La tristeza puede ser una mochila pesada, pero hay formas de ir aligerando la carga.

El estado de ánimo, a veces, nos puede jugar malas pasadas. Incluso las personas con una vitalidad más a prueba de balas son vulnerables ante las complicaciones de la vida diaria.

Una ruptura sentimental, un despido laboral, un encontronazo con alguien a quien apreciamos, la pérdida de un ser querido… son solo algunos ejemplos de obstáculos que nos pone la vida. Depende de varios factores el hecho de que podamos asumir este contratiempo existencial con entereza o, por el contrario, que la tristeza nos embargue y nos sumamos en un estado de apatía y desmotivación.

“Estoy triste”: ¿qué podemos hacer para abandonar la tristeza?

Una de las frases más escuchadas en los consultorios de psicología y terapia es la siguiente: “Estoy triste”. En ocasiones, la tristeza puede tener una causa bien identificada, como las anteriormente enumeradas. Sin embargo, en otros casos esta sensación de desesperanza puede no tener un motivo en concreto, sino ser más bien el cómputo global de varias circunstancias adversas.

Incluso, en algunos casos, el causante de esta tristeza es un desequilibrio neuroquímico en el cerebro y su causa originaria es muy complicada de detectar.

9 cosas y actividades para aliviar el bajo estado de ánimo

Sea cual sea la causa, lo realmente importante es contar con distintas herramientas psicológicas que nos permitan detectar e intervenir en una situación de tristeza y desesperanza.

Tanto si eres un profesional de la salud mental como si tú mismo/a estás padeciendo algún síntoma que te preocupa, hay distintas cosas que puedes hacer para aliviar este estado mental. Te vamos a proponer un total de nueve cosas y actividades para empezar a superar las emociones negativas que sientes.

1. Lee libros

Si te has parado a reflexionar, es probable que hayas detectado que tu tristeza se deba, al menos en parte, a que estás dándole demasiadas vueltas a los errores y disyuntivas del pasado. Este estado mental de rumiación te hace caer en el ensimismamiento, y se genera un bucle del que es difícil escapar.

Leer libros, sea cual sea su género, puede ayudarte a desconectar de ese pensamiento recurrente y obsesivo. Además, sumergirte en nuevos conocimientos o historias hará que expandas tu mente y salgas de los tediosos rituales que pueden conducir a que las malas emociones no se acaben de ir.

2. Haz ejercicio físico

Hacer deporte activa tu cerebro y lo fuerza a cubrir ciertas necesidades de nuestro organismo. Esto, además, viene ligado a la descarga de neuroquímicos comúnmente asociados a la activación y a la felicidad (serotonina, adrenalina…). Esto no significa que ir a correr durante media hora vaya a resolver tu sensación de estar triste, pero si aplicas este consejo y lo conviertes en un hábito diario, es muy probable que empieces a ver la vida con otros ojos.

Si el ejercicio es de moderada intensidad y es al aire libre, mejor que mejor.

3. Acércate a la naturaleza

Pasear por la playa, hacer excursiones por el bosque, practicar senderismo, escalada, rafting… Cualquiera de estas actividades implica adentrarse en un entorno natural, alejados de humos, prisas, coches, estrés…

Entrar en contacto con la naturaleza nos devuelve un poco a nuestros orígenes, y nuestro cerebro lo agradece y nos refuerza positivamente.

4. Rodéate de personas de confianza y optimistas

Cuando le confiesas a un amigo o familiar cercano que estás triste, seguramente recibas de vuelta ciertos comentarios que, aunque son bienintencionados, pueden no ayudarte a salir de ese estado. Frases como: “anímate”, “tienes que salir de casa” o “no hay para tanto”, desde luego no hacen milagros precisamente, sino que te hacen sentir más culpable.

Sin embargo, existen personas que tienen las habilidades de empatía y comprensión suficientes como para resultar de gran ayuda. Te van a ofrecer su comprensión y apoyo para lo que necesites, invitándote a explicarles cómo te sientes si así lo deseas, o a hacer alguna actividad en común, etc. De todos modos, no olvides que el único responsable de salir de este estado de tristeza eres tú mismo/a. No delegues esa responsabilidad en otra persona… simplemente, si alguien te apoya, valóralo y date cuenta de que no estás solo: hay gente que te entiende y que va a hacer lo posible para que salgas adelante y recuperes la confianza.

5. Colabora con alguna causa solidaria

Se suele decir que somos más felices cuando prestamos nuestro tiempo a otras personas que cuando recibimos estas mismas cosas (regalos, atenciones…). Si te sientes triste, como hemos comentado, es probable que estés ensimismado y veas el mundo con unas gafas cuyo cristal está empañado por las emociones que campan a sus anchas por tu mente.

Colaborar con una ONG o un proyecto solidario no solo te va a permitir socializar y mantenerte activo, sino que te va a hacer notar que hay personas que también sufren y que eres útil para la comunidad.

6. Come saludablemente

En algunas ocasiones, la tristeza viene ligada a momentos de ansiedad. Si también sufres ansiedad, te habrás dado cuenta de que, o bien comes compulsivamente y en cantidades mayores a las que solías comer, o bien estás comiendo poco y mal porque no sientes hambre. En cualquier caso, si notas que tu peso corporal o tu talla varía de forma súbita en cuestión de pocas semanas, tienes que tomar cartas en el asunto ya que la alimentación es un factor de gran importancia para tu salud mental.

Comer bien va a hacer que tu organismo asimile correctamente los nutrientes necesarios para que físicamente estés en buena forma. Y esto también implica que tu salud cerebral y psicológica se verá reforzada. Acude a un dietista si crees que puede darte ciertas pautas para mejorar en este aspecto.

7. Practica meditación y Mindfulness

Los estados depresivos o de tristeza prolongada van unidos a situaciones estresantes y sensación de agobio. Para aliviar estas sensaciones negativas, nada mejor que aprender a meditar y/o practicar Mindfulness.

Estas técnicas nos permiten relajarnos y focalizar nuestra atención en el momento presente.

8. Deshazte de malos hábitos

Beber, fumar, pasar demasiadas horas frente a una pantalla, tratar mal a quienes te rodean, tomar refrescos azucarados o comida rápida… Son hábitos perniciosos para tu salud en general, y pueden ocasionarte problemas que, más tarde o más temprano, repercuten en tu estado anímico.

Si ves que alguno de estos factores puede estar alterando tu día a día, es razonable que seas capaz de identificarlos y ponerle remedio.

9. Acude a un psicólogo

En ocasiones, la tristeza persiste y, aunque no es agradable vivir con esta mochila a cuestas, puede ser muy complicado salir del bucle negativo. En estos casos, el apoyo de un profesional de la salud mental puede ser de gran ayuda.

Los psicólogos y psicólogas pueden dotarte de ciertas herramientas para manejar los síntomas vinculados al malestar, además de hacerte comprender mejor el origen del problema y que tú mismo/a puedas reinterpretarlo y dejar de sentirte culpable.