A este investigador le debemos algunos de los tratamientos contra la ansiedad más usados. Wikipedia Commons

El impacto que Joseph Wolpe ha generado en la terapia conductual ha sido estable y persistente. Su dedicación al mundo de la psicología perduró hasta casi pocos meses antes de su muerte, cuando aún se encontraba realizando conferencias alrededor de todo el mundo.

Tanto la psicología como la psiquiatría le debe a este prolífico psiquiatra el conocimiento y éxito actual de las intervenciones y tratamientos de cualquier tipo de fobia desde el punto de vista cognitivo-conductual.

A continuación daremos un breve repaso a la vida de este investigador mediante una biografía de Joseph Wolpe.

¿Quién fue Joseph Wolpe? Breve biografía

Célebre psiquiatra de origen sudafricano, Joseph Wolpe consiguió posicionarse como una de las personalidades más influyentes de la terapia comportamental.

Nacido en Sudáfrica en 1915, Wolpe vivió su época académica en la Universidad de Witwatersrand. Posteriormente recibió la beca Ford Fellowship para realizar estudios predoctorales, la cual le otorgó la posibilidad de mudarse durante un año a la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, donde pudo realizar sus estudios en psicología dentro del Centro de Ciencias del Comportamiento.

Tras ese año en la Universidad de Standford, Wolpe volvió a Sudáfrica. Sin embargo, en el año 1960, volvería a Estados Unidos tras aceptar un puesto de trabajo en la Universidad de Virginia, quedándose allí de ya de forma permanente.

Tras cinco años en dicha institución, Wolpe aceptó un cargo en la Universidad de Temple, en Filadelfia, institución en la que permanecería hasta 1988.

Su implicación en el estudio de la ansiedad

Un hito que marcó para siempre la vida de Wolpe, y lo influyó en sus posteriores trabajos fue su alistamiento como oficial médico en el ejército de Sudáfrica. La motivación principal de Wolpe al alistarse era la de tratar a los soldados que, tras volver de alguna batalla, padecían lo que por aquel entonces se denominaba “neurosis de guerra”. Actualmente, esta aflicción es conocida como Trastorno de estrés postraumático.

En aquel entonces, la intervención que se realizaba a los soldados se basaba en la administración de un tipo de suero conocido como “suero de la verdad”, bajo la creencia de que hablar abiertamente sobre las experiencias traumáticas curaba este tipo de neurosis. No obstante, el tratamiento raramente resultaba efectivo.

Este fracaso en los resultados fue lo que hizo que Wolpe, acérrimo adepto de Sigmund Freud y de las teorías psicoanalíticas, cuestionara este tipo de intervenciones y comenzara a investigar otras opciones de tratamiento.

Este cambio en el rumbo de sus intereses como profesional de la salud mental lo llevaron a desarrollar sus trabajos dentro del campo de la psicología comportamental. Sus técnicas recíprocas de inhibición, concretamente la desensibilización sistemática, fueron las que le valieron un puesto de honor dentro de los libros de historia de la psicología.

Joseph Wolpe falleció en la ciudad de Los Ángeles en el año 1997, a la edad de 82 años.

Aportaciones de Wolpe a la psicología

Como se menciona anteriormente, el salto de Wolpe desde la psicología analítica a los paradigmas más cognitivos-comportamentales, hizo que éste introdujera grandes cambios y aportaciones en esta área.

De ellas, las más importantes son las técnicas recíprocas de inhibición, y la famosa desensibilización sistemática (DS). Al repasar la vida y obra de Joseph Wolpe es indispensable conocer este tipo de recursos terapéuticos, una de sus principales contribuciones a la salud mental.

Técnicas recíprocas de inhibición

En su afán por conseguir intervenciones y tratamientos más efectivos para las afecciones psiquiátricas, concretamente para el tratamiento de la ansiedad; Wolpe desarrolló sus técnicas de inhibición recíproca, las cuales se basaban en el entrenamiento de la asertividad.

