¿Sabes qué son las personas multipotenciales? ¿Has oído a hablar de ellas? Son personas con unos rasgos de personalidad muy específicos. Les gusta probar, innovar, aprender e involucrarse en la mayor cantidad de proyectos y actividades posibles.

En este artículo hemos seleccionado los 12 rasgos distintivos de una persona multipotencial: la mayoría de ellos son rasgos positivos, aunque hay alguno que puede presentar ciertas dificultades (rasgos un poco más “negativos”). Te lo contamos todo, ¡sigue leyendo!

12 rasgos característicos de una persona multipotencial

Las personas multipotenciales pueden dedicarse a prácticamente cualquier cosa: no tienen un “ámbito de actuación” concreto, ya que son perfiles tan polivalentes que te los imaginas trabajando de casi todo.

Así, tanto se pueden dedicar a las ciencias, como a la ingeniería, la electrónica, la educación, la sanidad… Ahora sí, te presentamos los 12 rasgos distintivos de una persona multipotencial.

1. Tienen mucha creatividad

El primero de los 12 rasgos distintivos de una persona multipotencial es su creatividad. Así, las personas multipotenciales suelen tener mucha creatividad. Esta creatividad se traduce en una gran capacidad para identificar los problemas, así como para diseñar soluciones innovadoras a los mismos.

2. Tienen múltiples intereses

Otro rasgo distintivo de las personas multipotenciales es la gran diversidad (y número) de intereses que tienen. Estos pueden ser de temáticas muy diversas. En este sentido, son personas que si no tuvieran muchos intereses y ámbitos nuevos por descubrir, se aburrirían.

Esto se manifiesta tanto en su vida laboral como social, académica… En el trabajo, por ejemplo, suelen ser personas muy versátiles, que se aburren en la monotonía; en este sentido, les gusta embarcarse en nuevos proyectos, formarse en nuevas habilidades, etc. Necesitan estímulos constantes y nuevos. Lo mismo ocurre en su vida social y académica.

3. Tienen múltiples aficiones

Relacionado con el rasgo anterior, otro de los rasgos distintivos de una persona multipotencial es su gran diversidad de aficiones. Además, estas suelen ser numerosas. Es por ello que este tipo de personas se implica en muchos proyectos, voluntariados, negocios, actividades nuevas… Ya que les gusta descubrir cosas nuevas y rápido se aburren de lo mismo.

4. Tienen múltiples profesiones

En este punto, cuando hablamos de profesiones también nos referimos a facetas profesionales. Es decir, las personas multipotenciales tanto puede ser que tengan más de una profesión (por ejemplo una profesión “central” y otra complementaria) como que tengan muchas facetas profesionales dentro de su misma profesión (se especializan en muchos campos de su materia).

Este rasgo va en línea de los anteriores; sus inquietudes y motivaciones son tan numerosas (y además tienen capacidad para hacer cosas muy distintas), que necesitan satisfacer dichas motivaciones, implicándose en muchos ámbitos a nivel laboral (o teniendo más de una profesión).

5. Son personas muy curiosas

La curiosidad es otro de los rasgos distintivos de una persona multipotencial. Esta característica personal se define como “el deseo de saber o averiguar una cosa”. En este caso, el deseo se extrapola al hecho de descubrir múltiples cosas, constantemente.

Este rasgo, en ocasiones, les puede perjudicar, ya que estas personas a veces pueden llegar a ser demasiado intrusivas por esta notable curiosidad que manifiestan. Por lo demás, esta curiosidad les puede ayudar a aprender con mayor facilidad, aunque a veces les cueste centrar la atención en una sola cosa, como veremos más adelante.

6. Les gusta aprender cosas nuevas

El siguiente de los rasgos distintivos de una persona multipotencial es su afán de conocimiento, su pasión por aprender. Como veíamos, son personas que necesitan casi una constante estimulación en todos los sentidos, sobre todo a nivel de aprendizaje y de retos.

