Formas de personalidad vinculadas a la psicopatía. Unsplash.

La psicopatía es un trastorno en el que el individuo no siente remordimiento en situaciones que se esperaría que sintiera o al causar daño a los demás. Sin embargo, existen diferentes grados de psicopatía, y tipos de rasgos de personalidad asociados a este fenómeno.

Tipos de personalidad asociados a la psicopatía

Dependiendo del tipo de psicopatía, Ronald Blackburn propuso 4 tipos de psicópatas: el psicópata primario puede ser muy extrovertido, impulsivo, hostil y agresivo; introvertido con los mismos rasgos anteriores, el cual se denomina como psicópata secundario. Por otra parte está aquel que tiene una gran necesidad de control, siempre está a la defensiva, tiene alta autoestima y mantiene su ansiedad en niveles bajos por lo que es llamado psicópata controlado. Aquel que es retraído, tímido, ansioso y con un nivel de autoestima bajo es denominado psicópata inhibido.

Por el otro lado, dentro de la clasificación de personalidades, hay algunas que por sus características guardan una relación alta con las conductas psicopáticas. A continuación se describe cada una:

1. Personalidad paranoide

Tienden a ser desconfiados, suspicaces, recelosos y resentidos. Pueden interpretar señales externas como hostiles o amenazantes incluso si éstas no tienen esa intención. Si alguien les hace daño, buscan vengarse. Cuando se sienten amenazados optan por agredir antes de que sean agredidos; emplean violencia reactiva. Esta personalidad está altamente relacionada con crímenes pasionales.

2. Personalidad esquizoide

Normalmente son personas aisladas, pueden ser consideradas por otros como “raras”. Evitan relacionarse con otros y si tienen que establecer contacto, esto representa un malestar para ellas. Tienden a ser apáticas e insensibles. Esta personalidad está relacionada con crímenes altamente violentos, ya que emplean violencia instrumental, por lo que tienen tiempo de planear el crimen con la “cabeza fría” y se está 100% enfocado a hacer daño.

3. Personalidad antisocial

Esta personalidad puede ser observable desde la infancia, ya que niños con ella tienden a atemorizar a otros y a maltratar animales. Fácilmente quebrantan reglas, buscan satisfacción inmediata en sus acciones; utilizan violencia reactiva. Tienden a culpar a sus víctimas, como si éstas los hubieran provocado y a forzar relaciones sexuales.

Dos variantes de psicopatía criminal

Dentro de la psicopatía criminal se puede hacer una clasificación de:

Criminal organizado

Es el que planea su conducta, piensa en todo; en cómo atrapar, cómo cometer el crimen, en dónde, qué hacer con la víctima. Utiliza violencia instrumental, le causa placer tanto la ejecución como el daño causado, se emociona por el crimen a cometer.

Elige cuidadosamente a sus víctimas, ya que éstas significan algo dentro de la fantasía del crimen, deben de cumplir ciertas características. Es posible identificar un modus operandi, la escena del crimen puede ser modificada para representar algo. Neurobiológicamente, hay un alto grado de activación en la amígdala y en la corteza orbitofrontal, lo que permite que haya una planeación de sus acciones.

Criminal desorganizado

Aquel que no regula su conducta, es impulsivo ante el estímulo que le causa malestar o rabia. Emplea violencia reactiva, lo que significa que “actúa en caliente”. Tiene una gran necesidad de actuar por lo que no elige a su víctima, puede ser cualquier persona, por lo tanto suelen llamarse “crímenes de oportunidad”. Sólo busca un medio para descargarse. Es difícil encontrar un patrón a diferencia del criminal organizado.

En el aspecto neurobiológico, a diferencia del anterior, hay poca o nula actividad en la corteza orbitofrontal por lo que no hay control inhibitorio. Es hipersensible ante cuestiones sociales y emocionales, hay una distorsión en su cognición social. Y, al igual que el organizado, hay una alta activación en la amígdala.

¿Qué hacer para intervenir psicológicamente?

Si bien no existe un tratamiento específico para la psicopatía sí hay sugerencias de intevervención. Se recomienda que se den terapias enfocadas en la conducta, se debe trabajar con la conciencia de las consecuencias de los actos realizados por la persona, control sobre sí mismas, auto-observación y no buscar recompensas inmediatas. Es importante que se promueva el pensamiento crítico, el significado de emociones, sentimientos y percepciones propias. Trabajar sobre el locus de control externo. Dentro del tratamiento psicofarmacológico son utilizados medicamentos inhibidores de agresividad y/o de impulsos.