El duelo psicológico es una de las alteraciones emocionales más habituales en las que se trabaja a lo largo de los procesos de psicoterapia. Si bien es cierto que sentir un gran dolor al perder a un ser querido es algo normal y no constituye en sí un trastorno psicológico, también es verdad que en ocasiones puede llegar a durar demasiado o a dar paso a una sensación de que las circunstancias superan a la persona.

Aquí nos centraremos en esos casos en los que la situación de pérdida desborda emocionalmente a quien la sufre, y veremos cuáles son los factores que pueden dar paso a que el duelo se complique hasta el punto de necesitar ayuda profesional.

¿Qué es el duelo psicológico?

Entendemos por duelo psicológico el fenómeno que se da cuando una pérdida produce una alteración emocional significativa en una persona, debido al vínculo emocional que la unía con aquello que ya no está.

Normalmente, los casos más relevantes y dolorosos de duelo psicológico se producen tras la muerte de un ser querido, aunque técnicamente también pueden darse al perder otros elementos importantes para uno mismo: un hogar, un trabajo, o incluso una parte del cuerpo, por ejemplo. En todo caso, aquí vamos a centrarnos en el que se produce al perder a un ser querido.

Tal y como su nombre indica, el duelo psicológico es el proceso de duelo tal y como es experimentado por las personas, más allá de los fenómenos culturales y antropológicos de expresión de la pérdida, los cuales son fáciles de observar (rituales, cambios en las prendas a llevar, etc.).

Así, el duelo psicológico es el que se lleva por dentro y se expresa sutilmente a través de las acciones de los individuos, siendo único en cada persona. Sin embargo, en el contexto de la psicología, muchas veces se usa simplemente el término “duelo” para referirse a este fenómeno, dado el contexto desde el que se habla.

Sufrir a causa del duelo es normal, y forma parte de la experiencia de la pérdida. Sin embargo, hay casos en los que este malestar alcanza un grado de intensidad demasiado elevado, o da pie a la aparición de otros problemas psicológicos significativos, y dura demasiado; en estos casos se produce lo que llamamos “duelo complicado”, una alteración emocional que es motivo para acudir a psicoterapia y que muchas veces está relacionado con la consolidación de un trauma.

Es importante no dejar que el problema se cronifique, dado que en estos casos se da pie a que los recuerdos relativos a la situación de pérdida creen una maca emocional muy profunda y dolorosa en nuestra mente, proclive a hacérnoslo pasar mal de manera frecuente al no ser capaces de revivir esos recuerdos de manera normal, desde la perspectiva de alguien que ya superó la situación.

Por suerte, tanto en los casos en los que el duelo complicado está empezando a producirse como en aquellos en los que ya se ha consolidado, es posible lograr una gestión emocional correcta de todo ello si se dispone de ayuda psicológica profesional.

5 elementos que facilitan la aparición del duelo complicado

Estos son algunos de los factores que hacen aumentar el riesgo de que el duelo por pérdida de seres queridos se complique dando paso a un problema psicológico.

Eso sí, hay que tener en cuenta que se trata tan solo de un aumento de probabilidades, y que ninguno de estos elementos es, por sí solo, la causa de un duelo psicológico persistente o demasiado doloroso. Además, existen casos en los que no se cumple ninguno de estos criterios y a pesar de ello aparece el duelo complicado, necesitando ayuda profesional.

1. Presencia de alteraciones psicológicas previas

Si la persona ya había desarrollado trastornos psicológicos antes y estos no han remitido o no han sido tratados, la combinación de este fenómeno con la aparición del duelo puede dar paso a que se genere una nueva complicación emocional. Son especialmente relevantes la presencia de psicopatologías como la depresión mayor y el estrés postraumático.

2. La muerte de un niño o niña

Si la persona que ha muerto era menor, especialmente si se trata de un hijo o hija de quien experimenta el duelo, aumentan mucho las probabilidades de que se produzca una forma de duelo problemático.

3. La muerte se ha producido en un evento catastrófico o de un modo muy repentino

Cuando la pérdida se ha producido en una situación de violencia, es más fácil que el duelo se complique.

En menor medida, si la muerte ha ocurrido de una manera muy inesperada, también aumentan las probabilidades de que, durante un largo periodo, la persona sienta que la situación la desborda. Esto es así porque en casos en los que ya existían sospechas de que en poco tiempo se produjese un fallecimiento (por ejemplo, en casos de enfermedad severa diagnosticada), la persona tiene más tiempo para prepararse para esta pérdida.

4. Alteraciones asociados al estrés o a la ansiedad

La sensación de desbordamiento emocional producido por el duelo puede volverse prácticamente insoportable si ya de por sí la persona se venía enfrentando a un presente lleno de presiones y “frentes en los que luchar”, como por ejemplo una situación laboral delicada, falta de dinero, etc.

5. Aislamiento y falta de apoyo social

Las personas que pasan el duelo en una situación de aislamiento social, especialmente cuando es una soledad percibida como tal por uno mismo, tienen menos recursos para afrontar esta experiencia, y es más probable que presenten problemas en la gestión emocional del duelo.

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Referencias bibliográficas:

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