Así, les gusta marcarse retos y desafíos, tanto a nivel académico como profesional. Se sienten realizados aprendiendo, descubriendo e innovando

7. Tienen mucha energía

Otro rasgo característico de estas personas es un energía desbordante. Una energía que, por otra parte, necesitan para desarrollar todo aquello que se proponen (que, como hemos visto, es mucho).

A veces, es como si llevaran un motor dentro, que les activa y les permite mantener la atención, aunque pueden presentar dificultades en centrarse en una sola cosa, por ese deseo insaciable de abarcarlo todo.

8. Tienen mucha intuición

La intuición es otro de los rasgos distintivos de una persona multipotencial. Técnicamente, la intuición es la “habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón”. Tenemos intuición cuando nos damos cuenta de algo, casi de forma automática e inesperada, cuando observamos algo o pensamos en algo.

La intuición en realidad es un mecanismo evolutivo que ha ayudado a nuestros antepasados a sobrevivir. Se trata de una herramienta que nos permite encontrar atajos fáciles en caminos complicados. Así, las personas multipotenciales gozan de una buena intuición, que les permite adaptarse al entorno y desenvolverse fácilmente en la vida.

9. “Especialista de todo, experto de nada”

Una forma de resumir el siguiente de los 12 rasgos distintivos de una persona multipotencial es con esta frase: “son personas especialistas de todo, pero expertas de nada”.

Lógicamente, como en todos los rasgos mencionados, habrá excepciones, pero generalmente este tipo de personas, al tener tantos intereses y “tierras por explorar”, se especializan en numerosos campos, ámbitos, temas… pero no llegan a ser expertas en ninguno de ellos, muchas veces por su poca constancia (un rasgo que veremos más adelante).

No es que no sean capaces de centrarse en algo y de hacerse expertas en ello, sino más bien que, al querer abarcarlo todo, prueban muchas cosas pero sin llegar a dedicar suficiente tiempo para convertirse en expertas en algo más concreto (así, ante falta de tiempo, por ejemplo, prefieren hacer muchas cosas aunque no profundicen en ninguna de ellas; priorizan la variedad en lugar de la calidad).

10. Se dispersan fácilmente

Como adelantábamos, aunque uno de los rasgos distintivos de una persona multipotencial es su afán por conocer y por probar cosas nuevas (ya que además, son personas que tienen numerosas capacidades), no siempre resulta fácil que centren su atención en una sola cosa.

Es por ello que a veces pueden parecer dispersas, y distraerse con facilidad, ante el gran número de estímulos que pretenden atender. Sin embargo, no todas presentan dicho grado de dispersión, y sin duda es algo que se puede entrenar y mejorar (la atención).

11. Les cuesta ser constantes

Un poco a raíz de lo anterior (o en relación a ello), tenemos el siguiente rasgo: la dificultad por la constancia.

Muchas veces, las personas multipotenciales, al estar implicadas en tantos proyectos, tienen dificultades para finalizarlos, y ante una nueva perspectiva de negocio, de proyecto, actividad, etc., pueden dejar los proyectos iniciales de la noche al día (de forma repentina). Esto se traduce en cierta inestabilidad, y en la posibilidad de “dejar tiradas” a otras personas.

12. Son flexibles y adaptables

Esta vez, como rasgo positivo, otro de los rasgos distintivos de una persona multipotencial es su flexibilidad (y adaptación). Esta(s) característica(s) se traduce(n) en una gran capacidad para modificar las cosas (de forma interna o externa), y de ajustarlas para que funcionen, o para obtener los cambios deseados en el entorno.

Así, ante situaciones nuevas o inesperadas, una persona multipotencial cuenta con recursos efectivos para gestionar dichas situaciones y salir beneficiosa de estas.

Referencias bibliográficas:

  • Flores, A. (2011). La actitud innovadora. Netbiblo, S.L. La Coruña (España).

  • López Martínez, O., & Martín Brufau, R. (1). Creative intelligence and thinking styles. Anales De Psicología / Annals of Psychology, 26(2), 254-258.

  • Martínez, O.L. y Lozano, J.N. (2010). Rasgos de personalidad y desarrollo de la creatividad. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 26(1): 151-158.