El liderazgo es una aptitud muy valorada en determinados sectores. Sin embargo, esta cualidad puede tomar diferentes formas.

Una de ellas es el conocido como liderazgo silencioso. En las siguientes líneas trataremos de profundizar en este concepto para saber qué lo hace diferente del resto de formas de liderazgo, qué características positivas posee en comparación con estos y cuál es su utilidad para diferentes puestos.

¿En qué consiste el liderazgo silencioso?

Para poder saberlo todo acerca del liderazgo silencioso, es importante contar con una base acerca de lo que es el liderazgo. Se trata de una habilidad o más bien un conjunto de ellas, relacionadas con la capacidad de gestionar o dirigir a las demás personas, consiguiendo influir en sus pensamientos y en sus conductas.

El líder es capaz de generar entusiasmo y coordinar los esfuerzos de un equipo hacia un objetivo común, bajo sus indicaciones. Pero no solo eso, un buen líder ha de saber cuándo y cómo delegar algunas de sus funciones, implicando al resto de componentes del grupo. Conseguir motivar a los demás es otro de sus rasgos fundamentales. Otra forma de definir este perfil sería el de tener la capacidad para influir socialmente en los demás, logrando convencerles para que colaboren en un proyecto común.

El liderazgo tiene que ver con una serie de rasgos de la persona, entre los que se encuentran la inteligencia y el carisma. Es una habilidad demandada y casi exigida en algunos ámbitos, pues un líder es mucho más que un jefe. El jefe puede limitarse a ordenar, mientras que el líder da ejemplo, motiva, hace partícipes a los demás y les convierte en un auténtico equipo.

Características de este tipo de líder

Existen muchas clasificaciones de tipos de líder. Sin entrar a describirlas, hemos de saber que uno de estos tipos es precisamente el liderazgo silencioso. Tradicionalmente, al pensar en un líder, se ha tendido a caer en el estereotipo de una persona rebosante de energía, muy carismática, que rápidamente acapara los focos con su personalidad arrolladora, con la que consigue que todos le sigan.

Sin embargo, ese no es el único perfil de líder que existe, y tampoco tiene por qué ser el más eficaz. En contraposición aparece el liderazgo silencioso, que se vale de otros rasgos diferentes con los que lograr el mismo objetivo, pero desde un camino alternativo. Estas características pueden, quizás, pasar más desapercibidas a primera vista, pero son de vital importancia para su labor.

Vamos ahora a repasar algunas de las más destacadas, aunque no sean las únicas que podemos encontrar.

1. Escucha activa

Las personas que destacan en este campo cuentan con aptitudes como una gran capacidad de escucha, porque para liderar es importante saber transmitir el mensaje, pero también lo es saber recibirlo, y un grupo de personas que se sientan escuchadas y comprendidas por su líder, seguramente va a tender a estar más motivado.

La escucha activa, además, le permite al líder tener toda la información sobre lo que está sucediendo en el entorno de trabajo y más concretamente en su equipo. De esta manera, puede anticiparse a posibles problemas que pudieran surgir, resolviéndolos en una fase temprana o incluso antes de que lleguen a eclosionar.

Por tanto, la escucha activa, en contraposición a la verborrea o incluso a la labia, es una característica del liderazgo silencioso, poniendo más peso en la información que se puede recibir frente a la que se puede emitir.

Eso no quiere decir que este tipo de líder no hable o trate de comunicar, pues obviamente también lo hace, pero de una manera más sencilla y pragmática, como le caracteriza y como veremos en otras de las características.

2. Humildad

La humildad es otro de los rasgos fundamentales del liderazgo silencioso. En el estereotipo de líder que mencionábamos atrás, algunas de las señas de identidad de ese perfil eran el protagonismo, la personalidad llamativa, y en algunos casos incluso el narcisismo y el gusto por ser el centro de atención y la figura a la que todos desean seguir.

Por el contrario, el líder silencioso no encaja en esa descripción, sino que él genera su liderazgo desde una posición mucho más humilde, haciéndose parte del grupo e incluso diluyéndose entre los componentes del equipo, cediéndoles el protagonismo a ellos mientras él se mantiene en un discreto segundo plano.

