Seguramente, muchas personas que han intentado tocar un piano por primera vez han tenido el mismo problema: a la hora de intentar tocar con las dos manos le ha resultado imposible porque, de forma inconsciente, ambas manos movían los mismos dedos.

A esto se le llama sincinesia y es un fenómeno relativamente común, especialmente en la infancia. Es simplemente hacer un movimiento involuntario cuando se hace otro que sí es voluntario.

Aunque puede no ser nada grave, sí que hay casos en los que son síntomas de alguna enfermedad neurológica severa. A continuación descubriremos qué son las sincinesias, qué tipos hay, cómo se producen y qué tratamientos existen en la actualidad.

¿Qué es la sincinesia?

La palabra sincinesia hace referencia a la contracción muscular involuntaria asociada a un movimiento voluntario. Es decir, se trata de movimientos no controlados que se producen por el hecho de hacer un movimiento sí controlado con otra extremidad o región del cuerpo.

Es, básicamente, la dificultad para individualizar, disociar o coordinar el movimiento voluntario e impedir que se generen otros movimientos indeseados.

En muchos casos, estos movimientos involuntarios son simétricos y contralaterales a los voluntarios, como puede ser, por ejemplo, mover los dedos de una mano y que los mismos dedos de la otra también lo hagan. También son comunes las de la cara, como sonreír y, de forma involuntaria, inducir a contraer los músculos de los ojos, haciendo que la persona bizquee un poco al hacer la sonrisa.

Este tipo de movimientos indeseados son comunes en la infancia, y se pueden considerar un signo no patológico de que el sistema nervioso todavía se encuentra en desarrollo. No obstante, normalmente, a partir de los 10 a 12 años las sincinesias atribuidas al crecimiento normotípico empiezan a desaparecer.

Tipos de sincinesias

Existen diferentes tipos de sincinesias teniendo en cuenta dos criterios. Uno se refiere a la región del cuerpo afectada y tipo de movimiento, mientras que el otro hace referencia a si se tratan de sincinesias esperables en el desarrollo normal o si son el resultado de algún tipo de lesión neurológica.

Según la región implicada

En función de la región implicada, podemos hablar sobre tres tipos principales de sincinesia:

1. Sincinesia facial

Suele ser producida por parálisis en el nervio facial. También llamada parálisis de Bell o parálisis facial, se cree que detrás de este problema neurológico podría haber una causa viral.

El principal tipo de sincinesia que se da en esta condición es que al intentar sonreír o mover la boca, también se mueven músculos que no se desean activar, haciendo que cueste hablar, comer o tragar saliva.

2. Sincinesia muscular extraocular

Los seis músculos alrededor del ojo están inervados por tres pares craneales diferentes: abducens (VI par craneal), troclear (IV par craneal) y oculomotor (III par craneal).

Tras haber un traumatismo cerca del ojo, pueden haber fallos a la hora de activarse estos músculos, haciendo que se altere la retracción y la constricción de la pupila.

3. Sincinesia bimanual

La sincinesia bimanual se da cuando los miembros superiores, y en concreto las manos y los dedos, ejecutan exactamente el mismo tipo de movimiento, pese a que solo se quiere activar de forma voluntaria una mano.

A esto se le llama movimientos espejo de mano, y puede persistir a lo largo de la vida. Aunque no tienen por qué ser patológicos, sí que se pueden dar en condiciones graves como la enfermedad de Parkinson y el síndrome de Kallmann.

Según su grado de normalidad

Hay sincinesias que se deben a procesos fisiológicos normales, especialmente durante la infancia. No obstante, hay otros casos que se pueden considerar patológicos.

1. Sincinesias fisiológicas

Las sincinesias fisiológicas, especialmente en la infancia, son movimientos involuntarios totalmente normales y que no tienen por qué significar que se padece un problema neurológico.

Un ejemplo claro de este tipo de sincinesia sería la bimanual, observable cuando se está aprendiendo a tocar el piano incluso en edad adulta. Nos cuesta mucho disociar los movimientos de una mano con la otra, a no ser que se practique.

Otro ejemplo de sincinesia normal es el movimiento que hacemos con los brazos al andar. Mientras caminamos desplazamos el brazo derecho hacia adelante y, a la vez y de forma inconsciente, desplazamos el izquierdo hacia atrás.

2. Sincinesias patológicas

Son varias las sincinesias que se podrían considerar patológicas, asociadas a traumatismos y enfermedades neurológicas.

Por un lado tenemos las de imitación, que consisten en movimientos contralaterales simétricos e idénticos, en la que el miembro alterado se mueve imitando al miembro sano.

Por el otro lado, tenemos las sincinesias globales, en la que al intentar mover un solo grupo de músculos se activan otros, dificultando la vida diaria del afectado. Suele darse en enfermedades que causan hemiplejía.

