Los aimaras son uno de los pueblos amerindios más famosos a nivel mundial. Son de los pocos cuya lengua supera el millón de hablantes, además de ser muy conocidos por el uso que hacen de la planta de la coca y criar alpacas y llamas.

Viven en los altos Andes, visten ropas coloridas con su característico sombrero y tienen una historia y cultura fascinantes que ha sobrevivido no solo a la conquista española sino también a una anterior, la de los incas.

A continuación vamos a profundizar más sobre los aimaras como grupo étnico, descubriremos su historia, sus elementos culturales, su lengua y su particular concepción del tiempo.

¿Quienes son los aimaras?

Los aimaras, también escrito “aymara”, son un grupo de indígenas que viven mayormente en el altiplano andino de Bolivia y Perú, encontrándose sobre todo cerca del lago Titicaca. Habitan esta región desde tiempos precolombinos, extendiéndose en la actualidad entre el occidente de Bolivia, el noroeste de Argentina, el sureste de Perú y el norte de Chile. También se les llama “collas” aunque este nombre no se debe confundir con la etnia del mismo nombre que vive al norte de Chile y noroeste de Argentina.

Este grupo étnico ha tenido una historia marcada por constantes cambios a causa de pueblos dominantes, entre los más importantes la conquista por los Incas en 1430 y la posterior colonización española. Antes de estos eventos, estaban divididos en varios estados independientes que se concentraban sobre todo en las actuales repúblicas de Perú y Bolivia.

Aunque no se conoce exactamente cuál fue el país aimara propiamente dicho más antiguo, se tiene sospecha que su antecesora, la civilización tiahuanaco, habitaba la región en torno el 2000 a. C., siendo considerado como el primer estado aimara o “protoaimaras”. No obstante, a lo largo de la mayor parte de su historia los aimaras han vivido en doce reinos separados, punto débil que fue estratégicamente aprovechado por los incas y que hizo que acabaran siendo sus súbditos. La última nación aimara independiente fue la de Lupacas en 1400.

Al ser incorporados al Imperio Inca estos pueblos pasaron por un fuerte grado de aculturación, algo muy posterior e intenso a la conquista española de 1535. No obstante, con la llegada de los europeos pasarían por otra aculturación, acontecida en tiempos coloniales. Con las posteriores independencias de los países latinoamericanos, los aimaras han estado bajo la jurisdicción de las repúblicas de Perú y Bolivia modernas, además de parte de Chile y Argentina, estando bajo regímenes políticos que los han tratado de forma muy diferente.

El origen de su nombre

El término “aimara” aparece durante los tiempos coloniales y es de origen muy incierto. De hecho, los ancestros de los actuales aimaras nunca se denominaron a sí mismos de esta forma y los incas los llamaban “collas”.

No fue hasta 1559 que Juan Polo de Ondegardo y Zárate, cronista virreinal español, los denominó “aymaras” a partir de la información lingüística recogida en la región del Collao. Por extensión, su lengua acabó siendo llamada “aymara” también, aunque ellos mismos la denominaban “jaqi aru” (literalmente “humanidad” y “lengua”)

Su historia

Se cree que el actual pueblo aymara como etnia más o menos consciente de sí misma y con una identidad que ha sobrevivido hasta el día de hoy tiene sus orígenes en lo que se ha denominado los Señoríos Aimara o los Doce Reinos, que existieron en torno el 1200 y 1400 d.C. Sin embargo, podríamos remontarnos a tiempo todavía más anteriores, entre 500 y 1000 d.C, cuando existió una cultura llamada Wari, aunque también se tiene sospecha que la cultura tiahuanaco del 2.000 a.C. está relacionada con este pueblo.

Estos ¡reinos fueron extendiéndose por los Andes ampliando su radio de influencia y haciéndolo de forma más o menos independiente. Al no responder a un poder político centralizado y querer todos obtener dominio en la región los conflictos entre ellos, a pesar de ser culturalmente hermanos, eran constantes.

Época de esplendor

La época de esplendor de los aimaras como ciudadanos de estados independientes fue muy breve debido a que en muy poco tiempo fueron invadidos por sus vecinos los incas. Los aimaras estaban en plena expansión en 1450 cuando los incas empezaron a gestar el “Tawantin suyu”, es decir, el Imperio Inca. Dado el gran poder de los incas, quienes construyeron un imperio muy bien organizado y con una estructura militar aplastante, los aimaras acabaron siendo fagocitados y sus reinos se convirtieron en unos eslabones más de la larga y extensa organización estatal incaica.

Decadencia

Unida a la dominación incaica, menos de un siglo después se añadiría la conquista europea, acelerando la decadencia de los aimaras. En 1532 varios invasores españoles encabezados por Francisco Pizarro llegaron a tierras del aquel entonces el Inca Atahualpa. Este acontecimiento supuso el inicio del fin del imperio y, a su vez, la decadencia de la cultura aimara que pasaban a estar dominados por un lejano estado europeo con el que no podían hacer casi nada.

