En ocasiones dos trastornos psicológicos pueden implicar una sintomatología que puede coincidir en algunos aspectos.

Aunque esto ocurra, cada patología tiene unas características muy concretas que lo distinguen de los demás. En este caso vamos a profundizar en las diferencias que existen entre los trastornos del espectro autista y la personalidad esquizoide para saber cómo distinguirlos.

¿Existen diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide? Cuestiones previas

La psicología es una ciencia totalmente asentada y su metodología está cada vez más estandarizada. Existen manuales diagnósticos donde se describe con detalle los criterios que debe presentar un paciente para que encuadremos su sintomatología con un trastorno en concreto. Uno de los principales manuales que se utilizan son el DSM-5, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en su quinta revisión, publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Por otro lado encontraríamos la CIE-10, la clasificación internacional de enfermedades, en su décima revisión, publicado por la Organización Mundial de la Salud. En ambos manuales se describen las características de cada uno de los trastornos de salud mental y cuáles son los criterios por los cuáles un profesional puede emitir un diagnóstico de compatibilidad entre la sintomatología de un paciente y un trastorno en concreto.

Dentro de este abanico de diagnósticos, existen algunos en los que a priori podría parecer que se da cierta convergencia en los síntomas. Sin embargo, siempre existen distinciones que los hacen únicos. Es el caso de las diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide. Estos aspectos diferenciadores son importantes, ya que conforman los criterios que orientan al psicólogo o al psiquiatra para poder encuadrar la sintomatología dentro de uno u otro trastorno.

Es fundamental que el profesional realice una correcta evaluación discriminando entre toda la sintomatología para así tener un diagnóstico certero y comenzar un tratamiento orientado a mejorar la situación del paciente. Si fallase en esta etapa, todo el trabajo que vendría después perdería eficacia, al estar recibiendo una serie de medidas que no corresponden exactamente con la patología sufrida por esa persona.

¿Cuáles son las diferencias entre el autismo y el Trastorno Esquizoide de la Personalidad ?

Ya hemos anticipado la importancia que tiene una correcta distinción entre diferentes patologías. Ahora vamos a proceder a ver con detalle las principales diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide.

1. Definición

Obviamente, dos trastornos diferentes van a tener definiciones independientes en las que ya nos darán una serie de detalles importantes para poder distinguir entre ambas etiquetas diagnósticas.

En primer lugar, el trastorno de personalidad esquizoide es una patología que se engloba en el grupo A de trastornos de personalidad, caracterizado por un comportamiento excéntrico y donde también se encontrarían la personalidad esquizotípica y la paranoide. Según el DSM-5, la personalidad esquizoide se caracteriza por una tendencia general a tener relaciones sociales distantes o nulas, así como mostrar una expresión emocional muy reducida.

Por su parte, el trastorno del espectro autista, aunque engloba toda una serie de casuísticas, se caracteriza por una serie de dificultades a la hora de comunicarse e interactuar socialmente con sus semejantes además de una rigidez en la variedad de conductas.

2. Relaciones sociales

Existen diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide en lo relativo a las relaciones sociales. Aunque las personas que sufren de cualquiera de los trastornos suelen tener dificultades para interactuar con el prójimo, lo cierto es que las causas que subyacen a este hecho en cada una de estas patologías son diferentes y por lo tanto suponen una de las grandes desigualdades entre ambos diagnósticos.

En el caso de la personalidad esquizoide, algunos de los criterios que aparecen para diagnosticarlo serían el no tener interés por mantener iniciar relaciones sociales, no tener un círculo cercano de amistades o personas de confianza, más allá de los parientes más próximos. Incluso otro de los criterios es no tener prácticamente deseo de mantener relaciones sexuales.

Sin embargo, cuando nos referimos a los trastornos del espectro autista, las causas son diferentes. Aquí conviene hacer una puntualización para recordar que este es un trastorno de espectro, lo que quiere decir que se da en diferentes grados de intensidad, dependiendo del nivel de funcionalidad del individuo, que puede ir desde muy bajo, siendo incapaz de cuidarse por sí solo, a alto, en el que puede vivir de forma independiente, siendo el caso de los que padecen de Asperger.

En el caso de esas personas, también tienen relaciones sociales deficitarias, pero no porque no quieran tenerlas, como ocurría con los que padecen de personalidad esquizoide, sino porque tienen dificultades para relacionarse de una forma convencional, lo que en muchas ocasiones les genera conflictos e impide que establezcan relaciones más abundantes o más a largo plazo.

