La mala gestión de las responsabilidades y de las metas que nos fijamos en el día a día es, para muchas personas, una fuente de malestar constante.

Sin embargo, a veces se cae en la trampa no solo de intentar seguir un ritmo de trabajo insostenible, sino de además, considerar que el hecho de estar siempre con el agua al cuello y los nervios al límite forma parte de la normalidad, de aquello por lo que hay que pasar sí o sí.

En este artículo hablaremos precisamente sobre eso, las hiperexigencias, y el modo en el que estas repercuten psicológicamente en nuestra vida diaria.

¿Qué son las hiperexigencias?

Las hiperexigencias son un patrón de comportamiento a través del cual nos acostumbramos a exigir de nosotros mismos un ritmo de trabajo y rendimiento al que a duras penas podemos llegar, o al que directamente no llegamos.

Por ello, las hiperexigencias pueden dar paso a hábitos de vida dañinos tanto física como mentalmente.

Posibles causas

Estas son las principales causas de las que puede surgir la hiperexigencia con uno mismo.

1. Perfeccionismo

Muchas veces, el exceso de exigencia con uno mismo no está tanto en la cantidad de trabajo a realizar como en la calidad de los resultados a obtener. En estos casos, el principal motor de este patrón de comportamiento está vinculado a un perfeccionismo gestionado de una manera inadecuada, contraproducente para la persona.

Por otro lado, el perfeccionismo puede ser de dos tipos, y ambos casos pueden producir problemas si llegan a ser el centro de la vida de la persona que los desarrolla.

1.1. Esfuerzos perfeccionistas

Los esfuerzos perfeccionistas están presentes en aquellos individuos que intentan acercarse a un ideal a través de su trabajo, independientemente de lo que hagan los demás. Por ejemplo, un artista que intente superarse a sí mismo y crear la obra más importante de su carrera probablemente estará movido por este tipo de perfeccionismo.

1.2. Preocupaciones perfeccionistas

Las preocupaciones perfeccionistas están presentes en quienes intentan hacer algo del mejor modo posible para satisfacer las expectativas de los demás, es decir, por presiones externas. Un ejemplo de esto sería una patinadora que se concentra en no quedar descalificada de un campeonato para no decepcionar a su familia.

2. Presiones laborales

No hay que olvidar que en países como España, el mercado laboral es muy competitivo y la amenaza de quedar en paro y tardar en encontrar otro trabajo es muy real. Esto hace que muchas personas no encuentren un rol laboral que les satisfaga, dado que para no perder valor añadido deben sacrificarse mucho y trabajar duramente. Algunas personas incluso trabajan más de la cuenta sin que nadie se lo pida, simplemente por el miedo a perder su vía de ingresos.

3. Cargas familiares

Por otro lado, hay muchas personas que no dan a basto a la hora de cumplir con las tareas del hogar y de la crianza de los hijos, y que a pesar de ello se niegan a pedir ayuda.

Este es un tipo de hiperexigencia más frecuente en mujeres, debido a que históricamente el rol femenino ha estado ligado al cuidado del hogar, lo cual lleva a algunas de ellas a sentir vergüenza y culpa ante la idea de no dar el máximo de sí mismas y sacrificarse por los demás.

Su impacto en la calidad de vida

Estas son las diferentes formas en las que las hiperexigencias afectan al bienestar de las personas.

1. Falta de sueño

La falta de sueño es uno de los fenómenos en los que se nota antes la hiperexigencia. Las personas que intentan tirar hacia adelante con muchas responsabilidades tienden a, o bien creer que dormir es perder el tiempo, o bien no poder conciliar el sueño a la hora adecuada, ni dormir profundamente.

2. Estrés y ansiedad

Por otro lado, la hiperexigencia va de la mano de una alta activación del sistema nervioso, es decir, estar siempre alerta. Esto hace que surjan alteraciones de tipo ansioso y que las crisis de estrés sean relativamente frecuentes.

3. Mayor riesgo de caer en las adicciones

Las personas que día a día se enfrentan a una gran carga de trabajo tienen mayores probabilidades de desarrollar adicciones. Este es una medida de afrontamiento del malestar que les aporta un cierto alivio a corto plazo, pero que evidentemente las perjudica muchísimo a medio y largo plazo. Sin embargo, ante la ansiedad y el estrés la visión a largo plazo pierde protagonismo.

4. Rumiación

La rumiación es la tendencia a darle vueltas a las cosas, sobre todo aquellos pensamientos relacionados con las tareas a realizar y las metas a alcanzar, dado que estos generan angustia y estrés, de manera que atraen hacia sí el foco atencional.

¿Buscas apoyo profesional ante la hiperexigencia?

Tomás Santa Cecilia

Si crees que tiendes a sobrecargarte demasiado con responsabilidades y metas excesivamente ambiciosas, y crees que necesitas apoyo profesional, te propongo que te pongas en contacto conmigo. Soy psicólogo especializado en el modelo de intervención cognitivo-conductual y dispongo de muchos años de experirncia ayudando a particulares y a empresas. Para ver más información sobre mí, así como mis datos de contacto, accede a esta página.

Referencias bibliográficas:

  • Flett, G. L.; Hewitt, P.L. (2002). Perfectionism. Washington, DC: American Psychological Association.
  • Gäde, J.C.; Schermelleh-Engel, K. & Klein, A.G. (2017). Disentangling the Common Variance of Perfectionistic Strivings and Perfectionistic Concerns: A Bifactor Model of Perfectionism. Front Psychol., 8: 160.
  • Lizmore, M.R. Dunn, J.G.H.; Dunn, J.C. (2017). Perfectionistic strivings, perfectionistic concerns, and reactions to poor personal performances among intercollegiate athletes. Psychology of Sport and Exercise, 33: PP. 75 - 84.