Una prueba psicológica para estudiar la racionalidad. Wikimedia Commons.

Durante milenios se ha considerado que lo seres humanos somos animales analíticos y racionales, que difícilmente podemos equivocarnos cuando pensamos de forma razonada y profunda un problema ya sea matemático o de lógica.

Si bien pueden haber diferencias culturales y educativas, lo cierto es que se ha llegado a asumir esto como algo propio e inherente de la especie humana, sin embargo, ¿hasta qué punto es cierto?

Peter C. Wason tuvo la fortuna, o la desgracia según se mire de comprobar con una muy simple tarea que esto era, simple y llanamente, no del todo cierto. Con una tarea muy fácil, llamada tarea de selección de Wason, este investigador pudo observar cómo muchas de nuestras decisiones aparentemente analíticas no lo son.

Aquí vamos a exponer en qué consiste esta tarea, cómo se resuelve y en qué medida el contexto influye en su correcta resolución.

Tarea de selección de Wason ¿en qué consiste?

Imaginemos que sobre una mesa se encuentran cuatro cartas. Cada una de ellas tiene un número en una cara y una letra en la otra. Pongamos que en estos momentos las cartas están puestas de tal manera que se ven así:

E D 2 9

Nos dicen que si en una cara hay la letra E, en la otra se encontrará un número par, en este caso, el 2. ¿Qué dos cartas deberíamos levantar para confirmar o desmentir esta hipótesis?

Si tu respuesta es la primera y tercera carta, estás equivocado. Pero no te desmotives, dado que tan solo el 10% de las personas a las que se les presenta esta tarea llega a contestar correctamente. La acción correcta era girar la primera y la última de las cartas, dado que son las que permiten saber si es cierto o no el enunciado anterior. Esto es así porque al levantarse la carta E se comprueba si en el otro lado hay un número par. En caso de que no fuera así, el enunciado no sería correcto.

Este ejemplo expuesto aquí es la tarea propuesta por Peter Cathcart Wason en 1966 y es lo que se denomina la Tarea de Selección Wason. Se trata de un rompecabezas lógico en el que se pone a prueba la capacidad de razonamiento de las personas. El pensamiento humano sigue una serie de pasos para llegar a las conclusiones. Elaboramos una serie de planteamientos cuyas premisas nos permiten llegar a unas conclusiones.

Existen dos tipos de razonamientos: el deductivo y el inductivo. El primero es aquel que se da cuando toda la información inicial permite llegar a la conclusión final, mientras que en caso del razonamiento inductivo se tiene una información concreta que permite obtener de nueva, pero en términos no absolutos. En el caso de la tarea de Wason, el tipo de razonamiento que se aplica es el deductivo, también llamado razonamiento condicional. Así pues, a la hora de resolver la tarea, se debe tener en cuenta lo siguiente:

No se debe levantar la carta D porque, independientemente de si tiene o no un número par en la otra cara, no se desmiente el enunciado. Es decir, nos han dicho que al otro lado de la carta E debería haber un número par, pero no nos han dicho en ningún momento que cualquier otra letra no pueda tener ese mismo tipo de número.

No se debe levantar la carta con el 2 ya que si hay al otro lado una E verifica el enunciado, pero sería redundante dado que ya lo habríamos hecho al levantar la primera carta. En caso de que no haya una E al otro lado tampoco refuta el enunciado, dado que no se ha dicho que un número par deba tener sí o sí la letra E al otro lado.

Sí se debe levantar la última cara con el 9 porque, en caso de que se encuentre una E al otro lado refuta el enunciado, dado que significa que no es cierto que en toda carta con la letra E se encuentre un número par al otro lado.

El sesgo de emparejamiento

El hecho de que la mayoría de las personas fallen con la tarea clásica de Wason se debe a un sesgo de emparejamiento (matching bias). Este sesgo hace que las personas giren aquellas cartas que solamente confirman lo que se dice en el enunciado, sin pensar en aquellas que podrían falsear lo que en él se dice. Esto resulta algo chocante, dado que la tarea en sí es bastante simple, pero se muestra de una manera que, en caso de que el enunciado sea abstracto, hace que se caiga en el engaño anteriormente comentado.

