Al igual que no hay ninguna persona igual las parejas también son muy diferentes en cuanto a hábitos y acuerdos. Mientras que hay relaciones en las que se permite a sus miembros salir con otras personas, en otras eso es visto como la más grave de las violaciones de su idea de relación de pareja.

La infidelidad se produce cuando uno de los dos miembros no respeta los acuerdos que se supone se aceptaron cuando decidieron salir juntos. Esta infidelidad no tiene por qué darse únicamente de forma sexual sino que también se puede considerar traición el contactar afectivamente con otras personas, es decir, cometer infidelidad emocional.

A continuación trataremos de comprender y exponer la idea de la infidelidad emocional, por qué es más difícil de detectar que la infidelidad sexual y algunas formas de reconocerla y superarla.

Infidelidad emocional: la traición afectiva

La infidelidad emocional, al margen de la sexual, es considerada otra forma de infidelidad en la pareja y que puede ser la causa de su ruptura. Esta se da cuando un miembro de la pareja engaña a la otra persona afectivamente sin que haya habido un acercamiento físico o sexual pero en la que se han compartido emociones íntimas con una tercera persona.

Cada pareja establece sus propias reglas y límites en cuanto a cómo relacionarse con otras personas, algo que es totalmente normal siempre y cuando no se incluyan técnicas de coacción como el maltrato y la manipulación. Hay parejas en las que se admite tener relaciones sexuales con otras personas, como es el caso de las relaciones abiertas, mientras que en otras eso es visto como una infidelidad, puesto que se ha acordado que se tendría exclusividad sexual. Esto es igualmente aplicable a la esfera emocional.

La infidelidad, tanto la sexual como la emocional, suele ser uno de los principales motivos de desengaño y ruptura de las relaciones de pareja. Aunque normalmente entendemos por “infidelidad” poner los cuernos sexuales, muchas personas ven como una auténtica traición el que su pareja se relacione de forma muy íntima con otras personas, especialmente si son del sexo deseado.

Puede que sean celos, lo cual es patológico, pero a veces las sospechas se confirman y el infiel está buscando la compañía de alguien que emocionalmente la llena más que su propia pareja.

Aunque haya muchas personas que consideren que relacionarse con otras personas en un plano más emocional no es infidelidad de ningún tipo, lo cierto es que la otra parte puede sentirse humillada y lo vive con mucho dolor.

Incluso los hay que ven la infidelidad sexual como algo menos grave e importante que la infidelidad emocional e, incluso, hay relaciones de pareja en las que se tolera que uno de los amantes vaya de prostitutas siempre y cuando no abandone a su pareja en lo emocional.

¿Qué se considera infidelidad emocional?

La idea de infidelidad emocional en sí misma es simple, entendiéndose como la situación que se da cuando uno de los dos miembros de la pareja establece una relación de intimidad e intercambio de sentimientos y emociones con otra persona que van más allá de una amistad. La parte compleja de la situación es la forma en la que se interpreta que esto ha pasado y si se han roto o no los acuerdos de pareja que se habían acordado nada más empezar la relación.

En la mayoría de parejas se tiene muy asumido que estando en una relación de este tipo no se puede intimar sexualmente con otras personas y, de hacerlo, se ha cometido una infidelidad sexual. No obstante, no se aclara hasta qué punto tener una amistad del sexo preferido o relacionarse afectivamente con otras personas implica traicionar a la pareja, lo cual hace que en caso de que la persona fiel interprete que la han traicionado genere mucha confusión en la persona infiel, que bien puede no ver el problema.

A no ser que haya un pacto explícito sobre qué tipo de relaciones afectivas se pueden tener con otras personas, la infidelidad emocional será algo a interpretar cuando ya haya pasado. La persona que haya cometido la traición tratará de relativizar el problema, diciendo que solamente ha estado hablando, que quería conocer la opinión de una amiga, que no ha habido ningún tipo de tocamiento, beso ni sexo con lo cual no hay infidelidad… y demás argumentos que realmente ni la defienden ni tampoco sirven para exponerla puesto que tabién puede pasar que sea la persona fiel que esté exagerando la situación.

La única situación en la que tenemos la certeza plena en la que se ha dado infidelidad emocional es si el infiel se enamora de su amistad y así se lo demuestra, diciéndole que la quiere, que la ama, que está mucho más a gusto con ella que con su actual pareja... Igualmente, cada situación es muy compleja y si bien más adelante veremos algunas señales que nos pueden indicar que esto está pasando, es bastante complicado determinar claramente si ha ocurrido o no.

Infidelidad emocional en redes sociales

Antiguamente las infidelidades más comunes eran las de tipo sexual. Este tipo de traiciones ocurrían fuera del hogar, en el puesto de trabajo o en un viaje de empresa. Los dos amantes se veían a escondidas para tener sexo mientras el ingenuo marido o la ingenua esposa pensaba que realmente su cónyuge estaba haciendo cosas relacionadas con el trabajo o de paseo.

