En los países occidentales existe una fuerte tradición basada en la discriminación de las personas homosexuales. Esta característica cultural (que también aparece y ha aparecido en muchas otras sociedades) no solo se ha plasmado en leyes que discriminan a esta minoría, sino que también ha tenido un efecto en el modo de pensar de la mayoría.

De hecho, ni siquiera hoy resulta extraño que se criminalice y se discrimine a los homosexuales aprovechando para ello las excusas más descabelladas: desde la apelación a una supuesta "naturaleza humana" que casualmente coincide con la descripción de lo que uno mismo opina que debe ser el amor y la familia, hasta citas bíblicas interpretadas como a uno mismo le interesa, pasando por mitos sobre la homosexualidad que no están respaldadas por el consenso científico.

Abandonando la homofobia, paso a paso

En definitiva, la homofobia sigue siendo una realidad incluso en las sociedades más acomodadas y con mayor acceso a la formación universitaria. De hecho, muchas personas experimentan una especie de disonancia cognitiva al entender que no hay motivo para discriminar a los homosexuales y a la vez sorprenderse cayendo en creencias o pensamientos basados en la homofobia.

Pero todos los esquemas de pensamiento pueden ser modificados, y este también. Estas son algunas claves para dejar de ser homofóbico, basadas en los principios de la psicología cognitivo-conductual.

1. Plantéate la utilidad de tus esquemas mentales

Un esquema mental es el conjunto de ideas y creencias que actúa como matriz para interpretar la realidad. Es lo que hace, por ejemplo, que algunas personas relacionen el concepto de "sustancias químicas" con la tecnología, la contaminación y los alimentos procesados, y otros lo relacionen con prácticamente todo lo que existe (y que está compuesto por átomos y moléculas).

En el caso que nos ocupa, conviene plantearse en primer lugar si el esquema cognitivo que se está aplicando a la hora de pensar en la idea de la homosexualidad resulta útil para entender este concepto del mejor modo posible. Esto supone cuestionar si los estereotipos que se relacionaban con los homosexuales son en sí mismos indispensables para comprender a estas personas. A fin de cuentas, se puede ser homosexual sin cumplirlos

Supone cuestionar también la idea de que la homosexualidad es una ideología y a la vez una orientación sexual, algo que es lógicamente imposible. Muchas de las ideas utilizadas para defender la discriminación se basan en críticas a los colectivos ideologizados que están en contra de la homofobia, no a la homosexualidad en sí.

2. Plantéate el grado en el que crees en la igualdad

La idea de que todos los seres humanos son iguales implica creer que, a falta de argumentos muy sólidos basados en el consenso científico que indiquen lo contrario, todos los individuos deben gozar de exactamente los mismos derechos.

Así pues, una buena manera de realizar una reestructuración cognitiva de modo autónomo es reflexionar sobre los motivos por los que se cree que una minoría como la compuesta por las personas homosexuales no debería tener los mismos derechos que los demás. ¿Están bien fundamentadas esas creencias? ¿Hay consenso científico al respecto de los motivos por los que el trato hacia estas personas debería ser diferente en ciertos aspectos?

3. Anota los hábitos que alimentan la homofobia

Una persona es lo que piensa, pero también lo que hace. Es por eso que una manera de dejar de ser homofóbico es reflexionar sobre los hábitos y las rutas de pensamiento habituales que encajan con la homofobia mantenerse alerta para prevenir su aparición.

Por ejemplo, pensar en la homosexualidad como un insulto, o considerar que todos los miembros de esta minoría cumplen los estereotipos que algunas personas asocian al movimiento LGTB.

4. Aprende a argumentar ante comentarios homofóbicos

Realizar ingeniería inversa ante creencias homofóbicas de los demás es una buena manera de detectar sus fallos y sus grietas lógicas. Esto, además de ser muy útil para exteriorizar tu cambio de perspectiva, resulta muy estimulante intelectualmente, porque conlleva descubrir razonamientos nuevos que se abren a través de las viejas creencias que antes sostenías tú.