Una enfermedad que causa parálisis.

La médula espinal es uno de componentes de nuestro organismo más importantes que tenemos; puesto que gracias a ella nuestro encéfalo y el resto de nuestro cuerpo están constantemente comunicados.

Ahora bien, ¿qué pasa si esta sufre algún daño? Una de las consecuencias de una lesión medular es el síndrome de Brown Sequard, del cual hablaremos a lo largo de este artículo, así como de sus síntomas, causas y posibles tratamientos.

¿Qué es el síndrome de Brown Sequard?

El síndrome de Brown Sequard es una afección descrita por primera vez en el años 1849 por el fisiólogo y neurólogo Edouard Brown-Sequard; la cual se distingue por presentar una serie de síntomas neurológicos muy concretos provocados por una lesión en la médula espinal. Concretamente, esta lesión hace referencia a una hemisección medular que por regla general perjudica a la mitad lateral.

Como consecuencia, la persona que sufre de síndrome de Brown Sequard experimenta debilidad muscular, entumecimientos y parálisis que puede diferir de una persona a otra y la pérdida de la sensibilidad de distintas zonas del cuerpo.

Estos efectos tienden a darse en la función motora activa por debajo del punto de la médula espinal donde se sitúa la lesión. Además, la zona afectada por la parálisis también se ubica en el mismo lado donde se ha producido del daño medular.

Para poder entender mejor cómo afecta este síndrome a la persona que lo padece, es necesaria aclarar primero que la médula espinal es un componente esencial del sistema nervioso, la cual se encarga de recoger y transmitir la información sensorial y motora de las diversas áreas del cuerpo, así como de los principales núcleos cerebrales. Para ello se sirve de los nervios que nacen a lo largo de esta.

Por lo tanto, si la persona sufre un traumatismo, o experimenta el desarrollo de una masa tumoral en la médula que provoque esta hemisección, es posible que entonces aparezca este síndrome de Brown Sequard y acarree consecuencias como estas alteraciones sensoriales y patologías asociadas a la fragilidad y parálisis muscular.

Prevalencia

La incidencia del síndrome de Brown Sequard es bastante baja, de ahí que se categorice com una enfermedad rara. A nivel mundial solamente aparecen entre 30 y 40 casos de este trastorno por cada millón de personas. Además, las investigaciones apuntan que afecta a un mayor número de mujeres que de hombres; siendo el grupo de edad más afectado el de entre 16 y 30 años. No obstante, la edad media de pacientes que sufren este síndrome es de unos 40 años aproximadamente.

¿Qué sintomatología presenta?

A pesar de que la sintomatología puede diferir de un paciente a otro dependiendo de a qué altura de la médula se encuentra la lesión, generalmente los síntomas se concentrarán en tres categorías distintas: debilidad muscular y parálisis, percepción sensorial y propiocepción.

1. Debilidad muscular y parálisis

Como consecuencia a la hemisección medular propia del síndrome de Brown Sequard, la persona tiende a experimentar alteraciones importantes en las actividades motoras a nivel ipsilateral. Es decir, en una de las dos mitades del cuerpo.

Los principales síntomas motores asociados a este síndrome son:

  • Hemiparesia o reducción de la movilidad de una mitad del cuerpo.
  • Hemiplejia o parálisis absoluta de una mitad de cuerpo.
  • Problemas de vejiga y pérdida del control de esta.
  • Problemas intestinales.
  • Atrofia muscular y debilitamiento.
  • Problemas en la capacidad de andar.
  • Dependencia funcional.

2. Propiocepción

La propiocepción es el sentido que se encarga de informar a nuestro organismo de la posición de nuestros músculos. Es decir, de nuestra postura. Gracias a él podemos ser consciente y gestionar nuestros movimientos y reacciones automáticas.

Cuando este sentindo se ve afectado, en este caso por el síndrome de Brown Sequard, la persona experimenta un menoscabo de esta capacidad corporal.

3. Percepción sensorial

Los principales efectos del síndrome de Brown Sequard sobre la capacidad de percepción sensorial se concretan en los siguientes síntomas:

  • Hipoalgesia o pérdida de la sensibilidad al dolor contralateral a la zona afectada.
  • Hipoestesia o disminución de la sensibilidad.
  • Pérdida de la sensibilidad a los cambios de temperatura.
  • Pérdida ipsilateral de la sensibilidad a los estímulos vibratorios.

¿Cuáles son las causas de este síndrome?

Existen una gran cantidad de factores que pueden provocar una lesión de la médula espinal. No obstante, la causa más habitual que desencadena el síndrome de Brown Sequard es una lesión traumática de la columna o el cuello.

Por regla general, estas lesiones suelen ser consecuencia de fracturas o dislocaciones por alguna caída o golpe o, incluso, por algún tipo de lesión por arma. No obstante, existen otras causas relacionadas con el ámbito hospitalario. Estas hacen referencia a contratiempos en una cirugía o por daños al retirar el catéter de drenaje del líquido cefalorraquídeo.

En cuanto a las causas o alteraciones orgánicas que pueden llegar a provocar este síndrome se incluyen:

  • Hernias discales.
  • Tumores.
  • Mielitis transversa.
  • Esclerosis múltiple.
  • Radiación.
  • Tuberculosis.
  • Hematoma epidural.
  • Consumo de drogas.
  • Hemorragias.
  • Sífilis.
  • Herpes simple.
  • Isquemias.
  • Osificaciones.
  • Meningitis.

Tratamiento y pronóstico

Por el momento no se ha desarrollado un tratamiento concreto para el síndrome de Brown Sequard, por lo que el personal médico y sanitario realiza un abordaje individualizado para cada paciente que lo padece.

No obstante, existen una serie de pautas generales o comunes que consiste en mantener al paciente en estado de inmovilidad para así prevenir daños mayores unido a una serie de intervenciones y reparaciones quirúrgica.

Por otra parte, el tratamiento también se acompaña de la administración de una serie de medicamentos analgésicos y corticosteroides para disminuir el resto de síntomas del Brown Sequard.

Finalmente, estos tratamientos se acompañan de una rehabilitación fisioterapéutica que permita sustentar el tono y la fuerza de los músculos, así como de una rehabilitación ocupacional que le devuelva a la persona la independencia funcional perdida durante el transcurso de la enfermedad.

En cuanto al pronóstico del síndrome de Brown este suele ser favorable siempre y cuando se inicie su tratamiento. Por regla general más del 50% de los pacientes tienden a restablecer su capacidad motriz a lo largo del primer año.