Otro ámbito en el que los individuos con lo que se conocía como síndrome de Asperger pueden experimentar problemas es en la de la comunicación no verbal, que puede no resultar igual de fluida o congruente con el lenguaje verbal como la que emitiría una persona sin este tipo de trastorno. En el caso de las personas con trastorno esquizoide, no tendrían ningún problema significativo para manejar su lenguaje no verbal, por lo que para ellos no supondría ningún impedimento.

La diferencia, por lo tanto, radicaría en el origen. Para las personas que sufren de personalidad esquizoide la causa sería que prefieren estar solos y no tener que relacionarse con nadie. Por el contrario, las personas con autismo y más concretamente con Asperger, no necesariamente tienen el deseo de estar solos, pero experimentan dificultades al entablar relaciones sociales, por lo que acaban teniendo menos.

3. Tipos de comportamiento

Las conductas que prefieren realizar los individuos también supone otra de las importantes diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide. Para empezar, los pacientes con trastornos del espectro autista pueden tener disfunciones en su sistema de procesamiento sensorial, haciendo que sean hiposensibles o hipersensibles a determinados estímulos, entre ellos los que reciben a través del oído y del tacto.

Este, entre otros motivos, hace que estos individuos suelan preferir realizar una serie de actividades muy concretas, dentro de unos patrones que por lo general son rígidos. Es decir, no suelen aceptar fácilmente innovaciones. Por lo tanto, podría afirmarse que sus comportamientos están limitados por unas preferencias determinadas y en la medida de lo posible prefieren no salirse de dichas pautas.

Por el contrario, cuando hablamos de los sujetos que padecen de trastorno de la personalidad esquizoide, también encontramos unos criterios asociados a esta patología que hacen referencia a las actividades que realizan, pero las motivaciones son diferentes. En estas personas existe una tendencia generalizada a escoger aquellas actividades en las que no tengan que tener trato con otras personas, pues prefieren estar en soledad, sin interactuar con semejantes. No solo eso, sino que no existe una gran motivación en la realización de actividades, siendo muy pocas las que les provocan alguna satisfacción.

Por lo tanto, quienes presentan personalidad esquizoide también estarían limitando seriamente el abanico de actividades que prefieren realizar, pero no porque prefieran unas pautas concretas sino porque no encuentran refuerzo en prácticamente ninguna. Pero dentro de las posibilidades, elegirán normalmente aquellas que no impliquen un contacto con otras personas, pues prefieren la soledad.

4. Emocionalidad

Otra de las diferencias entre el autismo y la personalidad esquizoide tiene que ver con el aspecto emocional, especialmente en relación a las interacciones sociales. Para empezar, cuando hablamos del trastorno de personalidad esquizoide, encontramos características en los manuales diagnósticos que afirman que estas personas se muestran frías emocionalmente, no sienten afecto con prácticamente ningún individuo y prefieren mantener las distancias con los semejantes.

También en relación con la emocionalidad, se ha detectado que los pacientes esquizoides no tienen reacción frente a las críticas que les hagan los demás, independientemente de que estas vayan en un sentido negativo o positivo. En ambos casos se produce la misma respuesta en el individuo, que no es otra que la de la indiferencia.

El caso de personas dentro del espectro autista es muy diferente. Ya habíamos visto en el punto de las relaciones sociales que ellos sí tienen interés en interactuar con los demás, solo que en muchas ocasiones sufren de dificultades para hacerlo de una manera aceptada socialmente, lo cual lleva a confusiones o situaciones incómodas. Esto les supone un sobreesfuerzo para analizar conscientemente el lenguaje no verbal y la intencionalidad del interlocutor, lo cual puede resultar agotador.

Por lo tanto, no quiere decir que las personas que sufren Asperger u otros tipos de autismo prefieran mantenerse distantes emocionalmente o no puedan expresar su afecto, sino que por sus características es posible que puedan experimentar más dificultades para tener interacciones o construir relaciones con otras personas que aquellos que no sufran de este trastorno.

Referencias bibliográficas:

  • Canal, R., Rivière, A. (1993). La conducta comunicativa de los niños autistas en situaciones naturales de interacción. Estudios de psicología. Taylor & Francis.
  • Wolff, S., Barlow, A. (1979). Schizoid personality in childhood: A comparative study of schizoid, autistic and normal children. Journal of Child Psychology and Psychiatry. Wiley Online Library.
  • Wolff, S. (2000). Schizoid personality in childhood and Asperger syndrome. Asperger syndrome.