Con la llegada de las nuevas tecnologías, el perfeccionamiento de los móviles, Internet y otros recursos parece ser que la infidelidad emocional ha ido ganando terreno. Naturalmente hay infidelidad sexual, pero ahora también se intima a través de chats de mensajería instantánea, redes sociales y aplicaciones específicas para este tipo de “necesidad”.

La persona que comete este tipo de infidelidad puede verlo como un mero entretenimiento, una forma de incrementar su autoestima viendo cuánto éxito amoroso puede tener y, también, como un ejercicio para compartir su mundo interno, el cual quizás le resulta difícil comunicarle a su pareja, a pesar de que para eso está.

A la larga se corre el riesgo de que si se llega a conocer presencialmente a la persona con la que se chateaba se cometa también infidelidad sexual. Cabe decir también que la infidelidad emocional no depende de las redes, puesto que se puede dar con personas cercanas, pero ante el miedo de la propia pareja se entere a través de un amigo de un amigo de ese amante emocional, muchos de los infieles emocionales que lo hacen con plena conciencia de ello prefieren las redes sociales para buscar a este tipo de amantes.

¿Qué es más grave: infidelidad emocional o infidelidad sexual?

Como decíamos cada pareja tiene sus propios acuerdos y normas acerca de la relación, tanto en el terreno sexual como en el emocional. En lo sexual suele ser más obvio, puesto que a no ser que se diga lo contrario de forma clara queda implícito que no se van a tener encuentros sexuales con otras personas. Si se ha acordado que se puede tener sexo con otras personas, en caso de tenerlo no hay ninguna infidelidad, y si no se ha acordado entonces sí que se ha cometido una traición.

Sin embargo, en lo emocional no queda tan claro, además de que cada género interpreta qué es una traición emocional de forma distinta. Muchas parejas empiezan suponiendo que ambos amantes van a quererse mucho y no se van a enamorar de otras personas, con lo cual no se deja bien claro desde el principio qué hacer y qué no hacer con terceros en el plano sentimental.

La respuesta a la pregunta de si es más grave la infidelidad emocional o la sexual es depende. Dependerá de los acuerdos a los que haya llegado la pareja, su situación actual, si se han dado un tiempo y en ese tiempo se ha aclarado o no que se pueden ver con otras personas… Cada persona es un mundo y también lo es su pareja, en la cual se da un valor distinto a la fidelidad sexual y a la emocional, viéndose como más o menos grave en función de su propio sistema de creencias y valores.

Una investigación llevada a cabo por el Dr. David Frederick de la Universidad Chapman y Melissa Fales de UCLA encuestó a 64.000 adultos americanos acerca qué opinaban sobre la infidelidad emocional y la infidelidad sexual. La mayoría de los hombres heterosexuales le dieron mayor importancia a la sexual, considerando poco o relativamente grave la emocional. En cambio, las mujeres heterosexuales sí que le daban una significativa importancia a la emocional, preocupándose sobre si su pareja se sentía atraída afectivamente por otra mujer.

Causas

Las causas que pueden llevar a una persona a engañar emocionalmente a su pareja son muy variadas. El principal problema que suele emerger en este tipo de situaciones es el de la falta de comunicación, soliendo pasar que antes de que se dé la infidelidad emocional quien la hizo se sintiera poco escuchado por su pareja, que no le podía compartir sus sentimientos ni tampoco había fluidez en las conversaciones. Pese a convivir con ella siente como que no está emocionalmente presente y se busca rellenar esta carencia emocional con una persona externa.

Además, la ausencia de comunicación puede dar lugar y empeorar otros conflictos sin resolver. Entre ellos podemos encontrar la falta de cariño, especialmente si cada uno está muy centrado en su propia vida particular, en su trabajo o sus aficiones y los momentos para el romanticismo brillan por su ausencia. Hay escasez de muestras de cariño y comprensión, lo cual hace que uno de los dos se vea en la necesidad de encontrar ese cariño fuera.

La monotonía también es un imán muy peligroso para la infidelidad emocional. La rutina hace que la pareja se quede atascada, aunque no sea consciente de ello. Uno de los dos miembros puede sentir como que la relación no es tan emocionante como al principio era, lo cual hace que empiece a buscar nuevas experiencias en personas de su círculo con quienes puede acabar generando una relación más profunda que la amistad.

La insatisfacción sexual y de pareja en términos generales puede conducir a esta situación, sobre todo si se está viendo que no se comparten gustos, aficiones ni otras formas de ocio con el otro. Uno de los miembros de la pareja busca a personas que compartan sus mismos intereses y acaba estableciendo una conexión muy profunda, aunque no sea sexual, que a la larga puede evolucionar a una infidelidad del tipo emocional y, también, sexual.

Normalmente, cuando uno vive en una relación sana, donde hay buena comunicación, empatía, comprensión y amor, es difícil que se dé ningún tipo de infidelidad, especialmente del tipo emocional. Ambos miembros de la pareja hablarán abiertamente sobre sus sentimientos y encontrarán la forma de tomar medidas si alguno de los dos no se encuentra satisfecho, dinamizando la vida en pareja.

