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¿Cómo se trabaja con la fobia a volar en psicoterapia?

Veamos las técnicas y procedimientos que se usan al trabajar con casos de fobia a volar en terapia.

Cómo se trabaja con la fobia a volar en psicoterapia

La fobia a volar es una de las fobias específicas más comunes, pero por fortuna, responde muy bien al tratamiento psicológico.

En este artículo veremos en qué consiste a grandes rasgos el proceso de trabajo en psicoterapia con pacientes con fobia a volar, teniendo en cuenta que el tratamiento es siempre personalizado y varía dependiendo de las necesidades de cada persona.

¿Qué es la fobia a volar?

La fobia a volar es un tipo de fobia específica, categoría de psicopatologías que a su vez está englobada en los trastornos de ansiedad. Por tanto, se definirá con los mismos criterios que estas alteraciones psicológicas y ante ella se utilizarán tratamientos similares adaptados al tipo concreto de fobia.

En rasgo o criterio característico de toda fobia específica es el miedo o ansiedad desproporcionada que aparece ante un estímulo, generando un gran malestar y necesidad de evitarlo. Así pues, la fobia a volar comportará un miedo muy intenso ante la situación de volar que afectará a la funcionalidad del paciente, es decir, le repercutirá negativamente en distintas áreas de su vida con demasiada frecuencia.

¿Cómo se detectan los casos de personas que sufren esta fobia?

El diagnóstico de la fobia específica solo puede ser llevado a cabo por profesionales de la salud mental; así, antes del trabajo levado a cabo en terapia, hay una fase de reconocimiento de los síntomas e identificación de la psicopatología subyacente.

La quinta edición del manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psicología (DSM 5) indica que para poder diagnosticar la fobia específica se cumplan una serie de criterios. El primer criterio definitorio señala que la fobia se relaciona con un miedo o ansiedad intenso por un objeto o situación específica, como por ejemplo estar dentro de un avió; el segundo criterio que tiene que cumplirse es que el objeto o la situación fóbica casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata, es decir se presenta justo en el momento que aparece el estímulo.

Asimismo, otro criterio que también cumple toda fobia es que la ansiedad sea desproporcionada en relación con el peligro real que genera el objeto o la situación específica (en el caso de la fobia a volar, las aeronaves que se utilizan hoy en día son muy seguras); el cuarto punto es la tendencia a evitar el objeto o situación fóbica, o el hecho de que si se soporta es con gran malestar.

El siguiente criterio nos remarca que el miedo, la ansiedad o evitación causa un malestar y una disfunción de la calidad de vida en las áreas importantes del día a día, como la vida social y laboral.

Por último, es necesario que ese patrón de aparición del miedo, la ansiedad y evitación dure un mínimo de 6 meses.

Fobia a volar

También es necesario hacer un diagnóstico diferencial y comprobar que la ansiedad no se explica mejor por otro trastorno psicológico como el trastorno de pánico, el de agorafobia, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, el trastorno de estrés postraumático, el de ansiedad por separación o la ansiedad social, entre otros.

De este modo, conociendo las características principales que deben cumplir las fobias específicas, se puede decir que la fobia a volar cumple los criterios definitorios de la fobia ante estímulo específico causado por la experiencia o expectativa de volar en aviones, helicópteros, etc.

Dentro de los tipos de fobia específica, la que hace emerger sus síntomas ante la situación de volar en una aeronave se clasifica dentro de la categoría de fobia de tipo situacional; es decir, la ansiedad y el miedo aparecen ante situaciones concretas, siendo este tipo de fobia el que normalmente se presenta de forma más tardía en la franja de edad que va de los 13 a los 22 años.

¿Qué se hace ante la fobia a volar en psicoterapia?

Con el propósito de tratar las fobias específicas se han utilizado distintos tratamientos de diversa eficacia, y también se han diseñado intervenciones específicas y concretas para afrontar y gestionar los síntomas de la fobia a volar.

Las técnicas que han mostrado ser más útiles y eficaces para cualquier fobia son las conductuales y las cognitivas; en especial, será fundamental la realización de ejercicios de exposición al estímulo fóbico para poder superar y afrontar la ansiedad que le comporta.

