Investigadores de la Universidad de Salamanca han desarrollado el prototipo de un dispositivo que permitiría, tras analizar el habla de una persona de avanzada edad, establecer la probabilidad de que padezca la enfermedad de Alzheimer en un futuro.

Tras seguir esta línea de investigación durante 6 años, Juan José García Meilán, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca, Francisco Martínez Sánchez de la Universidad de Murcia y el resto de su equipo de trabajo han conseguido desarrollar este aparato que en apenas cinco minutos puede establecer un diagnóstico.

Detectar el Alzheimer a través de la voz

El aparato desarrollado por Martínez Sánchez y sus colaboradores (2016) basa su funcionamiento en el análisis del ritmo del lenguaje, propiedad que se ve afectada de manera negativa conforme se va desarrollando la enfermedad de Alzheimer.

A pesar de que los patrones del ritmo del lenguaje sean de gran importancia en la comunicación humana (Rothermich, Schmidt-Kassow y Kotz, 2012), las diferencias entre estos en una persona sana y en aquella que comienza a desarrollar esta enfermedad son imposibles de percibir simplemente escuchando. 

Por ello, para aplicar esta prueba los pacientes deben leer unas frases que son grabadas por este dispositivo que, a través de unos algoritmos, analiza las propiedades del lenguaje y las compara con los parámetros típicos del Alzheimer.

El problemático diagnóstico del Alzheimer

Actualmente no existe ninguna prueba o herramienta diagnóstica que permita detectar esta enfermedad de manera completamente certera. Existen, por ejemplo, criterios clínicos diagnósticos que permiten afirmar que el paciente probablemente padece la enfermedad una vez que cumple una serie de síntomas, tales como que esta haya tenido un inicio progresivo o que la persona sufra graves problemas de memoria.

Esto hace que sea imposible un diagnóstico temprano a través de la observación clínica, es decir, antes de que aparezca la enfermedad. Otras pruebas como el análisis del fluido cerebro espinal son demasiado invasivas.

Por otro lado, las técnicas de neuroimagen que se pueden aplicar para la detección de esta enfermedad son muy caras, por lo que no pueden ser afrontadas a gran escala tanto por el sistema de salud público como por el privado.

En cuanto a las pruebas neuropsicológicas, estas requieren una gran cantidad de tiempo para ser aplicadas (Laske et al., 2015). Además, a pesar de contar con unos síntomas característicos, la enfermedad no puede ser confirmada al 100% hasta que se analizan los tejidos cerebrales tras la muerte del paciente (National Institute on Aging, 2010).

La importancia del hallazgo

Teniendo en cuenta esta situación, es de vital importancia el desarrollo de este tipo de aparatos. En primer lugar, es una prueba que establece un diagnóstico en un escaso periodo de tiempo, aunque no hay que olvidar que debe combinarse con otro tipo de evaluaciones.

La segunda ventaja a mencionar es que su uso será muy intuitivo, por lo que su utilización será accesible tanto a clínicos como investigadores.

En tercer lugar, hay que destacar que el coste económico de la aplicación de esta prueba será bastante reducido.

Por último, el hecho de que permita detectar la probabilidad de padecer la enfermedad antes de que aparezcan sus síntomas es realmente importante, ya que permitiría establecer terapias, tanto psicológicas como farmacológicas, que se centren en prevenir los deterioros asociados y por tanto mejoraría la calidad de vida de las personas afectadas.

La incidencia de esta enfermedad

La enfermedad de Alzheimer conlleva un padecimiento que, conforme esta avanza y se desarrolla, hace que incluso la persona quede incapacitada para poder vivir de forma independiente.

Según ha publicado Alzheimer’s Disease International (2015) en su informe sobre la demencia, se prevé que cada 20 años se multiplique por dos el números de personas que padezcan una enfermedad del tipo de las demencias. Es decir, mientras que el año 2015 aproximadamente 46.8 millones se veían afectadas por estas enfermedades, en el año 2030 el número se elevará hasta los 74.8 millones y, en 2050, esta cifra habrá aumentado y alcanzará los 130 millones.

Esta organización cataloga estas previsiones como las propias de una epidemia, aunque afirman que se deben principalmente al envejecimiento de la población a nivel mundial.