Los colonos españoles se asentaron en tierras bajas de las actuales Chile, Bolivia, Perú y Argentina, lugares más fértiles y adecuados para sus cultivos, desplazando a los aimaras a las zonas altiplánicas y precordilleranas. Si bien con el paso de los siglos volverían a recuperar la influencia en tierras que habían habitado con anterioridad, no sería hasta el siglo XX cuando volverían a tener un verdadero peso en sus tierras natales, sobre todo gracias a su reconocimiento como grupo étnico a proteger y promover en Bolivia y Perú.

Elementos culturales

La cultura aimara ha mantenido vivos muchos rasgos precolombinos, combinados con caracteres españoles. Su caso es bastante peculiar porque, debido a que acabaron viviendo las partes más altas de los andes y tuvieron relativo aislamiento cultural, sus rasgos más puramente indígenas sobrevivieron a los 500 años posteriores a la conquista, además de que su lengua ha permanecido bastante viva aunque minorizada.

Rituales

Como comentábamos, los aimara han preservado muy bien costumbres de origen precolombino que, a su vez, han combinado con la doctrina católica de los colonizadores españoles. Han mantenido vivo un sustrato autóctono incorporándole un estrato cristiano, formando una muy interesante cosmovisión cristiana católica e indígena que hace de sus rituales religiosos algo único y particular.

Los rasgos indígenas se expresan muy claramente en las fiestas patronales como la celebración de la Semana Santa y del Día de los Muertos, fiestas de base cristiana pero a la que les han incorporados elementos muy puramente aimaras. Todas estas fiestas comunitarias son celebradas en el templo cristiano y en el cementerio, siendo dirigidas por el sacerdote católico. Al igual que sucede con el resto de latinoamericanos, son indispensables el bautismo, el matrimonio y la extremaunción.

Cosmovisión

Son muchas las leyendas aimaras y reflejan la rica tradición oral de este pueblo, siendo transmitidas de padres y abuelos a hijos y nietos de forma oral. Son comunes en estas narraciones las referencias a la vida silvestre y los paisajes, entremezclándose con la vida común, dando fundamento a los conceptos de dualidad, complementariedad y reciprocidad vistos como los principios ordenadores del cosmos de los aimaras.

La cosmovisión aimara se puede entender a partir de una idea: la adaptación y comprensión de la naturaleza de los Andes. Hacen del medio natural algo sagrado y lo ven todo como algo dual: macho y hembra, día y noche, arriba y abajo… pero estos conceptos no son opuestos en el sentido de que luchen entre sí para buscar la hegemonía, sino que son parte de un todo, se complementan y uno no puede existir sin el otro. De hecho, pese a que su visión es dual estos opuestos forman un abanico tripartito de posibilidades: p. ej., macho, hembra y macho con hembra.

Todos los opuestos se combinan y forman una tercera alternativa. De esta manera los aimara conciben en su cosmovisión la existencia de tres espacios.

  • El Arajpacha: tierra de arriba, “cielo”. Mantención del cosmos ideal.
  • El Akapacha: la tierra donde viven los aimara. Mantención del mundo cultural.
  • El Manqhapacha: tierra de dentro, “infierno”. Mantención del caos.

Una idea fundamental en la cosmovisión aimara es la de la Pachamama, la Madre Tierra. Los sacerdotes aimaras realizan rituales y agradecen a Pachamama su bendición, que es entendida como el punto de partida de todo junto con el dios Tata-Inti. Cuando se realizan rituales a esta deidad se suele mirar hacia el Sol o hacia arriba, entendiendo que de arriba, esto es, el cielo, proceden los poderes místicos de los dioses y espíritus que, introducidos en la fe cristiana, siguen siendo importantes para la cultura de los aimaras.

Alimentación

Desde tiempos inmemoriales la alimentación de los aimaras se conforma de productos de la tierra, puesto que su principal actividad económica ha sido la agricultura. Destacan tubérculos como la patata y la yuca,granos como el maíz y la quinoa, legumbres como poroto (frijoles) y las habas además de una amplia variedad de otros productos como el ajo, el ají, los cacahuetes, el pimentón y la calabaza.

También se alimentan de derivados de sus cultivos, entre ellos el chuño, un alimento que se hace a partir de patatas deshidratadas en las particulares condiciones climáticas del altiplano andino.

Recolectan y cultivan hierbas con las cuales hacen infusiones muchas de las cuales a las que les atribuyen propiedades medicinales. Entre esas hierbas está la más que conocida planta de la coca (Erythroxylum coca) con la que practican el acullico, es decir, consumir de forma sacra este vegetal y también usada para el mal de altura. Al ser un vegetal sagrado en la época incaica su uso estaba restringido a las altas élites del imperio y siendo su consumo penado con muerte para el resto de la jerarquía social.

