En ocasiones, por diversas razones, nuestros sentidos no funcionan como deberían, y el sentido del gusto no es una excepción.

En esta ocasión vamos a descubrir en qué consiste la cacogeusia, una alteración de este sentido que presenta una peculiar sintomatología. Veremos también cómo puede surgir y cómo desaparece.

¿Qué es la cacogeusia?

La cacogeusia es una disfunción en el sentido del gusto por la cual todos los sabores se perciben como desagradables mientras dura el efecto de esta alteración. Las personas que sufren de este trastorno describen los sabores percibidos como de tipo amargo o metálico. Lógicamente, para poder hablar de cacogeusia, el paciente ha de percibir este mal sabor ante todos los estímulos y no solo ante aquellos que tienen un sabor desagradable de por sí.

Cuando se sufre de cacogeusia, la percepción de un sabor desagradable es una cuestión subjetiva de la persona, no tiene nada que ver con los alimentos que está ingiriendo ni con la higiene bucodental. Es decir, el problema estaría en el procesado de los datos que se están recibiendo, ya que a nivel interno se estarían percibiendo como sabores muy repulsivos cuando en realidad no lo serían, o no tendrían por qué serlo.

En cuanto a la duración de esta alteración, depende de las causas y del individuo, pero según los diferentes casos que se han analizado, se considera que los efectos de la cacogeusia podrían prolongarse en el tiempo desde tan solo 1 hora, hasta casos de incluso 14 días, desapareciendo espontáneamente en la mayoría de los casos.

Posibles causas

La cacogeusia no es la única alteración del sentido del gusto que podemos sufrir. Existen otras, como la disgeusia, que consiste en percibir un sabor diferente al que debería proporcionar el estímulo, sin que resulte necesariamente desagradable.

También encontraríamos la hipogeusia, que se refiere a la disminución en la capacidad de percibir sabores, o bien la ageusia, que sería la pérdida por completo de dicha capacidad, por lo que en ese caso la persona carecería de sentido del gusto.

Tanto para la cacogeusia como para el resto de estas disfunciones del gusto puede haber una serie de causas muy variadas. Vamos a descubrir algunas de las más frecuentes.

1. Ingesta de alimentos

Una de las vías por las que se puede generar la cacogeusia sería a través de determinados alimentos que afectarían especialmente al paciente por las características de su organismo. Por ejemplo, las personas que sufran de neoplasia podrían tener más predisposición a sufrir un cambio en el sentido del gusto a través de comidas de tipo salado o amargo.

Otros estudios sugieren que personas de avanzada edad también podrían ver alterada su percepción de los sabores por consumir comidas muy calientes, que contengan grasas, o incluso por el hecho de haber estado almacenadas en envases herméticos.

2. Consumo de tóxicos

Otras sustancias que podrían modificar nuestra capacidad para detectar los sabores serían diferentes elementos tóxicos, como pueden ser el alcohol, el tabaco y drogas químicas. Todas estas sustancias podrían afectar a la manera en que nuestro cerebro analiza la información procedente de las papilas gustativas, dando lugar a interpretaciones sesgadas de los sabores captados.

3. Daños neurológicos

También se puede adquirir una cacogeusia a través de una lesión neurológica, que podría tener un origen muy diverso, desde un tumor cerebral, una infección que afecte a los tejidos del sistema nervioso, o un accidente cerebrovascular, como un ictus, hasta uns enfermedad degenerativa que esté destruyendo redes neuronales implicadas en la detección o procesado de las sensaciones gustativas.

4. Cambios hormonales

Las homonas tienen efectos muy poderosos en nuestro organismo, y algunos procesos como el embarazo o bien algunas enfermedades como el hipotiroidismo o la diabetes, pueden desencadenar una inestabilidad endocrinológica que afecte a múltiples aspectos de nuestro metabolismo, algunos de los cuales podrían afectar al gusto y provocar por tanto una disfunción como puede ser la cacogeusia.

5. Infecciones

Otra de las formas por las que el organismo de un individuo puede sufrir una alteración que trastoque la manera en la que analiza el sabor de los alimentos podría ser a través de una infección bacteriana, por ejemplo, la que provoca la Helicobacter pylori.

Dicha infección podría afectar a alguno de los puntos implicados en el sentido del gusto, desde la recepción de los datos hasta su análisis, haciendo que la percepción sea diferente de la que debería en condiciones normales.

6. Trastornos psicológicos

La cacogeusia no necesariamente tiene que estar provocada por un factor físico, sino que también puede provenir de una dolencia psicológica. Es el caso de trastornos tan comunes como la ansiedad o la depresión, que podrían generar, en casos determinados, alteraciones en la captación del sabor.