Esto implica, entre otras cosas, hacer que la persona se vaya “exponiendo” al estímulo fóbico de manera gradual y yendo de lo más fácil a lo más difícil, resistiendo las ganas de retirarse y evitar esta clase de experiencias. Para ello, se puede trabajar con ejercicios de imaginación (previo entrenamiento en la habilidad para imaginar vívidamente), con recursos de realidad virtual que ofrecen simulaciones del interior de un avión, o usando aeronaves de verdad.

Del mismo modo, se utilizarán unos componentes y formas de tratamiento adaptadas a la fobia a volar de manera específica. Así pues, para la fobia a volar se ha utilizado un tipo de programas de tratamiento que incluyen los siguientes elementos.

1. Psicoeducación

En primer lugar se realiza una fase de psicoeducación, que tiene como objetivo informar al paciente acerca de la naturaleza del trastorno que ha desarrollado, ayudándole a desprenderse de ideas preconcebidas y creencias erróneas que podrían dificultar su la mejora de su calidad de vida.

Se explica al paciente en qué consisten y cómo afectan las fobias y la ansiedad, para que así comprenda mejor qué le ocurre, y se le da también información sobre los aviones y cómo estos funcionan, haciendo referencia a la seguridad de estos y a la probabilidad de que se produzca un accidente comparándolo con otros medios de transporte.

2. Intervención sobre los procesos cognitivos

Otro componente utilizado se centra en tratar las posibles alteraciones cognitivas que puedan darse en el paciente, es decir, las creencias irracionales o no verdaderas que pueda presentar el sujeto.

Con este fin utilizaremos la técnica de reestructuración cognitiva, que consiste en identificar esas creencias irracionales o negativas relacionadas con los aviones y el acto de subirse a uno que surgen en el paciente, y que le genera gran malestar emocional y frustración.

Este proceso consiste en plantear preguntas y presentar temas que permitan confrontar y cambiar estas ideas perjudiciales, dejado que sea el propio paciente quien se cuestione sus creencias una vez se le ha presentado una determinada información o se le ha hecho combinar dos o más conceptos. Se trata de una intervención inspirada en el método socrático.

3. Entrenamiento en técnicas de relajación

Seguidamente, se procede con la enseñanza de la respiración controlada y/o de técnicas de relajación. Así se ayuda a que el sujeto logre controlar su respiración relajando los músculos abdominales, contrayendo el diafragma y relajando los músculos intercostales.

A través del control consciente de ciertos procesos unidos al aspecto fisiológico del individuo, se le ayuda a dejar que el estado de ansiedad se vaya extinguiendo, ya que este se asocia a un estado de hiper-activación nerviosa y muscular.

4. Ejercicios de exposición

Como hemos visto, en la psicoterapia aplicada a los casos de fobia a volar es necesario que la persona aprenda a afrontar su miedo sin ceder constantemente “a lo que le pide el cuerpo” ante la aparición del estímulo fóbico, por lo que deberá renunciar a evitar o huir ante estas experiencias. Para facilitarle este proceso, se han desarrollado técnicas de exposición usadas en psicoterapia, que están pensadas para que el paciente no se frustre ni haga mayor su miedo al fracasar una vez tras otra al intentar vencer a la ansiedad.

Para ello, los psicólogos damos una serie de indicaciones sobre cómo gestionar la ansiedad (relacionadas con aceptar provisionalmente un cierto nivel de malestar sin intentar eliminarlo por completo y mantenerlo “alejado de la mente”) y con una curva de dificultad ascendente y adaptada al grado en el que la persona es capaz de resistirse ante el estímulo fóbico en cada fase de la terapia.

Por ejemplo, se puede empezar con una exposición en imaginación, es decir, sin el estímulo fóbico real (nos podemos servir tanto de un programa de ordenador como de realidad virtual, o de ejercicios de imaginación) para pasar luego a estímulos reales.

  • Álvarez, M. y Santos, JL. (2018) Manual CEDE de preparación PIR: Psicología Clínica Vol.1. CEDE: 5ªEdición.
  • American Psychiatric Association (2013) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (quinta edición). Masson: Barcelona.

Psicólogo

Almería

Ignacio García Vicente es Psicólogo General Sanitario y terapeuta experto en terapias contextuales y terapia cognitivo-conductual. En su consultorio de Almería capital trabaja con adultos y adolescentes con problemas como las adicciones, las fobias, la depresión, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo y otras alteraciones comunes. También realiza terapia familiar y de pareja.

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