En mi práctica como terapeuta he acompañado a muchas personas que, aun teniendo claridad sobre lo que quieren en su vida, sienten que hay algo dentro de ellas que las detiene.
Saben lo que necesitan hacer. Lo han pensado, lo han hablado, incluso lo han intentado. Pero cuando llega el momento de avanzar… algo pasa. La mente se llena de dudas. El cuerpo se tensa y aparece una sensación difícil de explicar: como si no pudieran moverse, aunque quieran hacerlo.
Y no es falta de capacidad, es que hay algo más profundo operando en silencio. ## Cuando avanzar se siente abrumador Hay momentos en los que no es la vida la que se complica, sino lo que pasa dentro de nosotros.
- Pensamientos que se repiten.
- Escenarios que anticipamos.
- Miedos que aparecen sin avisar.
Y poco a poco, lo que antes parecía una decisión sencilla, se convierte en algo pesado, confuso, incluso paralizante. No porque no puedas… sino porque tu mente está tratando de protegerte.
El peso de las heridas no resueltas en la salud mental
Las heridas que siguen hablando, muchas de las veces, lo que hoy sentimos como bloqueo no nace en el presente. Viene de experiencias que no terminamos de procesar: rechazo, abandono, críticas constantes, invalidación emocional.
Cuando esas heridas no sanan, no desaparecen…se transforman en una forma de ver la vida. Entonces:
- No es que no confíes, es que aprendiste a protegerte.
- No es que no quieras avanzar, es que algo dentro de ti teme lo que puede pasar.
- No es que no puedas, es que una parte de ti aún se siente en peligro.
Cuando el pasado se hace presente
En terapia, especialmente en enfoques como EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), entendemos algo muy importante: el pasado no siempre se queda atrás, a veces se activa en el presente.
Por eso, hay situaciones actuales que pueden generar reacciones intensas que parecen exageradas, pero en realidad no lo son. Lo que ocurre es que no estás reaccionando solo a lo que está pasando hoy… estás reviviendo una memoria emocional que no ha sido completamente procesada.
Y cuando una emoción no ha sido integrada, el cuerpo la siente como si estuviera ocurriendo de nuevo, por eso duele tanto, por eso abruma tanto. No es debilidad, es memoria emocional activa. Tu mente no es tu enemiga (aunque a veces sabotee).
A veces hablamos de autosabotaje como si fuera algo que deberíamos eliminar. Pero en realidad, el primer paso no es negarlo…es reconocer cuándo está ocurriendo.
El autosabotaje muchas veces es una forma de protección. Una parte de ti intenta evitar el dolor, el rechazo o el fracaso. Por eso dudas, postergas o retrocedes. No se trata de pelear contra esa parte, sino de comprenderla, porque cuando la entiendes, deja de dirigirte sin que te des cuenta.
Cuando lo entiendes todo… pero sigues sintiéndote mal
Hay personas que llegan a terapia con una gran claridad mental.
- Entienden su historia.
- Identifican sus patrones.
- Pueden explicar perfectamente por qué son como son.
Podríamos decir que son una persona aparentemente funcional, incluso muy consciente. Pero aun así, se sienten mal, se abruman, sienten inseguridad. Y eso genera frustración: “Si ya lo entendí todo… ¿por qué sigo sintiéndome así?”.
Porque entender no siempre es lo mismo que sanar. Hay una parte racional que comprende… pero hay una parte emocional que aún necesita ser acompañada.
Y hasta que esa parte no termine su proceso, las emociones seguirán apareciendo.
Sanar no ocurre solo en la mente
Muchas veces intentamos resolver todo desde el pensamiento, analizamos, reflexionamos, buscamos sentido… Pero la sanación no ocurre solo en la mente, también ocurre en el cuerpo, en las emociones, en las experiencias que necesitamos procesar y resignificar.
Sanar implica sentir lo que no pudimos sentir en su momento… pero esta vez con recursos, con acompañamiento y con seguridad.
Tu mente también puede aprender algo nuevo
Así como aprendiste a protegerte, también puedes aprender a sentirte seguro de otras formas. No se trata de eliminar el miedo, sino de que deje de dirigir tu vida.
Cuando empiezas a sanar, tu mente deja de ver todo como amenaza… y comienza a abrir espacio para nuevas posibilidades.

Heidy Ubeda Chavarria
Heidy Ubeda Chavarria
Psicóloga Clínica
Tu siguiente paso
Si hoy sientes que tu mente no te deja avanzar, no te apresures a forzarte. Detente un momento, respira y pregúntate con honestidad: ¿Qué parte de mí está intentando protegerme en este momento? Porque cuando dejas de luchar contra ti… empiezas a caminar contigo.


Newsletter PyM
La pasión por la psicología también en tu email
Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos
Suscribiéndote aceptas la política de privacidad


















