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Las constelaciones familiares son un tipo de dinámica terapéutica que está teniendo un gran auge en los últimos tiempos. Este proceso psicoterapéutico se realiza en grupo y persigue despertar los sentimientos y emociones que tenemos latentes en nuestro inconsciente.

El sustento teórico de las constelaciones familiares es más bien cuestionable. Suelen fundamentar esta práctica en que las personas vivimos con ciertos conflictos emocionales inconscientes que no hemos sabido resolver a lo largo de la vida. Este lastre inconsciente puede conducirnos a experimentar dolor y otros problemas emocionales, sin que tengamos la posibilidad de deshacernos de la causa del problema. Estos conflictos internos pueden acarrearnos problemas conductuales y estar en permanente disputa con ciertas personas de nuestro entorno.

Constelaciones familiares: terapia de introspección familiar

Pero, ¿en qué consiste exactamente las dinámicas de las constelaciones familiares? La dinámica se lleva a cabo con varias personas reunidas en una misma sala. Son personas que no tienen ningún vínculo familiar entre ellas y que quieren conocerse mejor a ellas mismas y, tal vez, superar algunos conflictos familiares e interpersonales que arrastran desde hace años.

Debemos hacer una pequeña aclaración: a pesar de que las constelaciones familiares se llevan a cabo en grupo, no es considerada como una terapia de grupo al uso, ya que hay importantes diferencias metodológicas respecto a éstas.

Las bases filosóficas y metodológicas

El impulsor del método de las constelaciones es el psicólogo, pedagogo y sacerdote de la Iglesia Católica Bert Hellinger. Este alemán desarrolló las bases de las constelaciones familiares en los años 90, y se le considera el fundador y su principal autor.

Durante su trayectoria profesional de más de medio siglo, Hellinger investigó, trató y recopiló datos sobre las familias a las que ayudó. Descubrió que la mayoría de personas reproducimos, inconscientemente, patrones y dinámicas en el seno de nuestra familia. Son patrones que, muy frecuentemente, nos llevan a tener malas experiencias psicológicas: ansiedad, ira, culpa, desprecio, aislamiento… Además, podemos estar padeciendo ciertos desórdenes a raíz de nuestra relación con familiares, como el alcoholismo o la dependencia emocional.

Hellinger reflexiona y dice que, cuando somos niños, es probable que sacrifiquemos nuestro propio  equilibrio emocional para subsanar los problemas emocionales de nuestros padres o de otros familiares cercanos. Según Hellinger, las constelaciones familiares pueden ayudar a descubrir y reinterpretar estos patrones inconscientes para que seamos capaces de vivir y relacionarnos de un modo más sano, equilibrado y feliz.

En resumen, el objetivo de las constelaciones familiares es detectar y descubrir las dinámicas inconscientes de cada familia y las actitudes y conductas que se producen entre sus miembros. Mediante la experimentación in situ, los participantes en estas dinámicas pueden inspeccionar sus sentimientos ocultos respecto a sus familiares, siendo una oportunidad para encontrar soluciones a estos conflictos latentes.

Sesiones de constelaciones familiares: ¿cómo se llevan a cabo?

Entonces, ¿cómo funcionan exactamente las constelaciones familiares? En una sala habilitada, se reúnen varias personas (normalmente entre 5 y 12), entre ellas el constelador, que ejerce como terapeuta y organiza la dinámica.

Usualmente, las sesiones se suelen alargar varias horas. En cada taller se constelan de 4 a 7 personas, según crea conveniente el terapeuta en base a la familia que se desee representar en la dinámica. Cada uno de los participantes tiene un turno para constelar a su propia familia, durante una hora.

Durante el tiempo en que transcurre una constelación, el resto de participantes escenifican y representan las vivencias inconscientes de la persona que está realizando la terapia. Tras cada turno se realiza una pausa de un cuarto de hora para tomar un respiro y seguir con la siguiente persona. De este modo, la dinámica terapéutica se va encadenando y cada participante realiza su propia terapia personal y participa de la terapia de los demás asistentes.

Las personas que participan en la dinámica no tienen por qué conocer las características ni las teorías en las que se fundamenta este tipo de terapia. El modo de trabajar es totalmente vivencial, aunque el terapeuta imponga una serie de elementos metodológicos imprescindibles. Todos los asistentes llevan a cabo su propia terapia, pero también se benefician al experimentar todos los roles representando a los familiares de los otros participantes, y trazando similitudes con sus propias historias personales y familiares.

Una terapia… ¿útil? Más bien pseudociencia...

Las dinámicas que se desarrollan en las constelaciones familiares no cuentan con ningún aval científico. De hecho, se relaciona frecuentemente esta práctica con la pseudociencia y la superstición. Es una de las modas new age que han adquirido relevancia entre los cìrculos espirituales y pseudopsicológicos.

En cualquier caso, aquí nos limitaremos a describir, o más bien a hacernos eco, de todas las posibles aplicaciones de este tipo de terapia a partir del testimonio de Hellinger y de otros destacados defensores de esta práctica terapéutica.

Los terapeutas en constelaciones familiares suelen señalar que este tipo de terapia es útil para tratar cuestiones de tipo sistémico, en el seno de la familia. Puede ayudar a resolver conflictos enquistados y a reinterpretar las relaciones familiares, y por extensión a encontrar un nuevo sentido a la vida.

Conflictos que suelen tratarse mediante esta terapia

Una más entre las terapias existenciales

Las terapias existenciales se fundamentan en una visión fenomenológica de la psique humana, y por tanto de los conflictos psicológicos que padecemos. Las dinámicas de las terapias existenciales dejan en un segundo plano al terapeuta, y se centran en permitir que el paciente realice una profunda introspección.

Esto permite que la persona detecte los conflictos latentes y trate de solucionarlos, normalmente por medio de la reinterpretación y de la reconciliación con ciertas personas y eventos del pasado. Sin embargo, su fundamento científico es inexistente por lo que desde Psicología y Mente debemos advertir que participar en este tipo de sesiones puede ser inútil e incluso perjudicial.