En este artículo voy a hablar de la que he considero, por mis experiencias en psicoterapia, la habilidad más decisiva en cuanto a condicionar la calidad de vida de una persona y su disfrute. Podríamos decir que es la habilidad más descriptiva del rasgo popularmente conocido como “madurez”.

¿Y cuál es esa habilidad? Te cuento. Es la habilidad de retrasar un premio o recompensa inmediata, en favor de otra recompensa mayor a largo plazo.

A continuación te hablaré de algún experimentos y de otras situaciones reales en que esta capacidad es clave, y cómo en muchos casos determina la calidad de las decisiones de una persona a lo largo de su vida. Entendamos “buenas decisiones” como aquellas acciones más adaptativas y funcionales, de acuerdo al contexto. No hablamos de riqueza, por ejemplo.

Un experimento con niños (y caramelos)

En los años 60, un reputado psicólogo de la universidad de Stanford, llamado Walter Mischel, coordinó una serie de experimentos con el objetivo de estudiar la capacidad atrasar gratificaciones instantáneas en niños, en favor de una recompensa mayor posterior.

Es muy posible que alguna vez hayas visto algún vídeo relacionado con ese experimento, pues son muy populares. Básicamente, en el experimentos participaban niños, a los que se dejaba a solas 15 minutos en una habitación (vigilada con una cámara oculta) con unos dulces delante de ellos.

Antes de abandonar la habitación y dejar al niño a solas con los caramelos, el adulto explicaba al niño que si no se comía los caramelos (recompensa inmediata), recibiría más todavía al volver el adulto a la habitación (mayor recompensa atrasada en el tiempo). Se podría considerar más inteligente la decisión que termina reportando más caramelos al niño a largo a plazo.

Estos experimentos fueron muy populares en su momento, pero no alcanzaron el éxito esperado en cuanto a conclusiones cientificas. Mischel y sus colaboradores intentaron demostrar la correlación entre la tendencia a aplazar las gratificaciones con el éxito en otros aspectos en la vida adulta.

Sin embargo, fallaron al demostrar sus conclusiones en posteriores replicaciones de los experimentos, pues no se tenían en cuenta otros factores como el estatus socioeconómico de la familia, etc

Implicaciones de esta habilidad en problemas psicológicos

Aunque los experimentos con los niños no consiguieron demostrar las correlaciones que pretendían, no se puede negar que es una habilidad determinante en la vida adulta.

En el contexto terapéutico, se observan muchas situaciones en que la capacidad para enfocarse en la recompensas a largo plazo es vital para la salud mental de una persona a lo largo de su vida.

En el campo de las adicciones, es prácticamente el paradigma. Uno de los elementos clave de toda adicción es la incapacidad de la persona para renunciar al consumo (o actividad adictiva) en pos de recompensas a largo plazo.

Básicamente, los efectos placenteros que la droga o actividad adictiva proporcionan a la persona, eclipsan el resto de actividades (tiempo con la familia, hacer ejercicio, la vida laboral, etc).

Entre otros muchos aspectos, en la terapia se trabaja para ayudar a la persona a recuperar su capacidad para bloquear gratificaciones instantáneas (drogas) en función de un bien mayor pero posterior (salud física y mental).

Ocurre también en la gestión de otros objetivos más cotidianos, como hacer una dieta o establecer hábitos más sanos en nuestra vida. Saber decir que no a un muffin de chocolate en pos de la meta a largo plazo (el peso ideal, una meta estética o deportiva, etc).

Se pueden encontrar muchísimos más ejemplos, para explicar la poca adherencia de algunas personas a hábitos más seguros y saludables, como tirar los plásticos en los contenedores asignados, comer sano, dejar de fumar, etc.

El mayor obstáculo ante la amenaza de la pandemia

Todos fuimos testigos de ejemplos recientes. Durante los primeros meses de la pandemia por el COVID-19, algunas personas ignoraban las recomendaciones sanitarias, mediante las cuales podían salvar vidas a su alrededor y salvaguardar la seguridad de toda la población.

En este ejemplo, algunas personas ignoraban la recompensa a largo plazo (la salud individual y colectiva) por su incapacidad a renunciar a placeres inmediatos como ir a una discoteca, celebrar el ascenso de un equipo de fútbol, ir a la plaza la noche de San Juan, o concentrarse muchas personas en un mismo espacio.

Simplemente, algunas personas muy inmaduras no podían dejar esas cosas para después de la pandemia. “Quiero el caramelo ahora, no después. No estoy dispuesto a esperar, aunque sepa que recibiré más caramelos después. Lo quiero ahora”.

Cada persona debe poner las cosas en una balanza, y tomar decisiones todos los días. La capacidad para no dejarse “cegar” por los placeres inmediatos es vital para tomar mejores decisiones, de acuerdo al contexto y a las circunstancias, de acuerdo a las necesidades reales del individuo y la sociedad.

Psicólogo en Valencia (o terapia online)

Luis Miguel Real

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