Señales para detectarla

Son muchas las señales que pueden indicar que nos están traicionando emocionalmente, aunque ninguna es en sí misma garantía de que así sea. Es difícil detectar si somos víctimas de una infidelidad emocional pero sí que lo podemos evitar estableciendo una buena comunicación con nuestra pareja.

Igualmente, cabe decir que no siempre la ausencia de comunicación es indicativo de nada y que cada situación y pareja puede manifestar este tipo de infidelidad por medio de señales muy diferentes.

Una de las señales más destacables es si nuestra pareja está emocionalmente distante, le cuesta exteriorizar sus sentimientos o muestra poco interés sobre aquello que se habla dentro de la relación. También puede pasar que, de repente, haya ampliado su círculo de amistades y entre ellas se encuentre alguna persona especial, con la que comparte mucho tiempo y quizás esté estableciendo una relación especial con ella.

La persona que es infiel emocionalmente puede esconder secretos en la pareja como no decir con quien ha estado o si ha quedado con alguien. También puede haber un cambio de actitud con respecto los teléfonos móviles, el ordenador y las redes sociales, especialmetne si antes no le importaba enseñarle a su pareja lo que estaba haciendo, mostrando o incluso compartiendo su contraseña. Ahora sí tiene reparo en compartir ese tipo de dispositivos y aplicaciones.

Destacamos que ninguna de estas señales es algo inequívoco e indicativo de infidelidad afectiva. No obstante, si se da algún cambio siempre es mejor hablar para encontrar el equilibrio en la relación.

Es muy importante entender que en una pareja sana es normal que cada uno de los miembros tengan amistades distintas y hagan actividades por separado, incluso es saludable no compartirlo todo. Esto no significa que haya infidelidad, sino que no se es una persona extremadamente codependiente de nuestra pareja.

Cómo superar una infidelidad emocional

Cualquier infidelidad, tanto sexual como emocional, es dolorosa e implica un punto de inflexión en la relación. Si se considera que se ha violado explícitamente los acuerdos de la pareja se puede decidir romper, pero en la realidad esto es muy difícil y preferimos seguir adelante y tratar de superar la infidelidad, puesto que se sigue queriendo a la otra parte aunque haya cometido un error. Afortunadamente son varias las cosas que se pueden hacer para superar una infidelidad emocional.

Uno de los aspectos fundamentales es mejorar la comunicación, puesto que es probable que su ausencia haya propiciado la infidelidad. Es saludable hablar de lo que pasó, despejar todas las dudas posibles con los implicados y poner soluciones. Es totalmente legítimo enfadarse, mostrar ira, volver a preguntar y llorar, puesto que son necesarios para reconstruir con unos buenos cimientos la relación. Hay que incidir en lo que llevó la persona infiel a hacerlo, analizar las causas, su situación externa y sus emociones. Solo así podremos tomar medidas para que esto no vuelva a ocurrir.

Es normal que ambos miembros se sientan culpables por la situación. La persona infiel se sentirá culpable por haber cometido una traición y tambalear la relación, mientras que la otra persona no dejará de pensar en qué hizo mal para que le haya engañado su amado y por qué no lo vio antes. Pero aunque es normal que ambos se sientan culpables ninguna de estas dos culpabilidades permite avanzar hacia la superación exitosa. Hay que liberarse de estos sentimientos, puesto que su presencia imposibilita superar la infidelidad.

Llegados a este punto si se quiere continuar con la pareja se debe apostar por el compromiso. Si el amor es tan fuerte como para seguir luchando por un futuro juntos es recomendable que ambos amantes asuman el sólido compromiso de construir una relación buena con cambios reales y sinceros.

Se debe dejar de lado lo que los separó y apostar por la empatía, la comprensión y renunciar a los contactos emocionales con terceras personas. Se deberá establecer algún nuevo tipo de contrato de pareja y especificar que esta vez se va a cumplir.

Por último tenemos que perdonar la infidelidad y olvidarla. Sin perdón ni olvido, al margen de si se quiere o no recuperar la relación, ambos miembros de la pareja no van a sentirse bien estando atrapados en el rencor y el resentimiento.

Es fundamental para la salud mental del engañado y el infiel pedir perdón y perdonar. Solo así ambos podrán continuar con sus vidas, tanto juntos como separados. Si se siguen juntos nunca se deberá volver a sacar a relucir el tema, ni pedir perdón constantemente. Se debe perdonar y olvidar.

Referencias bibliográficas:

  • Meyers, S. (2012) Chatting or cheating: How to detect infidelity, rebuild love, and affair-proof your relationship. From The Heart Media, Inc.
  • González López, L. (2016) Manual sobre la desconfianza en la pareja. El yo, el otro y el nosotros. Editorial Avanza Psicología.
  • Díaz Morfa, J. (2003) Prevención de los conflictos de pareja. Editorial Desclée de Brouwer, Colección Biblioteca de Psicología.
  • Frederick, David & Fales, Melissa. (2014). Upset Over Sexual versus Emotional Infidelity Among Gay, Lesbian, Bisexual, and Heterosexual Adults. Archives of sexual behavior. 45. 10.1007/s10508-014-0409-9.