El modo en el que gestionamos nuestro modo de relacionarnos con los demás explica buena parte de nuestra capacidad para gozar de bienestar físico y mental. A fin de cuentas, somos una especie social, hemos evolucionado para estar en contacto con el resto de miembros de la humanidad, y buena parte de nuestros aprendizajes tienen que ver con saber convivir y comunicarnos con el resto.

Ahora bien, llegar a desenvolverse bien en las relaciones sociales no siempre es fácil. En la interacción con los demás hay muchos factores en juego, y uno de ellos tiene que ver con nuestra manera de encontrar un equilibrio entre lo que queremos expresar y lo que creemos que a los demás les gustaría escuchar por parte de nosotros. Quienes lo logran, consiguen comunicar de una manera en la que defienden sus derechos y opiniones a la vez que respetan a sus interlocutores al expresarlas. Quienes no lo logran, desarrollan problemas de asertividad. Veamos en qué consisten.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es, dicho de una manera resumida, la capacidad de expresar aquellas cosas que creemos importante poder decir, a la vez que empatizamos con el interlocutor y adaptamos nuestro lenguaje para no generar en él un malestar innecesario.

Eso significa que en la asertividad se tiene en cuenta tanto los intereses de uno mismo como los de quien escucha o lee lo que decimos. Por ello, es una de las aptitudes psicológicas para vivir en sociedad, ya que permite generar redes de ayuda mutua en las que los intereses de todos estén representados de una manera más o menos equilibrada.

Aprender a desarrollar habilidades sociales que incorporen una buena asertividad es básico para poder desenvolverse bien en las relaciones sociales, tanto en la vida personal como en el trabajo. A continuación veremos por qué.

¿Cómo saber si tengo problemas de asertividad? 6 señales de alerta

Mucha gente tiene problemas de manera frecuente a causa de un mal manejo de la asertividad. De estos, muchos son conscientes de lo que les pasa y buscan ayuda profesional en psicoterapia, un contexto en el que es posible entrenar habilidades sociales; sin embargo, un porcentaje muy grande de estas personas o no son conscientes del origen de su malestar al interactuar con el resto, o bien asumen que es inevitable caer siempre en esos errores.

Para tomar consciencia acerca de lo que implica experimentar problemas de asertividad, presta atención a este listado de señales que denotan que los estás sufriendo en tu día a día.

1. Prefieres esperar horas o incluso días antes de decir algo que crees que no gustará

Si este comportamiento es sistemático y se repite de manera relativamente frecuente, es muy probable que tengas una falta de asertividad problemática.

2. Creas problemas por no comunicar hechos incómodos o errores que has cometido

Esta “estrategia” de la huida hacia adelante es muy habitual en quienes tienen problemas de asertividad, y son un ejemplo de comportamiento de auto-sabotaje. Solo sirven para hacer que se vayan acumulando los contratiempos a resolver, y para empeorar las relaciones por no hablar cuando tocaba hacerlo.

3. Aparece una tendencia a la conformidad

Las personas con falta de asertividad asumen un rol pasivo en la comunicación, dejando que sean los demás quienes tomen las decisiones o quienes expresen las ideas más importantes.

4. Surge la necesidad de cambiar de planes por no hacer respetar los propios intereses

Otra de las señales de que alguien tiene problemas de asertividad la encontramos en la tendencia a dar por buenas situaciones incompatibles con sus planes, sin siquiera intentar generar alternativas o hablarlo con los demás para buscar una situación que encaje mejor con los intereses de todos.

5. Estilo de confrontación pasivo-agresivo

Incluso cuando las personas con falta de asertividad expresan su enfado, lo hacen sin confrontar directamente ni hablar con claridad de aquello que les ha molestado, y se pliegan a la situación que ha causado ese malestar. Como máximo, expresarán de manera ambigua su estado emocional de hastío o disgusto, y poco más.

6. A menudo, lo que dices resulta hiriente de manera involuntaria

No hay que olvidar que no todos los problemas de asertividad se dan por no atreverse a contrariar a la otra persona; también puede ocurrir todo lo contrario, que apenas pensemos en cómo se puede tomar lo que decimos. Cuando esto ocurre, la comunicación queda alterada tanto por el impacto emocional negativo de lo que hemos dicho, como por nuestros intentos de “arreglar” la situación incómoda que hemos causado, que interrumpen el flujo de la comunicación.

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Referencias bibliográficas:

  • Castanyer, O. (2003). La asertividad: expresión de una sana autoestima. Bilbao: Descleé de Brouwer.
  • Kelly, J. (2015). Entrenamiento en Habilidades Sociales. Bilbao: Desclée de Brouwer.