Aunque en la mayoría de los casos no permita ganar un sueldo, no cabe duda que estudiar es un trabajo más; un ámbito de la vida muy importante, en el que adoptar unas estrategias u otras nos acerca o nos aleja más de tener motivos de celebración al finalizar el ciclo académico.

Es por ello que, cada año, cientos de miles de personas adoptan como prioridad sacar el máximo provecho de los estudios, algo que no siempre es fácil. Hay muchos obstáculos que se pueden interponer entre el estudiante y las metas que se propone, e incluso saber reconocer en qué consisten exactamente esos problemas es todo un reto.

Por eso, aquí veremos algunas ideas clave que los psicólogos con formación en apoyo a los estudios superiores aplicamos a la hora de ayudar a las personas que buscan ayuda en nosotros para aprobar exámenes, presentarse a oposiciones, etc.

¿Cómo hacer frente a las dificultades con los estudios?

Sigue estas pautas para mejorar tu rendimiento a la hora de estudiar.

1. Duerme bien

Puede parecer extraño que el primer consejo no tenga que ver con el tiempo que lo que haces mientras estudias, pero en realidad no lo es. Algo tan sencillo como dormir poco puede estar haciendo que rindas mucho menos, incluso si no te das cuenta.

De hecho, existen evidencias de que pasar 10 días durmiendo algo menos de 6 horas tiene el mismo impacto en nuestra agilidad mental que llevar sin dormir más de 24 horas. Por fortuna, si empiezas a descansar de un modo adecuado, tu fluidez mental vuelve a la normalidad.

2. Crea un plan de estudio lo más concreto posible

Las sesiones de estudio de cada semana tienen que estar definidas de antemano en tu agenda. Es muy importante contar con un horario en el que se precise en qué días y en qué momentos estudiar cada uno de los contenidos que quieres aprender.

Esto no solo te ayudará a establecer bien tus prioridades, sino que te permitirá monitorizar tu actividad y saber qué aspectos de tu día a día interfieren más con tus sesiones de estudios, al tener una visión global de lo que has estado haciendo durante la semana.

3. Pon atención en los estímulos que sueles recibir al estudiar

Si llevas un tiempo en el que te cuesta estudiar de una manera adecuada, esto puede deberse a que hay elementos que te distraen.

Mantén la disciplina en cuando a mantenerte lejos de las distracciones, estableciendo un listado de estímulos que debes evitar. Por ejemplo, pon tu teléfono móvil en otra habitación para que sus luces y sonidos no te distraigan mientras estudias, asegúrate de no estar cerca de ningún televisor encendido, y busca la parte de tu hogar en la que tengas más calma.

Por cierto, aunque creas que escuchar música te va bien para estudiar, merece la pena que también evites esto: se ha comprobado que el único tipo de actividad en la el que no interfiere el hecho de escuchar música es el que se basa en tareas repetitivas y monótonas, que no exigen concentrarse mucho, como lavar los platos o fregar, o por el contrario aquellas que se basan totalmente en la creatividad y la expresión artística. A la hora de estudiar, tu atención no puede estar dividida en varias tareas, ni expuesta a que de vez en cuando te distraiga la parte que más te gusta de una canción.

4. Procura pasar tiempo en lugares con aire puro

Si es posible, empieza a exponerte más a lugares con poca contaminación, en los que predomina la vegetación. Se ha comprobado que los alumnos que estudian en escuelas rodeadas de naturaleza rinden mejor y sacan mejores notas independientemente de su clase social, y a la vez se sabe que la contaminación hace que decaiga un conjunto de habilidades conocido como memoria de trabajo, que es nuestra capacidad de retener varios elementos en nuestra mente para maniuplarlos y combinarlos entre sí en nuestra imaginación y obtener información nueva o hallar soluciones a problemas.

5. Fíjate un horario de descansos

Es preferible descansar de manera frecuente a intentar estudiar durante dos horas seguidas y terminar mezclando las sesiones de estudio con las de ocio mediante distracciones como vídeos de YouTube. Si te planteas sesiones de estudio de unos 40 o 45 minutos separadas entre sí por descansos de 10 minutos, tendrás controlado el tiempo que dedicas a airear la mente, pero si te fijas metas poco realistas, es más probable que los descansos se conviertan en mañanas o tardes perdidas.

6. Toma anotaciones de tus dudas

Es muy útil contar con un lugar en el que vayas anotando exclusivamente las dudas que te vayan surgiendo. Puedes ir haciéndolo anotando a su lado referencias a la parte de los apuntes o del libro con la que está relacionada esa duda.

También es bueno que en tu plan de estudio tengas previstos ratos dedicados específicamente a resolver esas dudas, ya sea preguntando a profesores, a compañeros o buscando el consejo de expertos por Internet. Recuerda que el hecho de ser consciente de que tienes lagunas de conocimiento es una información muy útil; no la desaproveches.

7. Haz preguntas de examen en tu mente

Puedes ponerte en la piel de un evaluador y ponerte a prueba. De esta manera saldrán a la luz dudas que tenías y de las que no eras consciente. Por ejemplo, puedes pregúntate cuáles son las diferencias entre dos conceptos similares, de qué manera se relacionan dos conceptos, cuáles son las fases en las que se divide un proceso, etc.

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Si te interesa la asistencia psicológica en apoyo a los estudios, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo de expertos. Los psicólogos de UPAD Psicología y Coaching llevamos años ayudando a personas a mejorar su rendimiento ante este tipo de retos, haciendo seguimiento del proceso de formación y proporcionando métodos para lidiar con la ansiedad, aprovechar al máximo el tiempo de estudio, mejorar la capacidad de memorizar, y muchas otras claves para aprender de forma efectiva y consistente.

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Referencias bibliográficas:

  • Dadvand, P.; Nieuwenhuijsen, M. J.; Esnaola, M.; Forns, J.; Basagaña, X., Alvarez-Pedrerol, M., et al. (2015). Green spaces and cognitive development in primary schoolchildren, PNAS, 112(26): pp. 7937 - 7942.
  • Smith, C.A. & Morris, L.W. (1977). Differential effects of stimulative and sedative music on anxiety, concentration, and performance. Psychological Reports 41(3 pt. 2): pp. 1047 - 1053.