Mecanismos

Se han propuesto tres mecanismos neurológicos para poder explicar la sincinesia.

Regeneración anómala de nervios

La hipótesis de la regeneración anómala de nervios es el mecanismo más aceptado para explicar las sincinesias. Esta hipótesis sostiene que, tras haber sufrido un traumatismo, los axones proyectan desde el núcleo facial hacia músculos periféricos equivocados.

Estas conexiones anómalas pueden inervar simultáneamente a diferentes subdivisiones del nervio facial. Esto hace que, al activarse estas vías, se estimulan músculos que no se desea activar de forma voluntaria.

Transmisión efáptica

Otra de las explicaciones que se han barajado para explicar la sincinesia es la de la transmisión efáptica. Básicamente, esta teoría sostiene que a veces se establecen contactos no sinápticos entre fibras nerviosas vecinas.

Cuando una de ellas recibe un impulso nervioso, este pasa también por las fibras vecinas al estar muy próximas las unas con las otras, haciendo que también se estimulen y, por lo tanto, se activen músculos que en principio no se quería activar.

Hiperexcitabilidad nuclear

La hipótesis de la hiperexcitabilidad nuclear sostiene que se puede producir degeneración axonal tras producirse una lesión.

La célula postsináptica que viene después de este axón lesionado, al no recibir estimulación nerviosa, va volviéndose cada vez más sensible a los neurotransmisores, como si se redujera su tolerancia hacia ellos. Como consecuencia, si los axones cercanos que no están dañados liberan neurotransmisores, esta célula privada de su axón original recibe la estimulación de las neuronas vecinas, enviando un impulso que no le corresponde.

¿Cómo se evalúan?

Para averiguar si hay sincinesias existen diferentes maniobras para explorar los movimientos, tanto voluntarios como involuntarios. Generalmente, consiste en hacerles hacer un movimiento voluntario en el que se involucre la motricidad fina, aunque también se requerirá explorar la motricidad gruesa.

Se puede pedir al paciente que maneje diferentes objetos o haga diferentes gestos con la cara y manos para ver si esos movimientos voluntarios se replican en otras regiones de la cara o en el lado ipsilateral del cuerpo.

Tratamiento

Como hemos comentado, las sincinesias no tienen por qué ser un problema patológico. Los niños las presentan como signo de su todavía inmaduro sistema nervioso, y también algunos adultos pueden presentar movimientos involuntarios que no son más que ligeras molestias en algunas de sus actividades diarias.

No obstante, sí que hay casos en los que se deben preocupar, especialmente si el grado de intromisión del movimiento involuntario es tan grande que dificulta mucho el día a día del afectado. A continuación veremos diferentes vías terapéuticas.

1. Entrenamiento facial

La idea detrás del entrenamiento facial es la de que las neuronas no son algo estático. Es decir, van creando nuevas proyecciones en función de los estímulos que reciban.

Para reducir la sincinesia, el entrenamiento facial le enseña al paciente técnicas para incrementar los movimientos deseados mientras se centra, también, en reducir los movimientos involuntarios.

Por ejemplo, si la boca siempre se mueve cuando el paciente pestañea voluntariamente, la técnica del entrenamiento fácil enseñará al afectado a cerrar lentamente los ojos mientras se centra activamente en mantener cerrada la boca mientras hace este movimiento.

2. Botox

La toxina botulínica se está usando para reducir las sincinesias. Originalmente se usó para reducir la hipercinesia tras haber padecido parálisis facial, pero se vio que podía ser útil para trabajar los movimientos involuntarios, pudiendo reducirse en apenas 3 días. 2 o 3 sesiones de botox pueden hacer que el movimiento involuntario desaparezca para siempre.

3. Cirugía

Entre los procedimientos quirúrgicos para tratar la sincinesia están la neurolisis y la miectomía selectiva. La neurolisis se ha mostrado efectiva en la reducción de la sincinesia pero solo de forma temporal y, lamentablemente, los síntomas pueden volver, a veces hasta incrementados.

En la miectomía selectiva se selecciona el músculo que ha presentado movimiento sincinésico y es extirpado o anulado. Es una técnica mucho más efectiva, pero tiene el problema de que se pueden dar complicaciones postoperatorias, incluyéndose problemas médicos como edemas, hematomas y equimosis.

Es por estos problemas que las intervenciones quirúrgicas para tratar la sincinesia apenas son recurridas.

Referencias bibliográficas:

  • Victor, M., Ropper, A. H., & Adams, R. D. (2001). Principles of neurology (Vol. 650). New York: McGraw-Hill.
  • Rodríguez-Ortiz MD, Mangas-Martínez S, Ortiz-Reyes MG, et al (2011). Rehabilitación de sincinesia y asimetría facial en pacientes con parálisis facial periférica con la técnica de biofeedback electromiográfico. Arch Neurocien. 16(2):69-74.