluir metodologías y protocolos de comunicación, tales como el uso de blogs y páginas web, folletos o ruedas de prensa.

7. Manual de identidad corporativa

Se trata del documento en el cual se dejan registrados el conjunto de características que hacen de la empresa algo diferenciado: las normas de la institución, objetivos y funcionamiento las indicaciones respecto a cómo emplear el logotipo o la identidad visual.

8. Una gran ventaja

La presencia de una identidad corporativa fuerte y clara es de gran utilidad de cara a hacer más comprensible y unitaria a la empresa en cuestión, haciendo que su imagen corporativa (es decir el modo en que es percibida externamente) sea más confiable y facilitando que posibles clientes o usuarios se fijen en ella.

Y no solo externamente: facilita la gestión y organización de la empresa y que los empleados tengan vinculación con la institución, mejorando la productividad y facilitando su supervivencia.

Referencias bibliográficas:

  • Aldersey-Williams, H. (1993). Identidad Corporativa. Parramón, Barcelona.
  • Mut, M. Y Breva, E. (2003). De la identidad corporativa a la identidad visual corporativa, un camino necesario. Jornades de Foment de la Investigació. Universitat Jaume I.