Es por esto que la tarea de selección de Wason sea, probablemente, uno de los paradigmas experimentales más investigados de todos los tiempos, dado que desafía de una forma un tanto frustrante la forma en la que razonamos los seres humanos. De hecho, el propio Wason en un artículo publicado en 1968 aseguró que los resultados de su experimento, que recordemos eran de tan solo un 10% de aciertos, eran inquietantes.

Se ha asumido a lo largo de la historia que la especie humana se caracteriza por razonar de forma analítica, sin embargo, esta tarea demuestra que, en muchas ocasiones, las decisiones que se toman se hacen de forma completamente irracional.

El contexto lo cambia todo: efecto de contenido

Al presentarse esta prueba de forma descontextualida, es decir, hablando en términos de números y letras como es el caso aquí expuesto, la investigación mostró resultados muy pobres. La mayoría de las personas contestaban incorrectamente. Sin embargo, si la información es presentada con algo de la vida real, los porcentajes de acierto cambian.

Esto fue comprobado en 1982 por Richard Griggs y James Cox, quienes reformularon la tarea de Wason de la siguiente manera.

Pidieron a los participantes que se imaginaran que eran policías y que entraban en un bar. Su tarea era la de comprobar qué menores de edad estaban consumiendo alcohol y, por tanto, estaban cometiendo una infracción. En el local había gente bebiendo, gente que no bebía alcohol, gente menor de 18 y gente mayor de 18. La pregunta que se les hacía a los participantes era a qué dos grupos de personas se debía interrogar para hacer bien el trabajo y de la forma más rápida.

Ante este caso, cerca del 75% contestaban acertadamente, diciendo que la única manera de asegurarse de que no se estaba cometiendo la susodicha infracción era preguntar al grupo de menores de edad y al grupo de personas que consumían bebidas alcohólicas.

Otro ejemplo en el que se muestra como el contexto hace que se sea más eficiente contestando esta tarea es el propuesto por Asensio, Martín-Cordero, García-Madruga y Recio en 1990, en el que en vez de bebidas alcohólicas se hablaba de vehículos. Si una persona conduce un coche, entonces debe tener más de 18 años. Poniendo a los participantes los siguientes cuatro casos:

Coche / Bicicleta / Persona mayor de 18 / Persona menor de 18

Al igual que en el caso anterior, aquí queda claro que se debe girar la carta del coche y la de la Persona menor de 18. En este caso, el 90% contestaba de forma correcta. Pese a que la tarea en este caso es la misma, confirmar o falsear un enunciado, aquí, al haber información contextualizada es más rápido y queda más claro qué se debe hacer para contestar de forma correcta.

Es aquí cuando se habla de efecto de contenido, es decir, que la forma en la que razonamos los seres humanos no únicamente depende en función de la estructura del problema, sino también del contenido del mismo, si está o no contextualizado y, por lo tanto, lo podemos relacionar con problemas de la vida real.

Las conclusiones que se extrajeron de estas nuevas versiones de la tarea de Wason fueron que, cuando se razona, se cometen ciertos errores. Esto es debido a que se presta mayor atención a rasgos superficiales, en especial aquellos que se limitan a confirmar la hipótesis abstracta planteada. El contexto y la información del ejercicio afectan a la correcta resolución del ejercicio porque la comprensión es más importante que la sintaxis del enunciado.

Referencias bibliográficas:

  • Asensio, M.; Martín Cordero, J.; García-Madruga, J.A. y Recio, J. Ningún Iroqués era mohicano: La influencia del contenido en las tareas de razonamiento lógico. Estudios de Psicología, 43-44, 1990, p. 35-60.
  • Cox, J.R. y Griggs, R.A. Memory & Cognition (1982) 10: 496.
  • Wason, P. C.; Shapiro, D. (1966). «Reasoning». En Foss, B.k M. New horizons in psychology. Harmondsworth: Penguin.
  • Wason, P. C. (1971). «Natural and contrived experience in a reasoning problem». Quarterly Journal of Experimental Psychology 23: 63-71.
  • Evans, J. St; Lynch, J. S. (1973). «Matching bias in selection task. British Journal of Psychology». Matching bias in selection task. British Journal of Psychology 64: 391-397.