Una escala que va del teísmo al ateísmo. Unsplash.

La religión es un tema de conversación capaz de generar las discusiones más ardientes, pero a menudo olvidamos que no existe una sola manera de creer que existe uno o más dioses.

Como prácticamente todas las características psicológicas relacionadas con los sistemas de creencias, existe un espectro de intensidad que va desde la obsesión con la idea de lo divino hasta la ausencia total de creencia, pasando por varios estados de incerteza.

Es esta idea de que se cree en los dioses siguiendo un continuum lo que llevó al biólogo Richard Dawkins a crear una escala, algo que es conocido como espectro de probabilidad teísta. Veamos en qué consiste este concepto propuesto en su libro El espejismo de Dios y de qué manera nos ayuda a posicionarnos ante la religión y la creencia en un dios (o más de uno).

¿Qué es el espectro de probabilidad teísta?

La idea fundamental que da pie a la creación del espectro de probabilidad teísta, también conocido simplemente como "la escala de Dawkins", es que podemos utilizar valores extremos en la intensidad con la que es posible creer en uno o más dioses para, usando esos extremos como referencia y creando intervalos entre ellos, situarnos en esa escala que va de la total certeza de que existe lo divino hasta la total certeza de que no existe nada que pueda ser calificado como tal.

Así, la escala de Dawkins va más allá de la idea dicotómica de que se puede ser creyente o no creyente, y establece varias categorías intermedias. Del mismo modo, su diseño hace que sea menos probable definirse como agnóstico puro, dado que hay más opciones donde elegir y por consiguiente quedan reducidas las posibilidades de no decantarse en absoluto ni hacia el teísmo ni hacia el ateísmo.

Grados de creencia en Dios según la escala de Dawkins

A continuación veremos cómo son las categorías que Richard Dawkins propuso para establecer esta escala entre el teísmo y el ateísmo. Hay que tener en cuena de que aunque sirve para cualquier religión teísta, fue diseñada pensando específicamente en el cristianismo y las religiones abrahámicas en general y su concepto de Dios.

1. Teísta fuerte

Este extremo de la escala de Dawkins expresa la certeza absoluta de que Dios existe. Sigue tratándose de una creencia, pero es una creencia por la que prácticamente no hay dudas ni momentos de vacilación.

2. Teísta de facto

En este segundo grado de teísmo, menos extremo que el anterior, existen ciertas dudas de la existencia de Dios, pero son lo suficientemente poco significativas que a la práctica la persona se define como teísta sin ningún problema, y por lo general actúa como si la deidad existiese.

3. Agnóstico próximo al teísmo

Se trata de una forma de agnosticismo débil en la que existen serias dudas de que Dios exista, pero se considera que es más probable que exista una deidad que lo contrario.

4. Agnóstico completamente imparcial

Representa una categoría completamente equidistante con respecto a los extremos representados por el teísmo y el ateísmo. Se cree que existen las mismas posibilidades de que exista Dios que de que no exista.

5. Agnóstico próximo al ateísmo

Siguiendo la estructura simétrica del espectro de probabilidad teísta, ya se puede intuir que esta categoría corresponde a quienes creen que existen más posibilidades de que Dios no exista que de que exista, pero estas no están muy lejos del 50% que representa el agnóstico completamente imparcial.

6. Ateo de facto

Existen algunas dudas acerca de la no existencia de Dios, pero en general se vive como si lo divino solo existiese como fenómeno histórico y antropológico, y no más allá de la naturaleza.

7. Ateo fuerte

Esta es la segunda categoría situada en un extremo del espectro de probabilidad teísta, y representa la total ausencia de creencia en Dios, o lo que es lo mismo, la certeza de que Dios no existe.

Las características de esta gradación

Hay que tener en cuenta que la escala de Dawkins no es una herramienta para medir la intensidad con la que una persona se adhiere a las normas establecidas por una religión o por ideologías contrarias a cualquier religión. En todo caso sirve para medir la intensidad con la que se cree en la existencia de uno o más dioses desde un punto de vista teórico, sin más implicaciones que esa.

Así pues, no puede ser utilizada para establecer si una persona es más o menos integrista, si quiere imponer sus dogmas religiosos o antirreligiosos a los demás, etc.

Por otro lado, si juzgamos el espectro de probabilidad teísta como herramienta disponible para su uso en psicología, es fácil encontrarle muchos problemas.

En primer lugar, están las limitaciones típicas de los instrumentos basados en la introspección y la auto-evaluación. Por ejemplo, no es lo mismo decir que se es totalmente agnóstico que comportarse como una persona totalmente agnóstica. Entre las ideas asociadas al autoconcepto y la conducta real en contextos específicos hay una distancia a considerar.

En segundo lugar, la escala de Dawkins se fundamenta en unos conceptos tan abstractos que es muy complicado entender exactamente en qué piensa cada persona cuando responde lo que responde.

Por ejemplo, algunos pueden intentar situarse en esta escala teniendo en mente una versión muy tradicional y humanizada del dios cristiano, otros pueden hacerlo asumiendo que el dios cristiano es algo mucho más abstracto y lejano al entendimiento humano, y otros lo pueden hacer asumiento que "Dios" significa simplemente forma de inteligencia capaz de diseñar la naturaleza e indiferente a las nociones del bien y el mal.

En igualdad de ondiciones, dependiendo de lo que se piense que representa el concepto "Dios", será más fácil responder una cosa u otra, dado que algunas versiones de la deidad tienen más características asociadas y otras tienen menos (con lo cual es menos posible equivocarse si se afirma que existe).

Así pues, el espectro de probabilidad teísta sirve más bien como herramienta para la reflexión, y no tanto como recurso para obtener estadísticas significativas.

Referencias bibliográficas:

  • Dawkins, R. (2013). El espejismo de Dios. Barcelona: Booket.