El conjunto de terapias que conocemos como “psicoanálisis” se ha ramificado enormemente desde que Freud creara su célebre cura tipo psicoanalítica, que muchas personas aún conciben erróneamente como arquetipo de la psicología clínica.

En este artículo analizaremos las bases teóricas, las corrientes y las técnicas principales de la terapia psicodinámica, un grupo de intervenciones basadas en las aportaciones de autores que desarrollaron y cuestionaron el psicoanálisis freudiano para maximizar la utilidad de sus herramientas.

¿Qué es la terapia psicodinámica?

Las terapias psicodinámicas, también conocidas como psicoterapias psicodinámicas, son enfoques terapéuticos que se basan en las aportaciones teóricas del psicoanálisis clásico, representado por Sigmund Freud, y/o de sus desarrollos más recientes.

Aunque ambas corrientes tienen un anclaje conceptual muy cercano, la terapia psicodinámica se diferencia de la cura tipo psicoanalítica en varios aspectos clave. Entre estos destacan la mayor brevedad de las intervenciones, la menor intensividad del tratamiento, la multiplicidad de focos terapéuticos y el relativo énfasis en la validación científica.

Resulta complicado establecer de forma clara los límites entre las terapias psicodinámicas y otras intervenciones enmarcadas en el psicoanálisis, puesto que existe un gran número de terapias distintas; no obstante, los criterios anteriores se suelen utilizar como indicadores de la proximidad de un tratamiento con el constructo “terapia psicodinámica”.

Bases teóricas

Como el resto de sus desarrollos, las terapias psicodinámicas comparten el foco del psicoanálisis clásico en la importancia de los procesos inconscientes para la conducta, los pensamientos y las emociones. Dado que se conciben las variables inconscientes como determinantes fundamentales del comportamiento, el tratamiento debe centrarse en éstas.

Los síntomas de neurosis, foco histórico del psicoanálisis, son entendidos desde estas orientaciones como “soluciones de compromiso” al conflicto entre los impulsos inconscientes y las autoexigencias morales, a las que Freud otorgó el nombre metafórico “Superyó”.

Otro aspecto central de la teoría psicoanalítica es el hecho de que la personalidad se forma durante la infancia en función de cómo se satisfagan las necesidades básicas. Dado que la historia personal siempre es única, cada persona es distinta a las demás y requiere un tratamiento individualizado.

Quienes practican estas terapias suelen defender que su objetivo es que el cliente logre conocer su verdadero Yo; para ello es necesario un análisis profundo de la personalidad. No obstante, las terapias psicodinámicas en general se caracterizan por su mayor foco en los problemas actuales de la persona, en comparación con la cura tipo psicoanalítica.

Así, podríamos decir que las terapias psicodinámicas son aquellas que intentan adaptar los principios del psicoanálisis, bien sea el de Freud o el de los teóricos que lo siguieron, al contexto de la psicoterapia moderna. Además este tipo de intervención procura sumar el énfasis en el individuo y su inconsciente a las aportaciones de otras corrientes psicológicas.

Corrientes de la terapia psicodinámica

Aunque los enfoques de la terapia psicodinámica son tan amplios como variantes existen y, como hemos dicho, no siempre es posible distinguirlos de las formas clásicas de psicoanálisis, podemos diferenciar tres corrientes principales dentro del marco que nos ocupa.

1. Terapia neofreudiana

Autores como Carl Jung, Alfred Adler, Karen Horney, Harry Stack Sullivan, Erich Fromm, Wilhelm Reich y Sándor Ferenczi suelen ser clasificados como “neofreudianos” porque extendieron las teorías de Freud mediante la crítica de aspectos clave de su obra, como el énfasis en la sexualidad infantil, el concepto de pulsión de muerte o la falta de atención a lo psicosocial.

La terapia neofreudiana se basa en las revisiones que hicieron uno o varios de estos autores a los postulados del maestro. Desde el neofreudismo, como desde la tradición analítica del Yo, se enfatiza en el papel del Yo y de lo consciente frente a la focalización casi exclusiva del psicoanálisis clásico en el Ello y el inconsciente.

2. Tradición psicoanalítica del Yo

Este concepto engloba dos escuelas íntimamente relacionadas: la psicología del Yo, desarrollada en Estados Unidos y representada por Anna Freud, Heinz Hartmann o Erik Erikson, y la teoría de las relaciones objetales, orientación británica en la que destacan Melanie KleinDonald Winnicott o Ronald Fairbairn.

Estas corrientes ponen la representación mental que hacemos de nuestras relaciones interpersonales en el centro de la intervención. Se presta más atención al presente que en el psicoanálisis freudiano, y se prioriza el análisis directo de la relación terapéutica por encima del de la transferencia.

3. Psicoterapias psicoanalíticas

Se considera que son psicoterapias psicoanalíticas todas aquellas que se basan en los postulados teóricos de la tradición psicodinámica pero que no derivan sus métodos de intervención de la cura tipo psicoanalítica. Estas terapias son muy variadas pero suelen caracterizarse por su brevedad y por adaptarse a distintos tipos de dificultades psicológicas.

Entre las psicoterapias psicoanalíticas más conocidas encontramos la psicoterapia dinámica breve, inspirada por las aportaciones de Ferenczi y Otto Rank, la psicoterapia breve con provocación de angustia de Sifneos, la psicoterapia de tiempo limitado de Mann y la técnica de desactivación del inconsciente de Davanloo.

Metodología y técnicas

Las terapias psicodinámicas se centran en revelar los conflictos inconscientes que determinan los problemas actuales del cliente por tal solucionarlos. Dado que estas intervenciones comparten a grandes rasgos la base teórica del psicoanálisis clásico, lo mismo sucede con las técnicas y los métodos.

Así, se suelen utilizar técnicas características como la asociación libre, el análisis de los sueños, la identificación y desactivación de mecanismos de defensa y la interpretación de la transferencia y de la contratransferencia.

En función de la intervención de la que hablemos, e incluso del terapeuta concreto, las técnicas tendrán un carácter más o menos ecléctico; es importante tener en cuenta que muchos terapeutas psicodinámicos emplean hoy en día técnicas desarrolladas en el marco de otras orientaciones teóricas, como pueden ser la exposición o la silla vacía.

La actitud del terapeuta psicodinámico tiende a ser menos rígida que la del psicoanalítico. Aunque en muchos casos se procura cumplir la regla de abstinencia, la modernización de las propuestas del psicoanálisis ha conllevado una flexibilización general de la relación terapéutica en el marco de las terapias psicodinámicas.