7. Afecciones bucales

Como es lógico, al ser la boca la vía de entrada de los alimentos y donde se encuentra la lengua con sus papilas gustativas, los receptores del sabor, es lógico plantear que una afección en toda esta área podría también generar problemas para saborear correctamente los elementos deglutidos.

Estas causas pueden ser muy diversas, desde una quemadura o un traumatismo en la boca y/o en la lengua, el hecho de llevar dentadura postiza, procesos inflamatorios causados por una infección, como es la glositis, o algunos tratamientos médicos que impliquen radioterapia o medicina nuclear.

Algunas enfermedades autoinmunes, como es el caso del síndrome de Sjögren, por el cual se deja de segregar saliva (entre otros síntomas), también pueden ser una causa de la aparición de la cacogeusia o bien de otro trastorno del sabor.

8. Déficits nutricionales

También es posible contraer trastornos del sabor a causa de carencias de ciertos nutrientes o enfermedades que provoquen este efecto. Por ejemplo, dolencias que afecten al hígado o a los riñones podrían conllevar una dificultad en la detección de los sabores.

Igualmente, la falta de zinc o de algunas vitaminas, esenciales para el buen funcionamiento del organismo, también podrían aparejar una de esas deficiencias del gusto, como es la cacogeusia.

9. Uso de fármacos

Y, por último, en el listado de posibles causas para la generación de anomalías del sentido del gusto, encontraríamos la utilización de determinados compuestos farmacológicos, de índole muy diversa. En este sentido, podrían afectar, por ejemplo, los medicamentos contra la depresión, también los relajantes musculares, aquellos con efecto diurético o los bloqueadores de los canales de calcio.

También entrarían en esta lista aquellos fármacos cuyo efecto es inhibir la enzima que convierte la angiotensina, medicamentos contra el alcoholismo, como el disulfiram, antidiabéticos como la metformina, compuestos para tratar alergias, como la loratadina, o aquellos diseñados para eliminar parásitos, como el metronidazol.

Síndrome de la boca de pino

Dentro de la casuística de la cacogeusia, el caso más popular es el del llamado síndrome de la boca de pino. En este caso, la alteración del sentido del gusto estaría provocado por un alimento muy concreto: los piñones. De ahí la nomenclatura que toma esta patología. Algunos sujetos la han desarrollado al ingerir platos que incluyen los piñones entre sus ingredientes, como puede ser, por ejemplo, la salsa pesto.

Las personas que se ven afectadas por el síndrome de la boca de pino refieren que, tras comer piñones, normalmente al día siguiente o a los dos días de la ingesta, comienzan a percibir un constante amargor en la boca y un sabor de tipo metálico. Al ingerir otros alimentos, esta sensación se acentúa, con el consiguiente desagrado de la persona que lo sufre.

Por ello no es raro que uno de los efectos asociados es que descienda la sensación de apetito, pues cualquier comida se torna repulsiva automáticamente al llevar asociada una sensación de mal sabor, por muy bueno que sea el alimento, objetivamente.

El síndrome de la boca de pino es una cacogeusia de origen incierto. Es decir, se sabe que lo provoca el consumo de piñones en determinadas personas y circunstancias, pero no se comporta como otro tipo de alergias alimentarias, pues sus efectos son diferentes y muy concretos, afectando únicamente a la percepción del sabor.

La parte buena es que los efectos remiten espontáneamente, pudiendo alargarse entre pocos días hasta un máximo de dos semanas según los casos que se han documentado. El síndrome de la boca de pino se puede desarrollar desde los tres años de edad, e igualmente puede desaparecer en cualquier momento de la vida y no volverse a presentar.

Conclusión

Tras un recorrido general por las características de la cacogeusia y la gran variedad de posibles causas por las que se puede llegar a sufrir de esta dolencia, hemos conocido un caso concreto de esta patología, el llamado síndrome de la boca de pino, cuyas características son aún más peculiares, si cabe. Lo que está claro es que se trata de un trastorno sobre el que aún queda mucho por investigar para conocerlo en profundidad.

Referencias bibliográficas:

  • Munk, M.D. (2010). “Pine Mouth” Syndrome: Cacogeusia Following Ingestion of Pine Nuts (Genus: Pinus). An Emerging Problem? Journal of Medical Toxicology. Springer.
  • Hampton, R.L., Scully, C., Gandhi, S., Raber-Durlacher, J. (2013). Cacogeusia following pine nut ingestion: a six patient case series. British Journal of Oral and Maxillofacial Surgery. Elsevier.
  • Hart, H.H. (1938). Bad taste (cacogeusia). Archives of Neurology & Psychiatry.