Desde la síntesis de los primeros antipsicóticos, los pacientes con esquizofrenia han visto cómo su calidad de vida ha aumentado considerablemente. No obstante, no todo es un camino de rosas. Los antipsicóticos, como cualquier psicofármaco, poseen efectos adversos de los que hay que curarse en salud. Un grupo de síntomas causados por el uso de antipsicóticos clásicos son los llamados síntomas extrapiramidales, que se caracterizan por afectar al movimiento del paciente.

Para evitar complicaciones, estos síntomas deben detectarse rápidamente y ser tratados cuanto antes. Repasemos brevemente qué son los síntomas extrapiramidales y cuáles son las causas que lo provocan.

¿Qué son los síntomas extrapiramidales?

Son un conjunto de síntomas producidos por el uso de psicofármacos que se manifiestan alterando la motricidad. No todos los pacientes muestran todos los síntomas extrapiramidales, bastan sólo algunos para tener la certeza de que lo que se sufre es un cuadro causado por los efectos adversos de los fármacos.

Aunque solían ser característicos de los pacientes psicóticos que tomaban antidepresivos, el desarrollo de fármacos cada vez más seguros y selectivos ha permitido que estos cuadros no sean tan frecuentes. En aquellos que tomaban antipsicóticos clásicos, la presencia de síntomas extrapiramidales ocurría hasta en un 75% de ellos, con la consiguiente merma de calidad de vida y el obstáculo que supone hacia la adherencia al tratamiento. Las mujeres mayores parecen ser la demográfica más proclive a sufrir síntomas extrapiramidales.

Sus tipos

Típicamente podemos dividir los síntomas extrapiramidales en cuatro grupos, todos ellos teniendo en común que afectan a la conducta motora del individuo. Los síntomas extrapiramidales más característicos son la acatisia, distonía, pseudoparkinsonismo y discinesia.

1. Acatisia

Tal vez el síntoma extrapiramidal más frecuente sea la acatisia. Se puede entender como una forma de inquietud motora imposible de detener. Los pacientes dicen no poder estarse del todo quietos, de forma que tampoco pueden dormir bien y su atención deja mucho que desear. Parece que estén nerviosos todo el rato, no dejan de balancearse, caminar a un lado y a otro, mover los pies y las manos, torsiones del cuello, etcétera.

Se trata de un síntoma muy incómodo y agotador para quien lo padece y puede ser violento para aquellos que rodean al paciente y desconocen el porqué de la inquietud, estigmatizando al paciente y aislándolo aún más.

2. Distonía

Los síntomas extrapiramidales incluyen también contracciones involuntarias de los músculos del cuello, tronco superior y de las extremidades. Casi como si se tratase de los tics característicos del Síndrome de Gilles de la Tourette o sus ecopraxias. La mayoría de distonías ocurren en la parte superior del cuerpo, sobre todo en la cara. 

Los pacientes hacen muecas extravagantes que acentúan aún más el comportamiento extraño causado por el resto de síntomas extrapiramidales. Las complicaciones de este síntoma llegan a causar problemas musculares como tortícolis o contracciones musculares crónicas.

3. Pseudoparkinsonismo

Este síntoma extrapiramidal simula los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero su aparición repentina deja clara cuál es su causa. Hablamos de temblores en los dedos, debilidad de la voz, desaparición del balanceo de los brazos al caminar debido a una gran rigidez muscular, etcétera.

Además puede acompañarse de bradipsiquia, esto es, un pensamiento enlentecido al pensar en situaciones que no deberían suponer un gran esfuerzo. Con el consumo continuado de antipsicóticos, el pseudoparkinsomismo se manifiesta también a través del síndrome del conejo, que son temblores de los labios y movimientos de mascado.

4. Discinesia tardía

Se trata de movimientos involuntarios de la musculatura, casi siempre facial. Al contrario que las distonías, las discinesias no ocurren por contracciones. Son movimientos relativamente complejos y estereotipados, como sacar o doblar la lengua, fruncir el ceño, hacer movimientos de succión, etcétera. Recibe el nombre de tardía ya que puede tardar meses o años en aparecer.

¿Cuál es su causa?

Los síntomas extrapiramidales ocurren cuando se toman psicofármacos que bloqueen los receptores de la dopamina D2. Los síntomas psicóticos positivos como alucinaciones o delirios ocurren debido a la sobreactivación de las rutas dopaminérgicas, de forma que los antipsicóticos tienen la tarea de bloquear los receptores en estas rutas y calmar las tormentas de dopamina que se generan.

De paso, bloquean también los receptores en los ganglios basales, alterando la motricidad de la persona y dando lugar a los síntomas extrapiramidales. No se trata del único mecanismo implicado, pues se sabe que tanto la serotonina como la noradrenalina y la acetilcolina también participan en la aparición de estos síntomas.

Por esto los antipsicóticos típicos, que inciden principalmente sobre los receptores D2 de dopamina son los principales causantes de los síntomas extrapiramidales. Este es uno de los motivos por los que urgió desarrollar los atípicos o antipsicóticos de segunda generación, que también incluyen acción serotoninérgica, causando este problema con mucha menos frecuencia.

¿Se tratan los síntomas extrapiramidales?

Más que tratar, lo que se hace es una retirada de los fármacos que la causan. Cuando el motivo son antipsicóticos típicos, hoy en día en desuso como tratamiento de base, lo que se hace es sustituirlos por algún atípico. En algunos casos la reducción de la dosis ya es suficiente para terminar rápidamente con los síntomas.

Cuando se quiere lidiar con reacciones agudas muy desagradables es posible administrar anticolinérgicos o antiparkinsonianos, que alivian el sufrimiento de forma muy rápida. Sin embargo, es necesario cuidar mucho la dosis ya que se trata de fármacos que pueden ser letales si uno sufre una sobredosis con ellos. Normalmente, para la prevención de los síntomas extrapiramidales basta con ir examinando su presencia o no mediante visitas ambulatorias al psiquiatra ya que es fácilmente solucionable.