Los aimaras son conocidos también por criar a llamas y alpacas, camélidos muy característicos del paisaje andino. Estos animales son criados por su nutritiva carne, la cual es consumida en forma de charqui, unos delgados trozs de carne salados y disecados al sol y que se puede conservar por mucho tiempo, ideales para los viajes largos por las cordilleras de los Andes.

La Wiphala

La Wiphala es el nombre con el que se conoce a la bandera cuadrangular de siete colores característica aimara. Este estandarte se ha convertido en uno de los símbolos nacionales de Bolivia y se cree que tiene origen en los aimaras ancestrales, aunque esto sigue siendo un debate abierto. De hecho, muchas organizaciones aimaras y varios movimientos sociales usan la Wiphala en manifestaciones y reivindicaciones políticas, además de ser usada en ceremonias religiosas y culturales.

Concepción del tiempo

Uno de los aspectos más llamativos de la lengua aimara es su peculiar concepción del tiempo a la hora de describirlo, que contrasta con el español que tanto aimaras como resto de ciudadanos de los Andes hablan.

En la mayoría de lenguas indoeuropeas el tiempo es tratado como algo que va de atrás para adelante, es decir, el pasado nos lo imaginamos detrás nuestro, el presente en nosotros mismos y el futuro delante nuestro. En cambio, en la lengua aimara sucede al revés, siendo el futuro puesto detrás de ellos y el pasado y presente delante. Para ellos el futuro es algo que todavía no conocen, con lo cual está a su espalda, algo que no pueden ver, mientras que el pasado y presente, como lo han vivido, lo ponen delante suyo, “viéndolo”. También cabe destacar que en su idioma el tiempo se divide en dos, no en tres, es decir, ellos tienen “futuro” y “no-futuro”, entrando en esta última categoría el pasado y el presente.

Idioma aimara

El idioma propio de este pueblo es el aimara, la lengua más hablada de la familia de las lenguas aimaraicas o jaqi junto con el jacaru y el cauqui. Este idioma tiene diversas variantes entre Perú, Argentina, Chile y Bolivia, siendo en este último país la lengua amerindia mayoritaria hablada por el 18% de su población. Es una lengua con bastantes hablantes, llegando a los 2 millones. Sin embargo, pese a que son varios los esfuerzos para darle fuerza y vitalidad, se considera que está en una situación vulnerable de cara al futuro.

En la actualidad, las mayores poblaciones de aimara se encuentran en los departamentos bolivianos de La Paz y Oruro y con presencia al norte del departamento de Potosí. Hay algunas poblaciones en Cochabamba y Chuquisaca. En Chile es hablando en el Norte Grande, en zonas de Arica, Parinacota y Tarapacá. En Perú se concentra en las zonas cercanas al lago Titicaca, en el departamento de Puno, y también en los departamentos de Moquegua y Tacna. En Argentina se habla en la provincia de Jujuy y partes de Salta.

Vocabulario y expresiones en aimara

Como todas las lenguas amerindias, el aimara es un idioma rico en vocabulario y expresiones pero que ha recibido múltiples influencias del español. A continuación veremos unas cuantas palabras y expresiones en aimara, tanto puramente precolombinas como de origen europeo:

  • Buenos días - suma uru
  • Buenas tardes - suma jayp'u
  • Buenas noches - suma aruma o arama
  • ¿Cómo te llamas? - Cunasa sutimaja?
  • ¿De dónde eres? - Cauquitaatasa?
  • ¿A dónde vas? - Cauquirusa sarta?
  • ¿De dónde vienes? - Cauquitsa juta?
  • ¿Cómo estás? - Camisatassa?
  • Estoy bien - Hualiquithua
  • ¿Te sientes mejor? - Walikijtati ?
  • Hasta mañana - Ccarurucama
  • ¿Cuántos años tienes? - Caucca maranitasa?
  • ¿Quieres comer? Mancaña muntati?
  • Estoy más o menos, ¿y tú? - naya jani sumamajsti, jumasti?

Referencias bibliográficas:

  • Buechler, Hans C. (1980) The Masked Media: Aymara Fiestas and Social Interaction in the Bolivian Highlands. Approaches to Semiotics, 59. The Hague: Mouton. ISBN 90-279-7777-1
  • Buechler, Hans C., y Judith-Maria Buechler (1971). The Bolivian Aymara. Case studies in cultural anthropology. New York: Holt, Rinehart and Winston. ISBN 0-03-081380-8
  • Eagen, James (2002) The Aymara of South America, First peoples. Minneapolis: Lerner Publications Co. ISBN 0-8225-4174-2
  • Miles, Lynden & Nind, Louise & Macrae, C. (2010). Moving Through Time. Psychological science. 21. 222-3. 10.1177/0956797609359333.