La idea de Wolpe de inhibición recíproca, se basaba en generar en los pacientes sentimientos o respuestas que fueran incompatibles con la sensación de ansiedad, y así reducir los niveles de esta.

En el inicio de sus investigaciones Wolpe utilizó gatos a los que ofrecía comida mientras presentaba un estímulos de miedo condicionado, utilizando el acto de comer como una forma de inhibir la respuesta de ansiedad.

Tras conseguir resultados exitosos con gatos, Wolpe utilizó la inhibición recíproca en sus clientes en forma de entrenamiento en asertividad. La hipótesis del psiquiatra era que una persona no es capaz de ser agresiva, o de experimentar sentimientos de irritación o ira, al mismo tiempo que sentimientos o conductas asertivas.

Estos entrenamientos en asertividad demostraron ser especialmente útiles para pacientes que presentaban síntomas de ansiedad antes situaciones sociales o algún tipo de fobia social. No obstante, estas intervenciones carecían de resultados positivos ante otro tipo de fobias.

A raíz de este fallo en la mejora del resto de fobias, Wolpe desarrolló su protocolo de intervención más conocido en psicología, la desensibilización sistemática (DS). Según la cual, cuando un paciente se enfrenta directamente a sus miedos pueden generarse sentimientos de frustración extremos, por lo que la mejor manera de superarlos era exponerse gradualmente.

Desensibilización sistemática

Wolpe desarrolló y perfeccionó un protocolo de actuación para el tratamiento de las fobias al que denominó Desensibilización Sistemática (DS).

La desensibilización sistemática consiste en presentar al paciente, de forma gradual, una serie de imágenes o contextos a los que este pueda sentir algún tipo de fobia, mientras que este realiza una serie de ejercicios de relajación.

La idea principal de Wolp, es que ninguna persona se puede sentir relajado y ansioso al mismo tiempo, por lo que la relajación inhibiría las sensaciones de ansiedad o miedo que el paciente experimente hacia cualquier objeto o situación.

Existen tres pasos o etapas dentro de este protocolo, los cuales deben llevarse a cabo después de que el clínico realice una formulación del caso exhaustiva, o lo que Wolpe denominó “análisis del comportamiento”.

Estos pasos dentro de la desensibilización sistemática son:

1. Primer paso: entrenamiento en técnicas de relajación

Wolpe acogió el modelo de relajación muscular propuesto por Jacobson, modificándolo para que este fuera algo más corto y eficaz.

En esta primera etapa el profesional debe enseñar al pacientes las técnicas de relajación para que, posteriormente, este las pueda llevar a cabo en los siguientes pasos del tratamiento.

2. Segundo paso: crear una jerarquía de ansiedades

Durante esta segunda etapa, terapeuta y paciente elaboran una lista con una serie de situaciones o contextos que generan sensaciones de ansiedad en la persona, en cualquiera de sus formas.

A continuación, se jerarquizan u ordenan comenzando con las de menor grado de ansiedad o estrés hasta llegar a la que más sensación de pavor provoca en el paciente.

3. Tercer paso: desensibilización sistemática

La siguiente y última etapa consiste en que el paciente ponga en práctica los ejercicios de relajación aprendidos en la primera, consiguiendo que este se relaje por completo. Mientras tanto el clínico irá mostrando o relatando las diferentes imágenes extraídas del paso anterior, empezando con las de menor grado de ansiedad.

Según sea la reacción del paciente, este pasará a la siguiente imágen de mayor grado o se repetirá el proceso hasta que los niveles de ansiedad hayan disminuido.

A pesar de los posibles fallos que surjan durante el proceso, como que el orden de las imágenes no sea el adecuado o que el paciente no logre relajarse, la desensibilización sistemática ha demostrado ser una de las intervenciones más exitosas en cuanto al tratamiento de las fobias se refiere.