Esa humildad y preferencia por la sencillez se mantienen incluso cuando su buen hacer lleva al grupo a lograr sus objetivos y los demás quieren reconocer dicha labor. Preferirá que sean los integrantes de su equipo los que disfruten y gocen de ese reconocimiento.

3. Empatía

El liderazgo silencioso cuenta con más características. Otra de ellas es la empatía. Ya anticipábamos que este tipo de líder prefiere escuchar a hablar, pero tras esa escucha se oculta esta otra cualidad, que le permite ponerse en la piel del prójimo y tratar de sentir lo que él está sintiendo, para una máxima comprensión del mensaje que le está transmitiendo.

Esa profundización en los sentimientos de los demás, en este caso de los miembros de su equipo, le permite conocer en todo momento en qué estado se encuentran y obrar en consecuencia para conseguir que las personas que trabajan bajo su mando tengan el máximo bienestar, sabiendo que su líder va a estar ahí cuando lo necesiten.

La empatía humaniza al líder y hace que los demás le perciban al mismo nivel, no desde una perspectiva jerárquica sino de compañerismo. Esa cercanía y calidez redunda en un aumento de motivación de todos ellos, pues saben que su responsable les entiende y está a su lado.

4. Pragmatismo

La persona que destaca en el liderazgo silencioso también se caracteriza por el pragmatismo. Esto se traduce en que trata de realizar conductas sencillas, que vayan destinadas de una manera directa a las necesidades del equipo y del proyecto, sin tener pretensiones más allá de ello.

Se trata de otra de las marcas de sencillez de este tipo de líderes, que no necesitan ese protagonismo del que hablábamos anteriormente y por lo tanto no ven la utilidad de comportamientos extravagantes o dramáticos. Lo que hacen, lo hacen porque les encamina hacia el fin que persiguen de una forma directa, o al menos le acerca a ello, no por otra razón.

Ese pragmatismo convierte al líder silencioso en un ejemplo de eficacia que, con la menor cantidad de recursos posibles, consigue cumplir los objetivos que se esperan de él.

5. Calma

En el liderazgo silencioso también aparecen rasgos distintivos como la calma. Estos líderes tienen la capacidad de no alterarse incluso en condiciones de alta presión, manteniéndose estoicos y transmitiendo ese estado a sus subordinados, que trabajarán con la confianza que les contagia su responsable.

Desde la calma, el líder conseguirá tomar decisiones más objetivas, sin caer en la impulsividad, y por lo tanto corriendo menos riesgos de cometer errores al precipitarse con una opción que quizás no era la más acertada, debido a la presión.

Esa tranquilidad es un rasgo especialmente valorado en los sectores donde reina el estrés y las prisas, pues supone un pilar donde todos los componentes del grupo podrán apoyarse para tener una estabilidad que no abunda.

6. Reflexividad

Unida a la calma, aparece la reflexividad, otra de las características que se engloban en el liderazgo silencioso. Y es que no es suficiente con no sucumbir al pánico y al estrés, sino que es necesario saber reflexionar de una manera adecuada durante ese tiempo para poder llegar a la conclusión de cuál es el paso más inteligente que uno debe dar.

Un líder silencioso, precisamente es silencioso, porque debe ser reflexivo. Esa capacidad de evaluar las alternativas y saber cuál es la que debe elegir, es una de las habilidades de este perfil. Además, sus decisiones serán pragmáticas, como ya hemos visto. Por lo tanto, este tipo de líder meditará los pasos que tanto él como su equipo va a dar, eligiendo con prudencia y sabiduría.

Resumen

Es interesante analizar la interconexión entre todas estas aptitudes. Algunas de ellas se han mencionado de manera explícita, pero lo cierto es que existen muchas otras relaciones, como la que puede darse entre la escucha activa, la reflexión al respecto y la empatía.

La suma de todas estas cualidades, y de otras que han quedado fuera de esta lista pero igualmente son importantes, es lo que da valor al liderazgo silencioso.

Referencias bibliográficas:

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