Consejos para entender qué está ocurriendo y tener más amigos. Unsplash.

La preocupación principal de muchas personas en el mundo puede resumirse en una frase: "no tengo amigos". Ahora bien, nadie nace predestinado a estar solo. En este artículo veremos algunas claves para entender por qué en ciertas ocasiones aparece el sentimiento de soledad absoluta, y qué se puede hacer para remediarlo.

"No tengo amigos": posibles explicaciones

El número de amistades se basa en predisposiciones basadas en gran medida en el temperamento y el carácter. La diferencia entre las personas populares y las que no tienen amigos radica principalmente en características de personalidad.

Es común ver cómo en distintos ámbitos sociales existen sujetos a los que las relaciones interpersonales parecen dárseles dadas, teniendo una facilidad tremenda para entablar conversación y para mantener amistades en el tiempo.

Luego tenemos la otra cara de la moneda, son los sujetos a los que se les dificulta en gran medida el contacto social, por lo general no saben qué decir durante la interacción social, los invade la ansiedad y terminan por decir “no tengo amigos”.

Ahora bien, el contexto también influye. Ni una persona con predisposiciones genéticas a ser tímida está condenada a tener pocos o ningún amigo, ni alguien con facilidades para socializar desde la infancia tiene por qué ser muy popular siempre.

Teniendo en cuenta esto, pasemos a las causas que pueden hacer que una persona no tenga amigos. En ello puede haber factores de crianza que hayan generado inseguridad en la persona y esto puede verse reflejado en la ausencia de amigos, y también existen factores de origen biológico que pueden influir; los Trastornos del Espectro Autista están asociados a la carencia significativa de amigos.

Algunas personas en ocasiones se hacen la pregunta “¿por qué no tengo amigos?” y no llegan a dar con una respuesta demasiado clara. A continuación veremos las causas más frecuentes e importantes en la mayoría de los casos.

1. Somos personas tímidas

Ser tímido o retraído al contacto social puede hacernos caer en una especie de aislamiento voluntario del cual nos cuesta mucho salir; preferimos permanecer en nuestra zona de confort en vez de exponernos a una situación social que pueda ser incómoda para nosotros.

2. Comportamiento histriónico

La persona histriónica es aquella que está acostumbrada a llamar la atención constantemente. Para estas personas las conversaciones deben girar en torno a su persona o de lo contrario no se sentirán cómodas.

3. Temperamento colérico

Son sujetos que se irritan con demasiada facilidad. Al menor estímulo adverso son capaces de reaccionar con violencia (verbal, física o psicológica). Tienen baja tolerancia a la frustración y esto les trae como consecuencia la dificultad para tener relaciones de amistad.

4. Dependencia emocional

Cuando somos dependientes emocionales centramos la mayoría de nuestras energías en complacer a la persona de la cual tenemos la dependencia y olvidamos que también podemos relacionarnos con otras personas de manera saludable.

5. Mitomanía

El mentiroso patológico por lo general aparenta tener una buena relación con sus semejantes y parece ser capaz de crear vínculos sociales abundantes, pero esto no es más que una máscara, una capa de humo que esconde la realidad. Los sujetos que mienten de manera recurrente no son capaces de establecer relaciones sociales de calidad. Cuando los otros se dan cuenta de las mentiras terminan por alejarse.

Qué hacer para no sentirse solo y ganar en amistades

Ahora que hemos visto las principales causas que pueden llevar a una persona a preguntarse “¿por qué no tengo amigos?” veremos qué podemos hacer para incrementar nuestro círculo social de una manera saludable, estableciendo relaciones duraderas y de calidad. Cuando de amigos se trata, es importante tener en cuenta que lo que más importa es la calidad y no la cantidad.

1. Encuentra las cosas que te unen con los demás

Esto se refiere a estar atentos sobre las cosas que tenemos en común con otras personas. Cuando nos demos cuenta que existen coincidencias en gustos o en opiniones con alguien más podemos tomar eso para entablar una conversación.

2. Pregunta por sus emociones

Una vez que hemos sido capaces de entablar la conversación es importante preguntar por las emociones del otro. Esto hace que el vínculo se consolide y nos ponga en vías de tener una relación de amistad duradera y de calidad.

3. Muéstrate vulnerable

Hay quienes creen que vulnerabilidad es sinónimo de debilidad, pues nada más alejado de la realidad. Cuando tenemos una relación de amistad con alguien y confiamos en esta persona, ser vulnerables mostrando nuestros sentimientos ayuda a fortalecer ese vínculo. Es una señal de confianza que el otro identifica y valora.

4. Rompe con la rutina

Para tener amigos es importante salir de la zona de confort e intentar cosas interesantes en compañía de los demás. Por ejemplo, podemos tener conocidos en la oficina o en el colegio con los que nos llevamos bien, pero hacer planes y reunirse en otro ambiente puede llevar la amistad al siguiente nivel.

5. Mantente cercano

Una vez que hemos logrado establecer amistad con alguien, es importante mantener el contacto frecuente con dicha persona. No vamos a volvernos acosadores ni nada por el estilo, pero demostrar el interés con mensajes de texto para saber cómo se encuentra nuestro amigo es una buena manera de estar cerca. Debemos tener cuidado de no invadir el espacio personal del otro o de lo contrario resultaría contraproducente.

Referencias bibliográficas:

  • Reisman, J. M. (1985). "Friendship and its Implications for Mental Health or Social Competence". The Journal of Early Adolescence. 5 (3): 383–91.