A pesar de que este aumento en el número de casos se vaya a acentuar debido a una mayor esperanza de vida, según el informe, existirán diferencias entre regiones, tanto a nivel mundial como en un mismo país. Esto es debido a factores como el acceso que las personas tengan al sistema de salud pública, ya que esto influye tanto en el tratamiento como en la detección de la enfermedad. Por ello, en este Informe Mundial sobre el Alzheimer se encomienda a las autoridades públicas a que incluyan entre sus prioridades tanto la prevención como el tratamiento de la demencia.

La reserva cognitiva

A la vista de estas previsiones, algunos investigadores interesados en esta patología han puesto el foco en cómo afecta a su prevención intervenciones tales como la realización de actividad física, las interacciones sociales, la modificación de la dieta y el hecho de mantenerse activo mentalmente. En cuanto a esto último, es importante mencionar el concepto de reserva cognitiva.

Este hace referencia al hecho de  que si ejercitamos nuestra capacidad intelectual, nuestro cerebro, debido a su plasticidad, podrá adaptarse de mejor forma a los daños que sufra, ayudando a sobrellevar el proceso de envejecimiento y previniendo la aparición de demencias (Stern, 2002).

Por tanto, detectar la enfermedad de Alzheimer de forma temprana permitirá plantear terapias centradas en la prevención a través de la estimulación de la mente. A estas terapias denominadas como de Estimulación Cognitiva (EC) podríamos definirlas como un tipo de intervención que ofrece a personas mayores el disfrute de actividades que supongan una estimulación para el pensamiento, la memoria y la concentración, generalmente en un contexto social (Woods, Aguirre, Spector y Orrell, 2012).

Este tipo de intervenciones han demostrado su eficacia en ancianos sanos (Tardif y Simard, 2011) en ancianos hospitalizados durante un largo periodo (Castel, Lluch, Ribas, Borràs y Moltó, 2015) y en personas que padecían la Enfermedad de Alzheimer, mejorando los síntomas neuropsiquiátricos y su calidad de vida y la de sus cuidadores (Fukushima et al., 2015). No hay que olvidar que la detección temprana del Alzheimer permitiría también enfocar los tratamientos de esta enfermedad a la etapa previa a la aparición de sus síntomas.

Conclusiones

A pesar de que este dispositivo aún es únicamente un prototipo, su eficacia y demás características resultan bastante esperanzadoras

Esta línea de investigación, por otra parte, es un gran ejemplo de la importancia de invertir en ciencia ya que, aunque no veamos los resultados a corto plazo, el conocimiento sobre determinadas materias acabará repercutiendo en una mejora de la calidad de vida tarde o temprano.

Referencias bibliográficas:

  • Alzheimer’s Disease International. (2015). World Alzheimer Report 2015.
  • Castel, A., Lluch, C., Ribas, J., Borràs, L., & Moltó, E. (2015). Effects of a cognitive stimulation program on psychological well-being in a sample of elderly long-term care hospital inpatients. Aging & Mental Health. DOI: 10.1080/13607863.2015.1099033
  • Fukushima, R., Carmo, E., Pedroso, R., Micali, P., Donadelli, P., Fuzaro, G., … & Costa, J. (2016). Effects of cognitive stimulation on neuropsychiatric symptoms in elderly with Alzheimer’s disease: A systematic review. Dementia & Neuropsychologia, 10(3), 178-184.
  • Laske, C., Sohrabi, H., Frost, S., López-de-Ipiña, K., Garrard, P., Buscema, M., … & O’Bryant, S. (2015). Innovative diagnostic tools for early detection of Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia, 11(5), 561-578.
  • Martínez-Sánchez, F., Meilán, J., Vera-Ferrándiz, J., Carro, J., Pujante-Valverde, I., Ivanova, O., & Carcavilla, N. (2016). Speech rhythm alterations in Spanish-speaking individuals with Alzheimer’s disease. Aging, Neuropsychology, and Cognition.
  • National Institute on Aging. (2010). La Enfermedad de Alzheimer.
  • Rothermich, K., Schmidt-Kassow, M., & Kotz, S. (2012). Rhythm’s gonna get you: regular meter facilitates semantic sentence processing. Neuropsychologia, 50(2), 232-244.
  • Tardif, S., & Simard, M. (2011). Cognitive Stimulation Programs in Helathy Elderly: A Review. International Jounal of Alzheimer’s Disease, 2011.
  • Stern, Y. (2002). What is cognitive reserve? Theory and research application of the reserve concept. Journal of the International Neuropsychological Society, 8(3), 448-460.
  • Woods, B., Aguirre, E., Spector, A., & Orrell, M. (2012). Cognitive stimulation to improve cognitive functioning in people with dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2.